sábado, 28 de marzo de 2015

Miguelito (el de Mafalda) y el libre albedrío


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jueves, 26 de marzo de 2015

Los mitos de la razón. El Hombre Flotante de Avicena

Ilustración moderna del Hombre Flotante

Durante su tiempo preso en el castillo de Fardajan, Avicena describió el mito del Hombre Flotante, que pertenece al grupo de mitos llamados experimentos mentales. El Hombre Flotante es un simple mortal que llega a la existencia completo y adulto, pero que lo hace flotando en el vacío, sin recibir información de ninguno de sus sentidos. No puede ver, ni oler, ni oír. Tampoco puede sentir sus extremidades o parte alguna de su cuerpo, ni siquiera sus latidos. Privado de sensaciones, de recuerdos y de nada sobre lo que hacer valer su imaginación, el Hombre Flotante solo puede pensarse a sí mismo y en eso pasa su existencia.

Recuerda a otro mito de mortales que viven en la ignorancia y la oscuridad, como los habitantes en el Mito de la Caverna, pero sin que esté clara una conexión directa entre ambos. Sí parece haberla, en cambio, con el mito del Genio Maligno de Descartes, mucho más tardío. Ambos intentan sentar una certeza que pueda sobrevivir a cualquier duda: la existencia de la consciencia o del pensamiento. En el caso del Hombre Flotante, la certeza viene dada al existir el pensamiento incluso si en la mente no hay nada previo a él. En el mito de Descartes, aparece a pesar del Genio Maligno, que confunde los pensamientos de los mortales y que aún así preservan la certeza de pensar.

El mito de una mente encerrada en sí misma es recurrente en la literatura. Son muchos los textos que, aunque no tienen sus orígenes en el Hombre Flotante, sí en cambio comparten la confusión de los sentidos y del entendimiento. Así, tenemos al hombre que soñaba ser una mariposa o mariposa que soñaba ser hombre (Zuangzi), al prisionero para quien la vida es sueño (Calderón de la Barca), a la consciencia traspasada de un ser humano a una máquina sin conexión con el mundo externo (Stanislaw Lem), el mundo de las películas de Matrix o la ballena de la Guía del Autoestopista Galáctico (Douglas Adams), aparecida toda ella por fluctuación cuántica a kilómetros de la superficie de un planeta, pero no flotando, sino con el tiempo justo para disfrutar la experiencia de estar cayendo a algo que en su proto-lenguaje decidió llamar suelo, su certeza.

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Hace cinco años en el blog: Odiosa comparación
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lunes, 23 de marzo de 2015

Impresiones andaluzas


Durante los próximos días espero que podamos ver de buenos analistas cuál ha sido la dinámica de trasvase de votos entre partidos, de virajes a izquierda, derecha o centro, o de votos ocultos que permitan afinar en las encuestas de las siguientes elecciones. A la espera de todo esto y más, estos son algunos datos que encuentro relevantes.

El índice de poder de los partidos en el parlamento andaluz es el siguiente:

  • PSOE (47 escaños): 50%
  • PP (33): 16,7%
  • Podemos (15): 16,7%
  • Ciudadanos (9): 16,7%
  • IU (5): 0%

El índice de poder de un partido mide la proporción de coaliciones que logran la mayoría y contienen a este partido respecto del total de coaliciones posibles. Distintos índices computan de manera distinta cuántas son esas coaliciones (si importa o no el orden, p.e.). Los dos más usados, el de Shapley-Shubik y el de Banzhaf dan ambos los números anteriores. El índice de poder da una primera idea de la situación de un partido en el parlamento. Fijémonos, por ejemplo, en el caso de IU, que tiene casi el 5% de los escaños, pero son completamente inútiles para ofrecérselos a nadie para formar una mayoría absoluta.

Para formar mayorías relativas, en cambio, sí que IU tendría poder: si vota a favor, permite formar mayoría simple al PSOE con la sola abstención de Ciudadanos.

Las posibilidades de apoyos para mayorías absolutas o simples son las siguientes:
  1. Uno de los tres partidos con algo de poder (PP, Podemos y Ciudadanos) apoya al PSOE.
  2. El PP o Podemos se abstiene.
  3. IU apoya al PSOE y Ciudadanos se abstiene.
  4. Se juntan PP, Podemos y Ciudadanos para formar gobierno (o incluso PP más Podemos con la abstención de Ciudadanos e IU).
La opción (4) es prácticamente imposible.

La opción (1):
  • Apoyo directo de PP: parece muy improbable, puesto que si, por la razón que sea, les parece bien apoyar la gobernabilidad, lo pueden hacer fácilmente desde la abstención.
  • Apoyo directo de Podemos: improbable por la misma razón, aunque para el caso de la abstención de Podemos estoy suponiendo que, en caso de recibir 47 votos a favor y 47 en contra, saldría adelante la candidatura de Susana Díaz. No estoy seguro de esto. El reglamento del parlamento andaluz y el estatuto de autonomía parecen decir cosas distintas. Si no fuera así, haría falta la abstención de alguien más junto con Podemos.
  • Apoyo directo de Ciudadanos: han dicho que votarán en contra si no echan a Chavez y Griñán, lo que parece una puerta abierta a negociar.
La opción (2):
  • Abstención del PP: podría ser parte de un acuerdo entre PSOE y PP para permitirse gobernar en ayuntamientos y parlamentos autonómicos a partir de mayo y quitar influencia a Podemos. Es un peligro, puesto que después vendrán las generales y podría reivindicar el discurso de la casta y dar más votos a Podemos en esas elecciones.
  • Abstención de Podemos: Puede ser visto como un ejercicio de responsabilidad y realismo, virtudes de las que de momento carece Podemos, como la admisión del liderazgo del PSOE en la izquierda, lo que significaría renunciar a su único objetivo: la Moncloa.
La opción (3):
  • Si IU votara a favor, la abstención de Ciudadanos sería, creo, factible. Para IU gobernar puede ser el abrazo del oso e indicar a su electorado el camino del PSOE o de Podemos, pero también puede ser la única manera de no ser irrelevante. Difícil decisión.
Hay una consideración añadida que atañe principalmente a PP y Podemos (en 2), y a Ciudadanos (en 3): si no se llega a algún acuerdo y se convocan nuevas elecciones, con alta probabilidad el electorado castigará al partido que aparezca como el causante de ello. Así ha sido en el pasado (PSOE en Madrid, IU en la propia Andalucía, PP y Foro Asturias en Asturias). Eso le llevaría a cada uno a perder posiciones de cara a las elecciones de mayo y a las propias generales.

¿Qué pasará? No lo sé. Las mejores opciones de cada partido no son fáciles y podríamos tener una situación de inestabilidad. Además, nada garantiza que la mejor opción de un partido sea buena en ningún sentido. Por ejemplo, hagan lo que hagan, a corto plazo el PSOE va a estar mejor tanto si le dejan gobernar (queda como partido confiable) como si no (quien se vea como causa de repetición de elecciones, perderá y seguramente le de más poder al PSOE). Tampoco sé nada de otra información que puedan estar manejando algunos partidos (qué nuevos casos de corrupción aparecerán y cuándo, por ejemplo).

Personalmente creo que quien tiene menos que perder con un apoyo pasivo son el PP y Ciudadanos. No estando sus votantes por aventuras de ningún tipo, creo que son los que más estarían dispuestos a aceptar que su partido deje gobernar sin que ello suponga retirar su apoyo y no provocar nuevas elecciones, en las que serían más fácilmente identificables como culpables por sus votantes.

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Hace tres años en el blog:  La mujer del César
Hace cinco años en el blog: Cuando la mente padece el síndrome de Estocolmo
Y también: Un mundo de zombis
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miércoles, 18 de marzo de 2015

Separación por sexos en el aula: ¿No, por principios o no, por evidencias?


A cuenta de este artículo en El Confidencial, he participado en un debate sobre qué hacer ante esta insistencia de algunos círculos por promover la educación separada por sexos. No se discutía sobre si tenía sentido o no, sino sobre si ya sabemos que es mala idea por principio o si es apropiado discutir evidencias empíricas. Tras recordar las evidencias (en contra) que recogí en su día varios contertulios me señalaron que hay una cuestión previa de principios por la cual la separación no es aceptable. Ante esto respondí lo siguiente:

Ojalá las cosas fueran tan fáciles y pudiéramos tomar decisiones basadas en sencillos principios. Tal cosa no suele ser posible. ¿Cuál es el principio al que apelar para no separar por razón de sexo? ¿Se deduce de la igualdad de derechos? Me temo que no. Será eso y algo más y mucho me temo que ese algo más requerirá incluir como principio la no separación, con lo que caeríamos en una falacia de “petición de principio”.

Hay una manera de no caer en ella y de estar cerca de lo que creo que tenéis en mente, pero me temo que requiere de la evidencia empírica. Considérese el caso del aborto. Unos apelan al principio del derecho a la vida y otros al principio de libertad de decisión de la mujer. A pesar de que ninguno es del todo coherente con ello, esta petición de principio impide el debate. En las sociedades modernas, a pesar de que ha ganado la posición a favor del aborto, todavía continúa el debate, y es mejor si tenemos argumentos biológicos, médicos, psicológicos, sociales, económicos, etc. para poner sobre la mesa en lugar de una apelación al principio de elección. Primero, porque ese principio no es ningún absoluto (si no, ¿por qué nadie reclama el derecho al aborto hasta el momento del parto?) y, segundo, porque todavía no está completamente debatido, resuelto y aceptado por la inmensa mayoría de la sociedad.

Sí hay problemas éticos que ya se han debatido y resuelto en algunas sociedades, como los Derechos Humanos. Toda la evidencia ha apuntado a que los seres humanos vivimos mejor y de manera más acorde con nuestras preferencias morales si nos dotamos de estos derechos. Cualquiera que quiera sopesar si la esclavitud puede o no merecer la pena estará trayendo una discusión acabada. En este caso podríamos apelar sin más a este principio para no permitir ningún caso de esclavitud. (Nos podemos poner muy casuísticos y considerar la posibilidad de que los humanos mutemos para que no nos importe tanto ser esclavos y entonces tolerar los inconvenientes de que te toque ser esclavo porque los beneficios de poseer esclavos son muy grandes, pero a todos los efectos esta discusión es ya inútil.)

¿Cuál el caso con la separación por sexos? ¿Es más parecido al caso del aborto o al de los Derechos Humanos? Por una parte, tenemos que la integración en las escuelas se realizó por razones ideológicas, sin claros estudios que mostraran su bondad (y sin estudios en contra), pero con muchas intuiciones y experiencias particulares de que parecía ayudar a tener una sociedad mejor. La cosa no salió mal, según una observación casual del incremento del respeto entre los sexos y la disminución de la discriminación, pero realmente no sabemos si se hubiera podido conseguir de otra manera. Ahora tenemos estudios. Muestran datos a favor de la integración y, como bien se ha dicho, no solo por razones de competencias académicas, sino de otras cosas que también nos importa, como el mencionado respeto y conocimiento del sexo contrario. Son datos tremendamente relevantes y que sirven para seguir convenciéndonos de que hacemos lo correcto.

Por otra parte, tenemos algunos sectores de la sociedad que quieren la separación. Son minoritarios, pero eso en sí mismo no es señal de nada. Lo que importa es si se les concede el derecho a educar así a sus hijos. Es posible que los jueces puedan apelar a principios sociales aceptados en las leyes para impedirlo (como lo hacen cuando obligan a vacunar), pero vemos que es perfectamente posible que no se entienda así y se permita la separación. En ese caso, ¿cómo podremos hacer que se prohíba esta práctica? Hay dos caminos no excluyentes: vencer (ganar una mayoría que prohíba la separación) o convencer. Para ambas cosas necesitamos los datos. Lo contrario, decir simplemente que nuestros principios son mejores, no ayudará frente a quienes tienen otros.

Pero incluso si los jueces decidieran que, atendiendo a las normas de la sociedad, no procede el permitir la separación, convendría aún así tener los datos y exponerlos, puesto que parece haber gente que querría cambiar estas leyes. De hecho, es lo que hacemos en esta asociación. No decimos (no solo) que las vacunas son obligatorias por principio, ni que la ciencia es mejor por principio. Llevamos muchos años en el negocio de sacar todos los datos posibles y de exponerlos de la manera más didáctica posible para que se entienda el por qué de las vacunas y el por qué de la ciencia. Lo mismo pasa con el aborto y, me temo, con la separación en el aula por sexos.

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Hace tres años en el blog: Twiteando en el blog.
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Hace cinco años en el blog: Oh, Tierra, tus pirámides
Y también: La torre herida por el rayo.
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viernes, 13 de marzo de 2015

Escépticos en el pub: ¡Vamos a morir todos!

Este sábado 14 de marzo toca Escépticos en el pub. Mauricio-José Schwarz dará una prometedora charla titulada ¡Vamos a morir todos! El New Age y el negocio del miedo


Mauricio-José Schwarz (@elnocturno) es un periodista y escritor hispanomexicano con una trayectoria de más de treinta años promoviendo el pensamiento crítico y la lucha contra la ignorancia organizada. Desde hace nueve años publica en la sección de ciencia del diario El Correo y desde hace más de diez mantiene su conocido blog, El retorno de los charlatanes. Es también notorio su esfuerzo a favor del pensamiento crítico a través de su cuenta de Twitter y de su canal de Youtube.

El evento se ha movido de su fecha natural, el primer sábado de mes, para poder cuadrar nuestra charla con la presentación en Madrid de su nuevo libro ¡No, por dios! (Ateísmo para principiantes), que será el Viernes 13 a las 19:30 en la FNAC de Castellana. Él mismo describe su libro como un alegato sobre la sencilla pero poco convencional idea de que ser ateo es bueno.

El propio ponente nos describe su charla:
Todo nos va a matar: la ropa, el wifi, los transgénicos, la leche, el azúcar... Y todo es un negocio. Este temor, esta desconfianza al conocimiento y la ciencia tiene sus raíces en la contrailustración, el misticismo New Age y la guerra fría, pero hoy amenazan con ponernos en una regresión hacia la ignorancia. Exploramos tres ejemplos del miedo: transgénicos, vacunas y frecuencias electromagnéticas.
Como siempre, en el Irish Corner, en Arturo Soria 6, Madrid, a las 19:30.

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martes, 10 de marzo de 2015

La Economía y la ética de las emisiones de carbono (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de febrero en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta.


2. Internalización de las externalidades. Una de las acciones de una sociedad bien gestionada consiste en internalizar las externalidades. Pongamos que se estima que las emisiones no deben exceder la cantidad X en un año. Si la sociedad emite X bonos de emisiones y requiere que quien libere al ambiente una unidad de emisiones haya comprado un bono, entonces el precio de mercado de los bonos reflejará el coste social de las emisiones. Sin un mercado de emisiones, ni las empresas ni los individuos pagarían el coste social de sus emisiones y deberían una compensación. Con el mercado de emisiones este efecto negativo se internaliza y los individuos en esta sociedad bien gestionada pueden vivir sus vidas sin necesidad de compensar más daños. El mercado de emisiones estará haciéndose cargo del problema. Otros mecanismos alternativos, como el impuesto por contaminar pueden tener el mismo efecto.

3. Sociedades no bien gestionadas. Como en el caso de la tragedia de los comunes o el de la contaminación, el problema de las emisiones de carbono tiene la estructura de un dilema del prisionero. Mis emisiones añaden muy poco al total, mi decisión de reducirlas o eliminarlas afectan muy poco a los demás, pero yo pago todo el coste si las compenso. Mi acción no resuelve el problema, y cooperar cuando los otros no lo hacen me hace sentir ridículo. Muchos filósofos han analizado este tipo de problemas sin encontrar una norma ética clara que aplicar (véanse Hardin, 1968 [3] y Kuhn, 2009 [4]).

4. Las emisiones de CO2 no pueden ser desdeñadas éticamente. Es imposible declarar que las emisiones individuales caen dentro de la excepción de minimis, dado que pueden llegar a ser de hasta 10.000$ para el americano medio a lo largo de su vida. Hay un daño y se requiere una compensación. ¿Cómo compensar las emisiones? Para empezar, los individuos no saben cuánto compensar y, cuando quieren, no saben hacerlo de una manera eficiente. De hecho, cuando lo intentan, lo hacen de una manera extremadamente ineficiente (Victor, 2010 [5], Wara y Victor, 2008 [6], Aldy y Stavins 2012 [7], IPCC Fifth Assessment, Mitigation 2014, capítulos 13 y 15 [8]). Además, si un individuo compra una compensación en un país donde no hay un límite de emisiones (p.e., en el Chicago Climate Exchange, antes de que se declarara en bancarrota), en lugar de beneficiar a quien sufre el daño por el cambio climático, benefician a los responsables de las emisiones, para quienes ahora emitir es más barato. Finalmente está el tema sobre cómo resolver el valor relativo de nuestra dedicación a compensar emisiones comparado con otras externalidades importantes, como el hambre en el mundo, la pobreza o la guerra.

5. Métodos eficientes de compensar nuestras externalidades. Si las acciones individuales son un método muy malo para compensar emisiones, estas no deberían proponerse como la solución ética al problema que causan. Entonces, ¿cuál es la solución ética apropiada? Nodhaus sugiere un enfoque multilateral. Es computacionalmente imposible asegurar un balance neutro en la contabilidad de cada externalidad dada la cantidad y complejidad de acciones que tomamos cada día. Por el contrario, sería relativamente simple tomar una compensación global una vez que se ha determinado un monto razonable a los daños de nuestras acciones.

Para desarrollar este enfoque, Norhaus propone un experimento mental en el espíritu del velo de la ignorancia de Rawls: en la sociedad B la gente compensa sus daños cada vez que incurre en una externalidad. Como esto es muy ineficiente se dilapidarán muchos recursos en costes de transacción y de cálculo y, aún así, no habrá garantía de que se hagan los cálculos correctos. En la sociedad M la gente estima todos los daños y compensa a los grupos afectados (p.e., cuando se emiten bonos para poder realizar emisiones contaminantes o de efecto invernadero y los individuos pagan un precio para adquirir el bono). En estas condiciones, si uno no sabe si causará un daño o deberá ser compensado, ¿qué sociedad elegiría? Entonces, la gran pregunta ética es: si tenemos que dedicar nuestras acciones a la construcción de la sociedad B o la sociedad M, ¿dónde estarían mejor empleados los limitados recursos de que disponemos como individuos?

Referencias

1. Nordhaus, W. 2014. The Ethics of Efficient Markets and Commons Tragedies: A Review of John Broome’s Climate Matters: Ethics in a Warming World. Journal of Economic Literature 52(4), 1135–1141.

2. Broome, J. 2012. Climate Matters: Ethics in a Warming World. New York: W. W. Norton and Company.

3. Hardin, G. 1968. The Tragedy of the Commons. Science 162, 1243–48.

4. Kuhn, S. 2009. Prisoner’s Dilemma. In Stanford Encyclopedia of Philosophy. Spring 2009 edition.

5. Victor, D.G. 2010. The Politics and Economics of International Carbon Offsets. In Modeling the Economics of Greenhouse Gas Mitigation: Summary of a Workshop, 132–42. Washington, D.C.: National Academies Press.

6. Wara, M. W., and Victor, D.G. 2008. “A Realistic Policy on International Carbon Offsets.” Stanford University Program on Energy and Sustainable Development Working Paper 74.

7. Aldy, J.E., and Stavins, R.N. 2012. The Promise and Problems of Pricing Carbon: Theory and Experience. Journal of Environment and Development 21(2), 152–80.

8. Intergovernmental Panel on Climate Change. 2014. Climate Change 2014: Mitigation of Climate Change.

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Hace cinco años en el blog: En el sentido más laudatorio del término.
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sábado, 7 de marzo de 2015

La Economía y la ética de las emisiones de carbono (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de febrero en Mapping Ignorance


En su libro Climate Matters, John Broome (2012) [1] examina el cambio climático desde el punto de vista de la filosofía moral. Al contrario que muchos otros ensayos que considera la ética de la elección social en este tema, el libro de Broome contiene algunos capítulos que se centran en las implicaciones para la ética individual:
“¿Deberías dejar de volar a destinos lejanos en vacaciones? ¿Deberías instalar un aerogenerador en el jardín? Si no, ¿deberías, al menos, comprar la electricidad a un proveedor ecologista? Si esperas encontrar respuestas a estas preguntas en este libro tienes suerte.” (pág. 73)
Para ofrecer una respuesta al lector, Broome enfatiza dos principios éticos centrales: bondad y justicia. La bondad requiere que uno intente y logre mejorar el mundo, como cuando se da dinero a una persona más pobre. La justicia es más exigente: si uno realiza una acción injusta hacia una persona o grupo de personas, entonces les debe una compensación. Broome considera siete condiciones suficientes para que se desencadene el requerimiento moral de la compensación: causas un daño a la persona, eres responsable del hecho, el daño es serio, no es accidental, la acción te beneficia, no hay beneficio recíproco y las acciones para la compensación no son costosas.

De acuerdo con Broome, las emisiones de carbono cumplen las siete condiciones y, por tanto, demandan algún tipo de compensación. Afortunadamente se puede alcanzar fácilmente a nivel individual: “Tu deber privado es reducir tu huella de carbono a cero” (pág. 100).

Nordhaus (2014) [2] analiza las recomendaciones de Broome y ofrece su propio modelo para estudiar estos aspectos éticos. Lo hace con la perspectiva obtenida desde el análisis económico, que comienza con la posición ética de los individuos en un mercado bien regulado. Consideremos un mercado que cumple todas las condiciones del primer teorema del bienestar: no hay poder de mercado (no monopolios u oligopolios) ni externalidades (como la contaminación) ni bienes públicos (como el alumbrado de las calles), entre otras. En estas condiciones el teorema establece que los mercados son eficientes. En este caso las acciones individuales son éticamente neutrales o positivas, puesto que no afectan o afectan positivamente al bienestar de los demás. Por ponerlo en los mismos términos que Broome, nuestras acciones en estos mercados no requieren compensación: si uno compra pan en un mercado donde no hay abuso infantil, una mafia que controle el mercado u otra característica negativa que impida el cumplimiento del primer teorema del bienestar, entonces no hay daño alguno, solo un beneficio para mí y para el panadero. Tras esta idea general, Nordhaus hace varias afirmaciones.

1. Sociedades bien gestionadas. Norhaus extiende la idea anterior a una sociedad bien gestionada. En sus propias palabras, se trata de una sociedad “que está diseñada para procurar el bienestar de sus miembros, contiene leyes y costumbres efectivas para promover la eficiencia económica y la justicia, y se ocupa de manera efectiva de los fallos de mercado y de las desigualdades sociales”. Por ejemplo, una sociedad bien gestionada resuelve los problemas de las externalidades de conducir (mi decisión privada de conducir puede causar un daño a una tercera persona en caso de que tener un accidente) al requerir un carnet de conducir y también al decidir las muchas regulaciones que nos son familiares (límites de velocidad, obligatoriedad del seguro, y disposiciones de ese estilo). Los ingenieros deciden dónde poner señales de “stop” o dónde prohibir adelantar. Una vez que la sociedad bien gestionada pone estas normas, los individuos que cumplen la ley no deben compensación cuando se produce un daño.

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Hace tres años en el blog: Pregunta #5. Los criterios mínimos.
Hace cinco años en el blog: El agente y el principal.
Y también: La reforma de las pensiones.
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