martes, 19 de mayo de 2009

Sobre el número de gilipollas



Sucede que donde vivo hay atascos de vez en cuando. Los fines de semana entre las dos y las tres de la tarde salen coches del centro de la ciudad hacia las amenidades de la Casa de Campo. Durante las obras de la M-30 también hubo atascos que, por temporadas, y según se cerraban o abrían tramos de calles y carreteras, podían ser hasta diarios en las horas punta de salida.

Desde mi ventana podía contar varias decenas de coches esperando pacientemente en los cruces y en los semáforos. A veces esperaban la luz verde, a veces a que se apartaran los coches a medio cruzar que interrumpían el tráfico. Las varias decenas podían superar fácilmente el centenar. Tengo una vista muy amplia desde mis ventanas.

A veces me asomaba a la terraza y echaba una cuenta rápida del número de coches. A cada cambio de los semáforos echaba también una cuenta de cuántos cláxones distintos se oían. Me pregunto cuántas veces habrán conseguido despejar el tráfico gracias al invento del claxon. El resultado es que el número de gilipollas está bastante exactamente entre el 5 y el 7%.

Nota: El vídeo está tomado de The Onion, está en inglés, pero es muy gráfico y se entiende bien.

5 comentarios:

  1. XDDD

    Yo lo entiendo compasivamente como un desahogo...molesto, personalmente prefiero jurar en arameo. Sólo molestará al copiloto y si la radio está encendida, ni eso.

    ResponderEliminar
  2. Yo soy de los de Héctor. Casi nunca uso el claxon.

    Estoy de acuerdo con él tb en que es una forma de desahogarse del estrés y tal. Un comportamiento inútil ya que no arreglas nada, pero liberador, supongo.

    ResponderEliminar
  3. Héctor, Radagast:

    Entiendo lo frustrante que es estar en un atasco y la liberación que da gritar y tocar el claxon, pero es que, además de no arreglar nada, es un martirio para los miles de vecinos y paseantes que lo soportan. Así que, como dice el otro, un poquito de frustración voluntaria.

    ResponderEliminar
  4. Esto de los cláxones es una más de las consecuencias de la sociopatía del automóvil que padecemos (¡y ahora nos van a dar 2.000 € para cambiar de auto!), pero no es la única, aunque de las más molestas. Es una forma más, y muy agresiva, de invadir el espacio público.
    Ah! Mis estimaciones del porcentaje de gilipollas eran un poco más modestas, pero próximas: yo lo dejaba en el 5%.

    ResponderEliminar
  5. desdechiloe:

    Dos estimaciones independientes dan más o menos el mismo número. Eso es ciencia.

    Lo de la ayuda al cambio de coche es una chapuza en toda regla. Sospecho que es una imposición de las empresas, que si no se van del país.

    ResponderEliminar