lunes, 28 de febrero de 2011

Resuelto el enigma de la isla de los fidelios


En la entrada anterior planteaba el caso de la isla de los fidelios. Para entender las razones de lo allí ocurrido conviene plantearse un caso más sencillo, que es siempre buen consejo para resolver problemas difíciles.

Pongamos que solo hubiera un hombre infiel. Tendríamos 49 mujeres que sabrían que el marido de la número 50 le era infiel, mientras que la mujer número 50 sabría que los 49 hombres que no son su marido son fieles a sus esposas. Si en esta situación llega el misionero y anuncia que hay al menos un hombre infiel, esta mujer número 50 deberá concluir que su marido es el infiel. Lo mataría esa noche y al día siguiente aparecería en el periódico de la isla.

Pongamos ahora que hubiera dos hombres infieles. 48 mujeres sabrían de dos hombres infieles y dos mujeres sabrían de un hombre infiel. Cada una de estas dos mujeres pensará que si su marido es fiel, la otra no estaría viendo ningún hombre infiel, así que, según el caso anterior, deberá matarlo tras el sermón del misionero. Como no lo hace y no aparece la noticia al día siguiente sólo puede ser porque está esperando a ver qué hace la otra y eso es porque ve un hombre infiel, así que estas dos mujeres matan a sus maridos la segunda noche.

Podemos seguir con tres, cuatro, ... cincuenta hombres infieles y el resultado es siempre así: si hay X hombres infieles morirán la noche número X.

¿Por qué hay que esperar a que el misionero diga nada, si ya se sabía que había hombres fieles?

Esto es un poco más sutil de entender. En el caso de un hombre infiel está claro que no todas las mujeres sabían que "hay al menos un hombre infiel" y entonces está claro que añade una información importante.

¿Qué pasa si hay dos hombres infieles? Es cierto que todas las mujeres saben que "hay al menos un hombre infiel", pero ocurre que hay dos mujeres que no saben que todas las mujeres saben que "hay al menos un hombre infiel". Son las parejas de los dos hombres infieles, sean las números 49 y 50. La 49 no sabe que la 50 sabe que "hay al menos un hombre infiel" y eso sigue así hasta que llega el misionero con su sermón. Sólo en ese momento puede empezar el razonamiento si no lo mata el primer día.

Cuando hay 50 hombres infieles todas saben que todas saben que todas saben (así hasta 49 veces) que "hay al menos un hombre infiel", pero no saben que todas saben que todas saben (así hasta 50 veces) que "hay al menos un hombre infiel".

El saber que todos saben que todos saben (así todas las veces que uno quiera) una proposición K es lo que se llama "conocimiento común" de la proposición K. El ejemplo de la isla de los fidelios debe dejar clara la necesidad de que ciertas cosas sean de conocimiento común para poder tomar decisiones.

Aquí hay otro ejemplo interesante.

jueves, 24 de febrero de 2011

La isla de los fidelios


En la isla de los fidelios habitan 50 parejas heterosexuales. Aislada del resto del mundo, tienen una curiosa ley: toda mujer que sepa que su pareja le es infiel debe matarla esa misma noche. La ley es tan tajante como aceptada por todas las mujeres, de manera que cada una de ellas no solo sería capaz de matar a su marido infiel sino que querría hacerlo. El periódico de la isla tiene la obligación de informar cada día del número de maridos muertos la noche anterior.

Como en cada pequeña población cada cual sabe todo sobre los demás, pero no necesariamente sabe todo lo que le afecta a uno mismo. En particular, cada mujer sabe si la pareja de cada una de las demás es infiel o no, pero no sabe si la suya lo es.

En esta situación llevan viviendo sin que la ley se haya tenido que aplicar nunca.

Un día llega un misionero a la isla. Enseguida se entera de la situación de la isla y oye en confesión ciertas cosas que le llevan a decir lo siguiente en el sermón del domingo:
-"Habitantes de Fidelia. He sabido, para mi desmayo, que en esta isla aparentemente feliz se esconde el pecado. Hay por lo menos un hombre infiel. Esto debe terminar."
Cincuenta días después se lee en el periódico de la isla que cincuenta maridos han muerto a manos de sus mujeres la noche anterior.

¿Por qué? ¿Cómo supo cada mujer que su marido era infiel? ¿Por qué no lo supieron antes? ¿Qué ha hecho el sermón del misionero?

lunes, 21 de febrero de 2011

¿Democracia en el mundo árabe?


Estamos asistiendo a un proceso histórico en el mundo árabe. No sabemos en qué quedará todo, pero sí sabemos que las protestas son para derrocar regímenes sátrapas y demandar democracia. Habrá fanáticos que quieran pescar en río revuelto y quién sabe si no harán algunas capturas, pero los países democráticos deben apoyar decididamente las protestas.

La historia de estas sociedades no incluye importantes periodos de democracia, pero eso no es un dato para decir que la democracia sea imposible en estos países, sino que será un proceso seguramente difícil. Exactamente como ha sucedido en todos los demás países donde nunca hubo democracia hasta que se instauró por primera vez.

Los condicionantes sociales nunca han sido capaces de limitar la naturaleza humana que anhela la libertad. Los pueblos pueden tomar malas decisiones, pero será difícil que se empeñen en continuar libremente en regímenes aberrantes por mucho tiempo. Los alemanes eligieron a los nazis (sin mayoría absoluta) y eso no sucedió en un país árabe precisamente. Latinoamérica está mejor con democracias que de vez en cuando nos dan un populista inepto que con dictaduras que nos los dan siempre.

Ocurrirá lo mismo en los países árabes. En algunos ganarán las elecciones partidos islamistas, algunos con tentaciones totalitarias a lo Irán, otros que se verán mejor reflejados en Turquía. Si la democracia no se elimina, la primera situación es casi imposible y, en todo caso, hay medios para enfrentase a esa ella distintos de mantener a toda una parte del mundo en manos de dictadores.

Me gustaría terminar con una reflexión. Cuando las dictaduras eran la norma en América Latina, todas las denuncias eran hacia la política usamericana. Ahora nos hemos dado cuenta que la política europea no ha sido mejor en el mundo árabe. Cada uno tiene su patio trasero, según parece.

jueves, 17 de febrero de 2011

Paternalismo y adoctrinamiento (2)



En la entrada anterior planteaba el siguiente problema:

¿Es posible rechazar racionalmente el adoctrinamiento?

Si, como proponía en la entrada, deben respetarse las preferencias del mayor de edad, y este, adoctrinado, prefiere que lo hayan adoctrinado, con este criterio no puede decirse nada en contra. ¿Cómo se podría convencer a una sociedad de personas adoctrinadas para que dejen de adoctrinar a sus menores?

Tal como está planteado el problema, no le veo solución. La sociedad adoctrinada creerá que es un error no adoctrinar, mientras que la no adoctrinada verá el error en la otra.

La clave está en que las sociedades no son como en ese planteamiento. Ocurrirá, como nos advertía Hugo, que el adoctrinamiento nunca es 100% efectivo. Elaborando sobre esta circunstancia, podemos fácilmente pensar que, aunque la mayoría de adoctrinados quiera el adoctrinamiento y la mayoría de no adoctrinados prefiera el no adoctrinamiento, seguramente suceda que haya un porcentaje mayor adoctrinados que se rebelan que de no adoctrinados que abrazan voluntariamente el adoctrinamiento.

Si eso es así, existirá una dinámica social que, a medio o largo plazo erosionará la aceptación del adoctrinamiento. Muchas circunstancias pueden afectar a la rebelión frente al adoctrinamiento. La comparación entre modos de vida puede favorecer a las sociedades con menos adoctrinamiento. En ese caso el acceso a esta información favorecerá la rebelión. Si el adoctrinamiento va en contra de aspectos importantes de la naturaleza humana (p.e., que separe a los hijos de sus padres), se empeña en afirmaciones que la ciencia contradice o produce un estancamiento de la sociedad será más fácil que la sociedad adoctrinada esté peor que la no adoctrinada.

Así, pues, la solución al problema no es un razonamiento apriorístico que permita establecer el error lógico del adoctrinamiento, sino una evidencia empírica de que los seres humanos vivimos mejor sin él.

lunes, 14 de febrero de 2011

Paternalismo y adoctrinamiento


Podemos definir el paternalismo como la toma de decisiones del padre o la madre por el menor de edad. En términos más amplios puede extenderse a las decisiones del Estado por el individuo, pero no hablaré de estas ahora. No compete al padre cualquier decisión. Hay problemas de variada índole en las que se deja al menor la potestad o en las que, por lo menos, se pide su opinión. Así, el consentimiento para tener relaciones sexuales, para casarse, para ser sometido a una operación de riesgo, para abortar, para ser custodiado por el padre o la madre, etc. puede otorgarse a edades más tempranas.

El criterio para dilucidar qué decisiones se deja al menor y a qué edad debe ser siempre el interés del menor, pero ¿cómo decidir esto? Si le preguntamos al menor si quiere decidir sobre tal o cual tema, normalmente dirá que sí a casi todos. La clave puede estar en quién tendrá unas preferencias más parecidas al menor de edad, si él mismo cuando llegue a la mayoría de edad o el progenitor en este momento.

Seguramente la persona a los dieciocho años querrá haber tenido una educación adecuada y haber recibido las vacunas y otros cuidados médicos a los que, de haberle preguntado en su momento, se habría negado. En estos casos es mejor dejar las decisiones a los padres, incluso desde la perspectiva de la persona de dieciocho años, que se alegrará de que no le hayan permitido decidir de pequeño.

En casos como los arriba expuestos, es más normal que el individuo de dieciocho años tenga preferencias más parecidas al de, por ejemplo, dieciséis. Eso justificaría permitir la decisión al menor de esa edad, que será lo que habrá querido cuando tenga los dieciocho.

La experiencia en trabajos con adolescentes en esas edades, las encuestas que puedan realizarse, la opinión de los expertos,... pueden ayudad a decidir si, efectivamente un tipo de problema se resuelve mejor permitiendo tomar la decisión al menor o a los padres.

Hay, sin embargo, una circunstancia en la que es imposible dilucidar de esta manera las cosas. Se trata del adoctrinamiento. Si las decisiones de los padres incluyen la posibilidad de adoctrinar o no al menor podemos fácilmente tener la situación siguiente:

-Por una parte, las preferencias del menor sin adoctrinar son más cercanas a las de esa misma persona al llegar a la mayoría de edad que a las de los padres que desean el adoctrinamiento.

-Por otra parte, las preferencias de la persona de dieciocho años adoctrinada son más cercanas a las de los padres adoctrinadores que a las del menor sin adoctrinar.

En la situación así descrita no es posible definir qué es lo mejor desde el punto de vista de la persona de dieciocho años. La adoctrinada prefiere haber sido adoctrinada y la no adoctrinada prefiere no haberlo sido.

¿Es posible resolver esta cuestión?

sábado, 12 de febrero de 2011

Dos años



Bula burlando van los dos delante.

¿Cuántos años dan la mayoría de edad en este oficio?

Desde julio pasado blogger me lleva las estadísticas por página. Para mi sorpresa, las cinco más visitadas desde entonces son:

Médicos sin fronteras

La pena de muerte

La Teoría de la Evolución. Parte 11

La torre herida por el rayo

Todos los científicos están equivocados menos Antonio RP

viernes, 11 de febrero de 2011

¿Dónde están las llaves?


Es muy conocido el chiste de aquel que pierde las llaves y las busca al pie de la farola porque es ahí donde hay luz. Normalmente se usa esta historia para enfatizar la necesidad de indagar nuevas maneras de solucionar problemas. Podemos buscar con las manos en la oscuridad o podemos intentar llevar luz allá donde no la hay. No negaré yo esto.

Pero sí que hay veces en que eso es lo único (y lo mejor) que podemos hacer. Si estimo que las llaves están con una probabilidad del 10% debajo de la farola y con un 90% de probabilidad en la oscuridad y si la probabilidad de encontrarla si están debajo de la farola y miramos ahí es del 100% y la probabilidad de encontrarlas en la oscuridad es del 1%, tiene todo el sentido del mundo empezar a mirar bajo la farola. La probabilidad de encontrarla ahí es el 10% (el 10% del 100%), mientras que la probabilidad de encontrarla en la oscuridad es del 0,9% (el 1% del 90%).

¿A qué viene esto? A nada especial. A que no me gusta aceptar como verdades frases hechas que, por mucha sabiduría que encierren, no son ciertas siempre y a que me gusta saber cuándo dicen algo sensato y cuando no.

martes, 8 de febrero de 2011

Stuart Mill y la España de Carlos III


En el capítulo once de su Lógica de las Ciencias Morales, en el punto 4 sobre la importancia de los hombres eminentes y de las políticas de los gobiernos ilustrados, John Stuart Mill dice, haciendo un poco de historia-ficción, lo siguiente de España.
"El gobierno relativamente ilustrado de que disfrutó España durante buena parte del siglo XVIII no corrigió los defectos fundamentales del pueblo español y, en consecuencia, aunque produjo grandes bienes temporales, muchos de los cuales desaparecieron con él, puede afirmarse con bastante plausibilidad que no tuvieron efectos permanentes. Este caso se ha citado como una prueba de lo poco que los gobiernos pueden hacer en oposición a las causas que han determinado el carácter de la nación, demuestra cuánto es lo que los gobiernos no pueden hacer pero no que no puedan hacer nada.
Comparemos lo que era España al principio de ese medio siglo de gobierno liberal con aquello en lo que se convirtió al final de ese mismo periodo. Ese periodo arrojó las luces del pensamiento europeo sobre las clases más educadas y cultas, y posteriormente nunca cesó de expandirse. En el periodo anterior a ese momento los cambios iban en una dirección inversa. La cultura, la luz intelectual e incluso la actividad material se iban extinguiendo. ¿No había nada que permitiese contrarrestar ese hundimiento y le pudiera dar una dirección ascendente? Aunque mucho fue lo que Carlos III y Aranda no pudieron hacer, ese cambio de tendencia ¡fue la consecuencia última de lo que hicieron!
A ese medio siglo debe España el haberse librado de la inquisición y de los monjes, que ahora tenga parlamento y (salvo en intervalos excepcionales) una prensa libre, que se hayan extendido los sentimientos de libertad y de ciudadanía, que se hayan desarrollado los ferrocarriles y los múltiples constituyentes del progreso económico y material. En la España precedente a esa época no había ni un único elemento que permitiese haber conseguido esos resultados en ningún lapso de tiempo, en el caso de que el país hubiera seguido gobernado en la forma en que lo hacían los últimos príncipes de la dinastía austríaca o si los gobernantes borbones hubieran sido desde el principio como llegaron a ser después (tanto en Nápoles como en España)."

sábado, 5 de febrero de 2011

Malaprensa en el pub



Esta tarde a las 19:30 tenemos a Josu Mezo como ponente en las charlas de "Escépticos en el pub" en el pub irlandés Clover House de Madrid. Josu es el autor del blog malaprensa. Si todavía no lo conoces, no dejes de leerlo.

Es fácil leer la prensa diaria y de vez en cuando encontrar errores de bulto. Explicarlos, clasificarlos y mostrar cómo evitarlos fácilmente es ya más difícil (hasta yo lo hago de vez en cuando aquí). Ser exhaustivo, incansable y tener grandes dosis de humor e ironía sería demasiado pedir. Es lo que nos ofrece Josu.

Si queréis saber cómo es el ambiente de las charlas, ved el vídeo del comienzo. Aquí hay más.

¡Nos vemos con una cerveza en la mano!