sábado, 21 de mayo de 2016

Bautizos civiles y otras ceremonias


La realización de fiestas y celebraciones con cualquier excusa es algo muy humano. No creo que haga falta apelar a que existan estos ritos de paso en otras sociedades presentes o a que existieran en épocas anteriores al cristianismo en la nuestra (¿era nuestra la sociedad de hace casi 2000 años?). Basta con que hoy en día, en nuestra sociedad, a la gente le gusta mucho celebrar bautizos, comuniones, matrimonios, cumpleaños, etc. Aunque algunas de estas cosas estén organizadas en torno a un evento religioso, muchos (¿la mayoría?) disfrutan y se apuntan a ellos igualmente aunque no participen de la idea religiosa. Mantener la celebración sin esa parte religiosa solo abunda en eliminar la religión de las actividades sociales en la que solo se mantiene por inercia y en ofrecer una alternativa a mucha gente que quiere la celebración, pero no la parte religiosa.

El que el bautizo laico (incluso si se llama así, bautizo) tenga el precedente del bautizo religioso me parece irrelevante, y con el tiempo se lo parecerá a todo el mundo (si es que cuaja la idea). Intentar que el sentido actual de una celebración tenga que ver con el sentido que tenía anteriormente, o basar las opiniones sobre esa celebración en aquella de donde viene, me parece tan poco útil como buscar el significado de las palabras en la etimología. Es un ejercicio de gran interés histórico y de curiosidad malsana (a mí me encanta la etimología), pero no sirve para saber qué queremos decir cuando hablamos el lenguaje de hoy.

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Hace cinco años en el blog: A quién votar.
Hace tres años en el blog: Marxismo vs. Economía moderna (1).
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jueves, 12 de mayo de 2016

Los efectos a largo plazo de las políticas contra la pobreza en los hijos (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de abril en Mapping IgnoranceDebe leerse la primera parte para entender esta.


Hoynes et al. (2016) [2] evalúan si al aumentar los recursos económicos de las familias con los programas de cupones de comida (Food Stamp Programs, FSP), tanto cuando la madre está embarazada como durante la infancia del niño, se mejora la salud de los hijos y sus condiciones económicas de por vida. Este trabajo se añade a otros estudios que examinan estos mismos efectos para otras políticas como la educación temprana, los programas de seguro de salud como Medicaid, y otras parecidas. Sin embargo, a pesar de que los FSP afectan a más familias que ningún otro programa, conocemos poco sobre sus efectos. Los autores consideran una muestra de adultos nacidos entre 1956 y 1981 que crecieron en familias desaventajadas y emplean un modelo de diferencias en diferencias donde el tratamiento estadístico varía según el condado de nacimiento y la cohorte de edad, e incluye los controles adecuados para este tipo de análisis.

El estudio encuentra que el acceso a los FSP cuando la madre está embarazada y en los primeros años de la infancia conlleva una gran, y estadísticamente significativa, reducción en la incidencia del “síndrome metabólico” (un cúmulo de condiciones médicas que incluyen la obesidad, alta presión sanguínea, enfermedades del corazón y la diabetes) así como un aumento en la sensación de sentirse con buena salud. También se encuentra que la mujeres que tuvieron acceso a los cupones de comida en su primera infancia tuvieron una mayor suficiencia económica. Todos estos resultados se mantienen si se comparan con una gran variedad de condados usados como control estadístico. Se encuentra además que los resultados dependen mucho del momento de la exposición a los programas de cupones de comida, de manera que los beneficios se concentran en las exposiciones durante el embarazo y los primeros años de la infancia, mientras que el impacto después de este momento es limitado.

El estudio no solamente establece una conexión entre un incremento de recursos económicos en la niñez y los resultados también económicos a largo plazo, sino que permite hablar de la evaluación del programa de FSP al cuantificar aspectos de los beneficios internos y externos de la red de protección que no se habían medido antes. En particular, muestra que el FSP genera mayores beneficios sociales y privados cuando se tiene en cuenta el efecto multiplicador en el ciclo vital.

Aizer et al. (2016) [3] analizan datos del programa de Pensión para Madres (Mothers’ Pension program, 1911-1935), cuya intención declarada era mejorar las condiciones de vida de los niños pobres. Se elige este programa porque los resultados obtenidos no están contaminados al mezclarse con otras políticas de ayuda, que eran inexistentes en la época (en momentos más recientes, la madre podía recibir ayuda del programa de cupones de comida, vivienda social y cobertura sanitaria, entre otros). Los datos contienen información sobre miles de mujeres que se inscribieron en el programa. Por una parte, los datos incluyen a las madres que satisfacían los requerimientos para obtener la ayuda y la consiguieron, ayuda que representaba entre el 12 y el 15 por ciento del ingreso familiar durante tres años. Por otra parte también hay datos de madres que en un principio fueron aceptadas en el programa, pero que tras una investigación más exhaustiva fueron rechazadas. Una vez que los autores establecen que las diferencias entre los dos grupos se deben a características observables, de manera que las técnicas econométricas pueden controlar por ellas, el grupo rechazado se usa como control.

En total se recoge la información de 16.000 niños de 11 estados nacidos entre 1900 y 1925, y se encuentra que la recepción de las ayudas monetarias aumentaron la longevidad un año, con un efecto mayor (año y medio) en las familias más pobres. Usando los registros de lo alistamientos a la Segunda Guerra Mundial y los del censo de 1940, los resultados sugieren que las ayudas redujeron a la mitad la probabilidad de tener un peso excesivamente bajo, aumentaron la escolarización en 0,34 años y los ingresos en la edad adulta un 14% (variables todas estas relacionadas con la mortalidad, según estudios independientes). Los autores no pueden mostrar un análisis para las niñas porque su rastro se pierde en la mayoría de los casos cuando cambian su nombre tras el matrimonio. Tampoco pueden realizar un análisis separado para la población afro-americana por no estar bien representada en la muestra.

En resumen, estos tres artículos muestran que las tres políticas contra la pobreza funcionan en la dirección adecuada en lo que se refiere al bienestar a largo plazo de los niños. Todavía queda abierta la cuestión de la eficiencia, en el sentido de encontrar qué tipo de política provee los mejores resultados con los menores recursos. Aún así, los estudios ayudan a orientar las políticas públicas y muestran también qué políticas considerar en futuras investigaciones para realizar el análisis de eficiencia.

Referencias:

1. Chetty, R.; Hendren, N., y Katz, L.F. 2016. The Effects of Exposure to Better Neighborhoods on Children: New Evidence from the Moving to Opportunity Experiment. American Economic Review 106(4), 855–902.

2. Hoynes, H.; Schanzenbach, D.W., y Almond, D. 2016. Long Run Impacts of Childhood Access to the Safety Net. American Economic Review 106(4), 903–934.

3. Aizer, A.; Eli, S., Ferrie, J., y Lleras-Muney, A. 2016. The Long-Run Impact of Cash Transfers to Poor Families. American Economic Review 106(4), 935–971.

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Hace cinco años en el blog: La economía de la discriminación (5).
Y también: La economía de la discriminación (6).
Hace tres años en el blog: Conciliando falsabilidad sí, falsabilidad no.
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sábado, 7 de mayo de 2016

Los efectos a largo plazo de las políticas contra la pobreza en los hijos (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de abril en Mapping Ignorance.


El último número de la American Economic Review contiene tres artículos sobre el resultado de tres políticas distintas en la lucha contra la pobreza. Chetty et al. (2016) [1] estudian un programa en que varias familias fueron trasladadas desde barrios muy pobres a otros con baja tasa de pobreza, Hoynes et al. (2016) [2] examinan los programas de cupones de comida (Food Stamp), mientras que Aizer et al. (2016) [3] se concentran en transferencias de dinero a familias pobres. Estos artículos tienen en común que se fijan en el efecto a largo plazo de esta clase de políticas en la salud y las condiciones económicas de los hijos de las familias beneficiadas.

Cada una de estas políticas corresponde a distintas maneras de luchar contra la pobreza de acuerdo con el análisis económico. En principio, y a no ser que haya alguna razón para pensar de otra manera, las transferencias de renta son la mejor manera teórica de ayudar, puesto que no distorsionan los precios y, por tanto, las decisiones en otros mercados. Los programas de cupones de comida pueden ser óptimos o, al menos, una segunda mejor opción, si por ejemplo el cabeza de familia que recibe el dinero no tiene en cuenta completamente el bienestar del resto de la familia. Finalmente, el cambio de residencia puede resolver un problema de externalidades. Aquí presento un resumen de los tres artículos explicados por sus propios autores.

Chetty et al. (2016) [1] estudian las consecuencias del programa Moving to Opportunity (MTO), mediante el cual a varias familias elegidas aleatoriamente de entre las que vivían en un barrio muy pobre se les dio un bono para trasladarse a un barrio mejor. El experimento se llevó a cabo entre 1994 y 1998 en cinco grandes ciudades de los EEUU., e incluyó a 4.604 familias, quienes fueron divididas aleatoriamente en tres grupos: un grupo recibía el bono con la condición de mudarse a un barrio con una tasa de pobreza inferior al 10%, un segundo grupo recibió el bono sin restricciones sobre dónde usarlo, mientras que un tercer grupo no recibió ningún bono (pero siguió teniendo acceso a viviendas sociales –public housing).

Los estudios anteriores realizados sobre este experimento mostraron mejoras en indicadores de salud y seguridad, pero no en las rentas o el empleo de los adultos o de los jóvenes mayores. Los autores retoman el experimento MTO y se concentran en examinar el impacto a largo plazo sobre los hijos que eran demasiado jóvenes cuando las familias se mudaron a los nuevos barrios, un efecto que no se ha estudiado hasta ahora por las razonas obvias de que no tenían edad de trabajar. Los autores ponen a prueba dos hipótesis: (i) los resultados a largo plazo de esto hijos mejoran con el programa MTO, y (ii) las ganancias disminuyen con la edad de los hijos en el momento de la mudanza. Los resultados confirman ambas hipótesis. En particular los autores estiman que trasladar a un niño (de ocho años de media) desde un barrio muy pobre a otro con un índice bajo de pobreza usando un bono experimental tipo MTO aumenta las ganancias totales a lo largo de la vida laboral en alrededor de 302.000 dólares. Esta es una ganancia equivalente a 99.000 dólares cuando se calcula su valor actual descontado a un tipo de interés del tres por ciento. Más aún, las mayores rentas implican unos mayores ingresos fiscales que más que compensan el coste del programa relativo al coste de ofrecer viviendas sociales.

Referencias:

1. Chetty, R.; Hendren, N., and Katz, L.F. 2016. The Effects of Exposure to Better Neighborhoods on Children: New Evidence from the Moving to Opportunity Experiment. American Economic Review 106(4), 855–902. 

2. Hoynes, H.; Schanzenbach, D.W., and Almond, D. 2016. Long Run Impacts of Childhood Access to the Safety Net. American Economic Review 106(4), 903–934. 

3. Aizer, A.; Eli, S., Ferrie, J., and Lleras-Muney, A. 2016. The Long-Run Impact of Cash Transfers to Poor Families. American Economic Review 106(4), 935–971.

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Hace cinco años en el blog: La ilegalización de Bildu.
Hace tres años en el blog: Sector privado, sector público.
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sábado, 30 de abril de 2016

Matar una discusión (6): pido detalles y no doy ninguno


Es sabido que twitter no es país para debates profundos, particularmente si una parte desdeña los datos y el método científico. A pesar de ello, de vez en cuando uno provoca o se mete en uno de ellos. Todo empeora si aparecen varios contertulios más y se hace imposible seguir ningún orden. Con todo, algo se aprende; por ejemplo, a detectar unas pautas en la manera extraña de razonar de algunos. Una constante suele ser la de pedir minuciosas respuestas a muchas preguntas y luego no contestar ninguna. Otra también recurrente es la preocupación por pillar en falso al oponente (¿ha dicho esto en vez de esto otro?) en lugar de aclarar si una afirmación sobre el tema de discusión es cierta o no. Aquí va un resumen de una larga lista de tuits.

Todo empieza con unos tuits en que informo de un curso de economía marxista en la Complutense, no como curiosidad histórica, sino como herramienta para analizar los problemas de la economía moderna. Lo comparo con estudiar Reiki e ironizo sobre cómo algunos entienden la actualización de la economía al retroceder 150 años. Aquí.
-Yo: 1/3 En la Complutense se ofrece un curso (con diploma y todo) sobre economía marxista, pero no como curiosidad histórica, no,... 
-Yo: 2/3 ... sino como actualización del análisis económico moderno para explicar la economía actual. http://www.economiacritica.net/?p=2497 
-Yo: 3/3 Si os queréis actualizar en economía retrocediendo siglo y medio, podéis tirar 600 euros en ese curso.
Me contestan algunos reivindicando el marxismo porque tiene cosas que ofrecer. Digo que el marxismo como teoría económica es incoherente y no explica la realidad. Se siguen lugares comunes que nada aportan a la cuestión (que si nadie lo hace, que si todo es ideología) hasta que me preguntan por eso de que es inconsistente. (Aquí):
-Interlocutor: Y @JL_Ferr ¿con qué "intentos fallidos" estás familiarizado? Gracias. 
-Yo: Desde Sraffa a los que me enseñaron algunos profes marxistas en la carrera en la asignatura de planificación (muy chapucera).
Este tuit recoge la inconsistencia de la teoría del valor trabajo, sin la cual la teoría de Marx se queda sin sustento y los intentos de hacer un sistema económico en el que no haya plusvalías, algo que Marx ni siquiera intentó, pero que tras él muchos sí lo intentaron. Con esto intentaba recoger las dos críticas a mi entender más directas a la teoría económica marxista. Para mi sorpresa, el debate continúa así. (Aquí):
-Interlocutor: No. Sraffa no intentó hacer una "teoría económica basada en Marx". 
-Yo: Empezó con la teoría del valor trabajo en que se basaba. No lo consiguió. No pasó de ahí.
Mi interlocutor prefiere que la discusión sea sobre qué quiso hacer Sraffa en lugar de sobre si su trabajo efectivamente muestra la incoherencia teórica del marxismo, que es de lo que se trata. Tras reconfortarse con argumentos de que Sraffa no quiso hacer eso, a pesar de que su trabajo lo implicara sigue:
-Interlocutor: Has mencionado "todas los intentos [de elaborar teorías económicas basadas en Marx] fueron fallidos" ¿cuáles son los otros? 
-Yo: También te he contestado. Añade los de la "Temporal single-system interpretation"
Añado algún intento moderno de mostrar algo de coherencia en la teoría marxista, intento que pasó sin pena ni gloria, pero tampoco agrada a mi interlocutor, que desdeña estos ejemplos como válidos:
-Interlocutor: Recapitulando: al parecer los "intentos fallidos" son Sraffa y "los de la TSSI" (incompatibles, el 1º era fisicalista, pero bueno) 
-Yo: Para recapitular sería + fácil si muestras dónde hay una teoría económica marxista coherente y q explique los datos de la realidad 
-Interlocutor: Sí, y en 140 caracteres. "Que explique los datos de la realidad", así, en plan concreto. 
-Interlocutor: Lo que me estás pidiendo es que te presente una teoría QUE TU COMPARTAS, cuando lo que yo digo es que no es necesario que la... 
-Interlocutor: ...compartas para que sea objeto de debate, que es lo que tú negabas en el primer twit.
Después de pedirme detalles, mi interlocutor no da ninguno. Vaya manera de matar una discusión. Por supuesto, hubo quien lo entendió al revés y creyó que era yo el que no contestaba cuando le pregunté a mi interlocutor sobre la coherencia de la teoría marxista, pero esas cosas ya ni sorprenden.

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Hace cinco años en el blog: El alemán inefable.
Hace tres años en el blog: Sobre el criterio de falsabilidad.
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lunes, 25 de abril de 2016

¿Sabemos lo que quiere el pueblo?


La irrupción de los nuevos partidos ha atraído una renovada atención por los sistemas de votaciones. En esta entrada voy a recordar un ejemplo que se deberíamos estudiar todos desde pequeñitos, antes de que nos dejen votar. Es muy sencillo e ilustra cómo no existe “lo que quiere el pueblo”, la antesala al concepto de que no existe un sistema de votación (o de agregación de preferencias) que tenga todas las propiedades que nos gustaría (ver aquí).

Pongamos que hay una sociedad con 100 personas divididas en seis partidos (PT, PU, PV, PX, PY y PZ). Deben elegir entre cinco propuestas distintas, pero cada grupo las ordena de mejor a peor según se indica en la tabla.

Partido (# personas)
PT (33)
PU (16)
PV (3)
PX (8)
PY (18)
PZ (22)

---------
---------
--------
--------
---------
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Ránking
A
B
C
C
D
E
B
D
D
E
E
C
C
C
B
B
C
B
D
E
A
D
B
D
E
A
E
A
A
A

Por ejemplo, las 100 personas pueden ser parlamentarios, los grupos, partidos políticos y las propuestas, candidatos a la presidencia.

¿Cuál es el candidato que debe ser elegido? Es pregunta trampa, no hay tal cosa como “el que debe ser elegido” (enunciado normativo) sin hacer referencia a una norma, y la norma puede ser una entre muchas, sin que ninguna de ellas sea claramente la más justa y mejor. Tomemos cinco posibles normas (sistemas de votación) y veamos quién gana si las personas votan sinceramente:

Regla de la pluralidad (mayoría relativa): Cada uno vota la propuesta preferida y la que más votos obtenga es la que sale elegida.

Gana A con 33 votos frente a los 16 de B, los 11 de C, los 18 de D y los 22 de E.

Recuento de Borda: Cada votante asigna cuatro puntos a su propuesta preferida y luego tres, dos, uno y cero a cada una de las siguientes según decrezcan sus preferencias. Gana la que más puntos tenga.

Gana B, que suma 33x1 + 16x4 + (3+8+22)x2 + 18x1 = 171 puntos, más que cualquier otro (p.e., A suma 33x4 + 3x1 = 136).

Método de Condorcet: Gana aquella propuesta que vence a cada una de las demás por separado. (No siempre hay un ganador de Condorcet).

Gana C: Cuando se enfrenta a A, C tiene 77 votos (y A el resto hasta 100). Frente a B, D, y E, la propuesta C tiene 51, 66 y 60, respectivamente.

Voto único transferible (segunda vuelta instantánea): Se vota una primera ronda, la propuesta con menos votos se elimina. Se vota una segunda vuelta entre las restantes, de nuevo se elimina la menos votada. Así hasta que solo queda una.

Gana D: En al primera ronda se elimina C. En la segunda ronda, de los 11 que votaron C, 3 votarán D y 8 votarán E (de ahí lo de transferible) y se eliminará B. En tercera ronda los 16 votos de B pasan a D y la cosa queda: A con 33, D con 37 y E con 30, con lo que se elimina E. Entre A y D gana D con 77 votos.

Doble vuelta: Los dos con más votos en una primera vuelta se enfrentan en segunda vuelta. Quien más votos tenga en la segunda vuelta, gana.

Gana E: En primera vuelta A y E quedan primero y segundo, respectivamente. En la segunda vuelta A obtiene 36 votos frente a los 64 de E.

Pues eso. ¿Qué quiere el pueblo?

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Hace cinco años en el blog: La economía de la discriminación (4).
Hace tres años en el blog: ¿Ha matado Excel a la estrella de la Troika?
Y también: La protección de los derechos de autor y el número de obras (2).
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miércoles, 20 de abril de 2016

Un artículo de Sánchez-Cuenca con pocos argumentos


El artículo de Sánchez-Cuenca de hoy en InfoLibre está muy mal argumentado. A pesar de ello ha gustado mucho, será porque suele importar más estar de acuerdo que pensar si lo estamos por las buenas razones. El autor señala los argumentos por los que el PSOE podría muy bien aceptar la propuesta de PSOE+Podemos+IU. Examinémoslos.
1. “Tan solo requiere la abstención de los partidos que defienden la independencia de Cataluña (basta con el voto afirmativo del PNV).”
Esto es cierto, pero es insuficiente. Por eso se molesta en dar los siguientes cinco.
2. “La abstención de estos partidos no genera obligación alguna para el PSOE.” “De hecho, la abstención se puede producir sin que el PSOE llegue a sentarse en una mesa negociadora con los partidos independentistas.”
Se olvida decir que para que algo así pase, tendría que conocerse que estos partidos se van a abstener, y hasta ahora no han dicho nada de eso, sino lo contrario, esgrimiendo el referéndum como línea roja. Es decir, que la condición necesaria para aplicar este argumento no se cumple. Adiós argumento dos.
3. “Que los independentistas se abstengan no desnaturaliza ideológicamente el posible pacto de Gobierno con Podemos.”
Igual que antes, no se cumple la premisa de que se abstienen sin haber negociado con ellos. Adiós argumento tres.
4. “El PSOE formó Gobierno en España en 2004 con el voto a favor de Esquerra.” “Esquerra, recuérdese, siempre ha defendido la independencia de Cataluña, no es cosa de ahora.”
Se olvida decir que cuando eso ocurrió ERC no estaba involucrada en un procés y en una campaña de reto y desobediencia al Estado. Esta diferencia es muy relevante para un partido que aspira a gobernar en toda España. Se olvida también de decir que tanto la asociación del PSOE de Zapatero con ERC como la del PSC en el tripartido son un ejemplo que estará en los manuales políticos sobre cómo no hacer pactos, debido a la excesiva dependencia del PSOE y a la inestabilidad que supusieron. Pero incluso si a Sánchez-Cuenca le gustaron esas experiencias, no tiene por qué ser esa la conclusión del PSOE de ahora (“como hice X en el pasado, está bien hacer X ahora, ¿qué clase de argumento es ese, sin valorar las consecuencias de esa acción?). Adiós argumento cuatro.
5. “Negándose en rotundo a establecer una relación política con los partidos independentistas, el PSOE se aproxima peligrosamente a las tesis del PP.”
Se sigue olvidando que aunque fueran independentistas no ponían la independencia, ni el referéndum, ni el procés sobre la mesa. El PSOE no se aproxima ni se aleja del PP por esto. Incluso si se aproximara, habría que argumentar por qué sería peligroso para el PSOE no contar con independentistas metidos en una desobediencia hacia el Estado. Calificar no es argumentar. Adiós argumento cinco.
6. “El PSOE … pretende aprobar una reforma constitucional que transforme España en un auténtico sistema federal.” “¿acaso piensa el PSOE que podrá hacerlo sin sentarse a hablar con los partidos independentistas?” “¿cómo puede entonces justificarse que el PSOE se niegue a formar un Gobierno de izquierdas con la abstención de los partidos independentistas?”
Parece que el argumento es que, como me voy a sentar mañana a negociar con ellos, hoy tendré que aceptar su abstención si me la dan. Estamos igual que arriba: no se da la premisa. Los independentistas catalanes no han declarado su voluntad de abstenerse sin nada a cambio, más bien han dicho lo contrario una y otra vez. Así las cosas, cualquier intento de juntar PSOE+Podemos+IU estará en el aire hasta que los independentistas se dignen a apoyarlo con la abstención. ¿De verdad alguien cree que se puede negociar así?

Finalmente, Sánchez-Cuenca se calla todavía más argumentos, como la tremenda inestabilidad de un gobierno que depende de demasiados partidos, demasiado pequeños y demasiado radicales. Si ERC, por ejemplo, retira su apoyo al gobierno, será algo muy costoso para el PSOE y seguramente poco costoso para ERC. La alternativa PSOE+Podemos+C’s implica a partidos más grandes y a los que se pedirá más responsabilidad en caso de retirar el apoyo a un gobierno. Se puede decir que, una vez lograda la investidura, el gobierno no depende tanto de estos partidos pequeños que le apoyaron, sino que podrá negociar a izquierda y derecha. Es posible, pero eso se hace mejor si la negociación comenzó en la investidura, y eso es exactamente lo que permitiría mejor el acuerdo PSOE+Podemos+C’s.

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Hace cinco años en el blog: La economía de la discriminación (3).
Y también: Hechos y valores.
Hace tres años en el blog: El bitcoin explicado sin tonterías.
Y también: La protección de los derechos de autor y el número de obras (1).
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lunes, 11 de abril de 2016

Lo confieso: tengo mi propia teoría sobre Las Meninas


Una reciente visita al Museo del Prado y su recurrente referencia en El Ministerio del Tiempo han hecho que vuelva a acordarme de Las Meninas y de los pensamientos que sobre el cuadro siempre he tenido.

En su interpretación aceptada Velázquez está pintando a los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, que posan delante de él. La infanta Margarita, con sus sirvientes, están en el lugar como testigos. El cuadro presenta la escena desde el punto de vista de los reyes, que ven a las meninas y a Velázquez. Es el mismo punto de vista que el de quien mira el cuadro. Sobre la pared del fondo se ven a los reyes reflejados en un espejo, la única duda es si es el reflejo de su imagen real o de la pintada en el cuadro.

Así me lo debieron de explicar de pequeño, pero no lo entendí bien, sobre todo en lo que tocaba al espejo. Me quedé con la idea de que Velázquez no está pintando a los reyes, sino a las meninas, que al fin y al cabo es el cuadro que estamos viendo, y que lo hace observándolas reflejadas en un gran espejo que está delante de él y de las propias meninas, que así pueden posar durante horas entretenidas con su imagen. Por su parte, Velázquez puede pintarse a sí mismo disimulando su vanidad. El espectador está del otro lado del espejo contemplando la escena sin ser visto, a la vez dentro y fuera de ella, viendo exactamente lo que ve el pintor y, este es un detalle crucial que no encontramos en un cuadro normal, al mismo tiempo que él.

Esta interpretación me gusta mucho más que la canónica. No me molestan los reyes en el espejo, que fácilmente lo imagino un cuadro, ni que espejos tan grandes como el lienzo no se corresponden con la época, puesto que no se ve y basta con que sea evocado. Pequeños detalles frente a un poderoso juego de reflejos con el que Velázquez nos regala el cuadro más real: el espectador ve la escena, las meninas se ven en el espejo y Velázquez traslada todo lo anterior al cuadro, que es, cerrando el círculo, lo que ve el espectador.

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Hace cinco años en el blog: El País no se lee a sí mismo.
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