jueves, 22 de enero de 2015

Reseña sobre el test de españolidad


Hace unos días tuvimos la noticia de qué preguntas se están haciendo en las pruebas de españolidad para aquellos que quieran acceder a la ciudadanía. Un día después publiqué unos tuits comentando las 10 preguntas que seleccionaba El País. Aquí están:

1. ¿Cuándo fue la gloriosa?
Ambigua. Lo más que podemos decir es que hay dos ochos y un seis: 1868 o 1688. Take your pick.

2. ¿Quién escribió La Celestina?
Protesto: ¿Hay que se delator para ser español?

3. Tres personajes del siglo de oro español
Van a pillar: Si respondes Quevedo está mal, pero si respondes El Buscón estará bien.

4. ¿Qué se celebra en España el 12 de octubre?
Un puente.

5. ¿Cuántos habitantes tiene España?

i) Si 46m+1 es cierta y falsa a la vez. Cierta: aprueba y ya hay 46m+1. Falsa: suspende y se queda en 46m

ii) Si contesta 46m es indecidible: si aprueba habrá 46m+1 y es falsa, si suspende habrá 46m y es cierta

6. Nombre a cinco reyes de España
Desde la Consti los españoles hemos nombrado solo 1, y ahora les dejamos nombrar 5 a los inmigrantes. Se quejarán.

7. ¿Qué nombre recibió la primera constitución española?
Estatuto de Bayona, pero no cuenta xq que se hizo en el P. Vasco, así que será el Estatuto de Madrid o así.

8. Cite alguna obra de Lope de Vega
Casi en la esquina con Quevedo están abriendo una zanja para arreglar una tubería.

9. ¿Cómo se hace la tortilla española?
Pregunta trampa. Conteste con o sin cebolla se lo van a trincar.

10. ¿Qué torero está relacionado con un personaje televisivo?
Con 6 grados de separación, todos. Me inclino por Manolete y Antonio Alcántara.

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Hace tres años en el blog: La economía de la discriminación (11).
Hace cinco años en el blog: ¿Somos dueños de nuestras ideas?
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lunes, 19 de enero de 2015

#LunesPollas. El órgano masculino y el crecimiento económico: ¿importa el tamaño?


Aprovecho este #LunesPollas, iniciativa de Naukas, para dar a conocer un curioso ejercicio de encontrar correlaciones. Se trata del trabajo "Male Organ and Economic Growth: Does Size Matter?", de Tatu Westling, de la Universidad de Helsinki. Copio el abstract:
This study explores the link between economic growth and penile length between 1960 and 1985. It estimates an augmented Solow model utilizing the Mankiw-Romer-Weil 121 country dataset. The size of male organ is found to have an inverse U-shaped relationship with the level of GDP in 1985. Economic development between 1960 and 1985 is negatively associated with the size of male organ. With considerable reservations it is also found to be a more important determinant of GDP growth than country's political regime type. Two interpretations for the patterns between male organ and economic growth are discussed briefly: the link between penile length, testosterone and risk-taking, and selfesteem production. Despite the robust statistical links, until more rigorous treatments on the subject the proposed ‘male organ hypothesis’ should be taken with reservations.
Como dice al final, tomemos la hipótesis con muchas reservas. De hecho, hay una importante: en los datos ofrecidos por el trabajo, el tamaño del órgano masculino es mayor en Francia. Según nos indican en Freakonomics, los datos de ese país están recogidos por fuentes francesas, mientras que en otros países las fuentes son más variadas. Recuerda a la abundancia de tres estrellas Michelin entre los restaurantes franceses en comparación con el resto del mundo.

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Tal vez también te interese: #LunesTetas: Decisiones informadas sobre cáncer de mama.
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domingo, 18 de enero de 2015

No, señor Bergoglio, no es normal esperar un puñetazo tras un insulto


Eso ha dicho el Jefe de Estado del Vaticano, Papa para los católicos.
"Si el doctor Gasbarri dice una mala palabra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo. ¡Es normal!"
¿Es eso cierto? ¿Qué consecuencias se extraen si lo es?

1. No es cierto en general. La gran mayoría de las veces, tras la burla no hay violencia. Lo normal es que no se responda con un puñetazo. Solamente en circunstancias muy particulares ocurrirá: por ejemplo, si la burla es cara a cara y hay animadversión personal, aunque la respuesta violenta ocurriera en una minoría de casos, podría entenderse que entra dentro de lo normal.

2. Por normal ha de entenderse, únicamente, que sea una regularidad observable.

3. Cuando ocurre, lo que corresponde es señalar la culpa del agresor, por antipático que sea el que insulta, y no señalar la normalidad de la agresión. Lo primero ayudará a hacer que esa respuesta sea cada vez menos normal. Lo segundo, no, y tiene el efecto secundario de confundirse fácilmente con una justificación.

4. Señalar y castigar la agresión es lo que históricamente se ha ido haciendo en las sociedades cada vez más avanzadas y libres. Dejamos de reconocer el derecho a tomarse la justicia por la mano, dejamos de tolerar los crímenes pasionales, desarrollamos la libertad de expresión y dejamos de castigar palabras como si fueran crímenes. Las excepciones son la difamación y la incitación al odio. Eso es lo normal en los países con Estado de Derecho y sociedades abiertas.

5. Señalar la normalidad supone estar fuera de lo anterior. No sé si lo estará el Vaticano. Desde luego, lo están los fanáticos. ¿A qué estado de cosas le atribuye el Papa la normalidad de la reacción?

6. Tal vez el Papa quiera señalar que es normal entre fanáticos y quiera prevenirnos de ello. Pero lo que dice el Papa es que hay que limitar la libertad de expresión para no aceptar burlas a las religiones:
"Hay mucha gente que habla mal, que se burla de la religión de los demás ... Yo no puedo burlarme de ella. Y este es límite. Puse este ejemplo del límite para decir que en la libertad de expresión hay límites como en el ejemplo de mi mamá."
Esta solución implica que las sociedades democráticas acepten la normalidad de la reacción fanática y nos llevará en la dirección contraria. Lo que hay que hacer es reducir espacio de normalidad a los fanáticos.

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Hace tres años en el blog: La economía de la discriminación (10).
Hace cinco años en el blog: Lo confieso: soy vegetariano.
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jueves, 15 de enero de 2015

La Socialdemocracia real (y 2)

Tras la exposición en una entrada anterior de los aspectos más relevantes de la Socialdemocracia en general y en Suecia en particular, expongo unas cuantas reflexiones.

Gasto social como porcentaje del PIB en 2013

La Socialdemocracia ha sido hasta ahora una de las alternativas al modelo capitalista más partidario de la menor intervención del Estado. Se basa en un visión liberal del socialismo, sin nacionalizaciones absurdas, con mucha libertad en el sector privado de la economía y con mucho control y uso responsable en la parte pública. Sobre este modelo se han dicho muchas cosas. En su día, Hayek pensó que llevaría a una restricción inadmisible de las libertades y se equivocó. Los partidos de izquierda en la órbita de las ideologías comunista o socialista más radical siempre han acusado a la Socialdemocracia de ser una simple gestora del Capitalismo. Su acusación ha ido perdiendo simpatizantes a medida que transcurría el siglo 20 y se mostraba la prosperidad e igualdad de los países nórdicos y a medida que pasaba el tiempo y esas ideologías eran incapaces de mostrar la más mínima evidencia teórica o empírica de que tenían una alternativa mejor. Todas las veces que se intentaron esas alternativas se llegó a un fracaso estrepitoso. Incluso si se aceptan sus excusas ad hoc para explicar los fracasos siguen sin tener evidencias favorables a sus alternativas.

Con la crisis reciente creció el debate ideológico: que si el fin del capitalismo, que si el sector financiero se ha comido al sector productivo, que si hacen falta nuevas alternativas o que si la izquierda moderada se ha vendido al neoliberalismo. Alberto Garzón, de Izquierda Unida, por ejemplo, ha incidido en esta idea (aquí dice que a la Socialdemocracia le quedan diez años), lo que no deja de ser curioso, puesto que en su libro Hay Alternativas, con Torres y Navarro, las alternativas realistas (las que muestran evidencias de ser posibles) son aquellas en las que quieren imitar el modelo nórdico.

Al lado de esta crítica está la idea de añorar la Socialdemocracia de los años 80 (Palme en Suecia y Mitterrand en Francia, p.e.) y decir que esa era la buena y que la actual es lo mismo que el neoliberalismo. A esto se apuntan el propio Garzón (aquí, por ejemplo), que parece que se apunta a todas y, para sorpresa de muchos visto el programa que presentó en las europeas, Podemos. No hay, sin embargo, en las políticas económicas que funcionaron bien en los gobiernos socialdemócratas de esa época nada radicalmente distinto de lo que hay hoy en día. Sí había, tal vez, unas creencias en algunas propuestas que, o bien no se llevaron a la práctica y, por tanto, no puede decirse que funcionaran o sí se llevaron, pero no funcionaron.

Por ejemplo, una de las medidas más alejadas de la Socialdemocracia actual y una que está en el debate actual de alguna izquierda fue la nacionalización de la banca llevada a cabo por Mitterrand. Esa medida fracasó en una Francia que, recordemos, es seguramente el país con mayor y mejor experiencia en todo el mundo en la gestión de empresas públicas. Por su parte, en Suecia, las intervenciones en los mercados que se produjeron en esos años limitaron su crecimiento. La renta per cápita, que era la cuarta del mundo, cayó muchos puestos. Los salarios apenas crecieron un 1% hasta la crisis monetaria de los 90 que, cuando llegó, pilló a Suecia en muy mala situación para afrontarla. Tras eliminar esas medidas los salarios crecieron un 35% en una década y Suecia ha campeado la crisis actual como ya quisieran muchos. Y sigue siendo una Socialdemocracia.

Esto es lo que tenemos en las sociedades prósperas más igualitarias que ha visto la humanidad. Políticos, sindicatos, empresas y economistas se pusieron de acuerdo para diseñar y llevar a cabo un sistema realista, sin ignorar las leyes de la economía. No sé si es lo que queremos imitar, cada uno decidirá. Hay otros países prósperos donde se consigue una mayor igualdad antes de impuestos y transferencias, como algunos asiáticos, y hay países prósperos en los que la mayoría de la población parece no tener preferencias tan intensas sobre la igualdad, como EE.UU. Independientemente de las preferencias personales de cada uno, la Socialdemocracia es un sistema que funciona en el sentido de mejorar la situación previa a la adopción de las medidas y en comparación con otros países prósperos. Es posible que otras políticas económicas den todavía más prosperidad y debemos seguir con la investigación y el debate. El futuro puede (y yo diría, debe) traer mecanismos, instituciones y modelos económicos muy distintos y mejores de los que tenemos ahora, pero algunas ideas que se oyen, como la nacionalización de la banca o la privatización de la sanidad no tienen demasiado sustento teórico ni empírico para ser aceptadas. Lo mismo pasa con otros sistemas económicos: ni el comunismo ni el anarco-capitalismo ofrecen evidencia alguna de que puedan mejorar las sociedades modernas.

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Hace cinco años en el blog: El perfil impreciso.
Y también: Al monte se va con botas: We all live in a yellow submarine.
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lunes, 12 de enero de 2015

#LunesTetas: Decisiones informadas sobre cáncer de mama


Me acabo de enterar de que estamos en #LunesTetas, una campaña de Naukas para escribir hoy un artículo sobre tetas. No tengo tiempo para pensar y escribir yo uno, pero sí para difundir algo que había querido difundir hace tiempo. Se trata de uno de los mejores Trabajos de Fin de Grado que he evaluado en estos años desde que salen promociones del Plan Bolonia en la Carlos III. La autora es la alumna Mireia Delgado Perala y el director, el Profesor Félix Lobo.

Este es el abstract del trabajo:
The ratio between breast cancer screening benefits and harms is a controverted topic which has been much discussed for last years. The balance is not clear and experts do not reach a consensus. Providing information regarding this topic and analyzing if this information is welcomed among women is the aim of my project, which tries to look as a draft for a publicly financed larger project. For reaching this objective I designed and extracted, from relevant sources, a booklet and a questionnaire and addressed this information to a random sample of women from a waiting room in Hospital Clinic de Barcelona. In all, I interviewed forty-five women. From their answers and a fifteen minutes conversation with all of them I conclude that women highly trust screening breast cancer program and value benefits greater than harms. However, mostly all women want to be informed about this controverted topic with more detail and in a proper and balanced manner. There is a significant lack of knowledge regarding this topic in society and clear information should be provided. These conclusions should be tested with a larger sample, through a publicly financed project and confirm the will of women to be informed and the necessity to develop the appropriate decision aid.

El abstract resume bien el trabajo, pero le falta enfatizar (algo que sí hizo en la presentación) que, a pesar de que las mujeres entrevistadas entendían que había pros y contras, no parecían en cambio proclives a cambiar su decisión, posiblemente porque la información no les llegaba por los cauces médicos habituales que, cuando llega, suele estar acompañada de recomendaciones. Pero esto es hipótesis, claro.

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Hace tres años en el blog: ¿Es la Economía una ciencia?
Hace cinco años en el blog: La Teoría de Juegos. La historia más lúdica jamás contada (16). Si no tuvieras nada que ocultar...
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viernes, 9 de enero de 2015

Las ideas y el fanatismo


Tras el cruel atentado islamista a la revista Charlie Hebdo estas son unas pocas reflexiones mías sobre las ideas y el fanatismo.

Cualquier idea es susceptible de ser usada por un fanático, pero algunas ideas se dejan usar mejor que otras. Las ideas que tienden a enfatizar la división entre "nosotros" y "ellos" son de las que se dejan usar fácilmente, pero no son las únicas. Las ideas de la razón se dejan manipular menos, pero tampoco son libre de serlo y sus sueños pueden producir monstruos.

Si defiendes una idea que se deja usar fácilmente por los fanáticos, o bien no es una buena idea o, si lo es, es tu responsabilidad moral rodear esa idea de otras que eviten su mal uso, denunciar sus abusos y renunciar a cualquier beneficio que pudieras tener por las acciones de los fanáticos.

Por ejemplo, la idea de la selección natural de Darwin ha sido fácilmente usada (manipulada, pero usada) para justificar el statu quo social, en el que los que mejor viven son los que han sabido o podido adaptarse mejor. Nada de eso está en la Teoría de la Evolución de Darwin, pero el abuso de las analogías hace necesario desmarcarse de esas interpretaciones. Ya lo hizo el propio Darwin.

Sí, se puede considerar injusto que uno tenga que perder tiempo en explicar que no dice lo que no dice, pero es un coste que debemos pagar por vivir en una sociedad imperfecta, donde la comunicación y las entendederas de la gente son imperfectas. Tampoco es que tengamos que defendernos todos los días y con todas las energías, pero sí lo suficientemente como para poder documentar nuestra postura y dar con ella en las narices a quien quiera insinuar lo contrario.

Nacionalistas, izquierdistas, derechistas, ecologistas, religiosos, futboleros y demás, todos tienen sus versiones fanáticas. Todos ellos deben denunciar la ideología fanática de sus extremistas. La medida que efectivamente lo puedan hacer y lo hagan será también la medida con la que valorar si su ideología es respetable para convivir con ella en la sociedad.


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Hace tres años en el blog: Reivindicación de Malthus.
Hace cinco años en el blog: Al monte se va con botas. El explorador y el nativo.
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lunes, 5 de enero de 2015

La Socialdemocracia real


En los tiempos recientes se ha vuelto a hablar de la Socialdemocracia. Tras los gobiernos de Aznar, la victoria del PSOE con Zapatero se veía como su relanzamiento en España. A esto siguió la crisis económica y, con ella, también la discusión sobre el final del capitalismo o sobre si la Socialdemocracia sigue siendo una alternativa viable. Intentaré decir algo relevante sobre esto último en una entrada posterior, pero antes debemos recordar qué es la Socialdemocracia y cómo ha gobernado allí donde lo ha hecho. Tomaré el caso paradigmático de Suecia.

La Socialdemocracia se origina en el siglo 19 en Alemania con influencias de las distintas versiones del socialismo (reformista, revolucionario, marxista…) y se resume en la idea de avanzar hacia un socialismo democrático mediante cambios graduales. En su comienzo todavía se entendía el socialismo como la propiedad común de los medios de producción, pero ya en el siglo 20 se pasa al socialismo liberal, que admite la propiedad privada de los medios de producción y aboga por una economía mixta favorable a la competencia en los mercados y a la corrección de las desigualdades.

Suecia es el caso paradigmático de Socialdemocracia, donde el partido socialdemócrata ha gobernado durante la mayor parte del siglo 20. El modelo sueco (y, por extensión, el nórdico) se basa en:
  • Impuestos progresivos
  • Educación pública universal
  • Sanidad pública universal
  • Sistema público de pensiones
  • Corrección de desigualdades
  • Economía de mercado
  • Libertad de empresa
  • Control de la corrupción
En la aplicación de las medidas anteriores se hace hincapié también en el uso responsable de la cosa pública. Por ejemplo, la sanidad incluye varias formas de copago y el sistema de pensiones tiene una parte de capitalización de decisión privada.

En los años 50 se introdujo, además, el modelo Rehn-Meidner por estos dos economistas del departamento de investigación y desarrollo de la LO (la confederación sueca de sindicatos) y uno de ellos discípulo del premio Nobel Gunnar Myrdal. Este modelo, sobre todo, se refería a la organización del mercado de trabajo, donde los salarios crecerían con la productividad. El modelo permitió un control de la inflación y, junto con las demás políticas, un crecimiento estable y equilibrado. En los años 70, estos economistas quisieron incluir el reparto de beneficios entre los trabajadores, pero esta propuesta no se llevó a cabo.

La legislación laboral incluye la negociación entre sindicatos y empresas de manera centralizada, pero con la posibilidad de renegociación dentro de una empresa. Desde los años 80, sin embargo, se favorece la negociación descentralizada. No existen salarios máximos o mínimos por ley, aunque los convenios suelen establecer salarios mínimos. Hay un gran esfuerzo en los programas de participación activa de reeducación y preparación de los trabajadores para que sus habilidades estén en consonancia con las que son demandadas. El gasto en estos programas llega a superar a veces el gasto en prestaciones de desempleo. Un factor importante es la confianza mutua entre empresas y sindicatos, que se origina en el acuerdo Saltsjöbaden de 1936, una especie de obligación de negociar pacíficamente y sin interferencia por parte del Gobierno. Con algunos cambios, el acuerdo sigue vigente. La afiliación sindical es muy alta.

El sector público sueco maneja la mitad de la economía del país, pero su mayor acción se circunscribe a los sectores de la salud, la educación, las ayudas sociales, los programas de empleo y las pensiones. Existen empresas públicas (con participación total o parcial por parte del gobierno), pero se rigen por criterios de mercado y de productividad y, normalmente, compitiendo con empresas privadas. Suecia es uno de los países líderes en la liberalización (descentralización y competencia) de sectores como el energético, telecomunicaciones o transporte.

Esquemas parecidos se repiten en los países nórdicos y en mayor o menor medida, en muchos de la Europa continental. De hecho, se podría decir que una parte importante de Europa está organizada como una Socialdemocracia. Por ejemplo, Francia, donde ha gobernado la derecha durante más tiempo, tiene un sector público mayor que los países nórdicos. Tan cierto es decir que la izquierda, cuando gobierna, gestiona el capitalismo, como que la derecha, cuando lo hace en estos países, gestiona la Socialdemocracia.

En Suecia, a mediados de los 90 el sector público empezó a tener un peso exagerado, sobrepasando el 60% de la economía y con problemas de estancamiento. Se dio marcha atrás en algunos sectores (el partido de derechas ganó las elecciones y lideró el cambio de tendencia) y se hicieron algunas reformas. No se ha desmantelado, ni mucho menos, el estado del bienestar. Se ha reducido el estado hasta los niveles históricamente normales. La desigualdad ha aumentado en este proceso, aunque manteniéndose como uno de los países más igualitarios, el crecimiento ha vuelto y se ha campeado la crisis.

Actualización: la segunda parte ya está disponible aquí.

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Hace tres años en el blog: Televisiones públicas.
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