miércoles, 1 de mayo de 2013

Sobre el criterio de falsabilidad

En una entrada en Cuaderno de Cultura Científica César Tomé sostiene que la falsabilidad está en la actitud científica y no en las teorías.

Estos son mis comentarios:

Vayan por delante dos puntos de acuerdo que tengo con la entrada y algún comentario posterior:

1. La falsabilidad es una actitud de los científicos.
2. Estrictamente hablando, solo hay hipótesis, modelos y trabajos para validar o refutarlos.

Sobre el segundo punto, esto no evita que a los humanos nos guste ordenar hipótesis y modelos y llamar a algunas cosas leyes y a otras teorías. (Leyes como explicación de muchos fenómenos y teorías como modelos generales que tienen algunas leyes como primitivas y de las que se deducen otras leyes.)

Sobre el primer punto, de hecho, pienso que la ciencia es una actitud y que se corresponde con lo que hacen los científicos (intentar explicar y entender la realidad de la manera más certera posible), como digo aquí con más detenimiento.

Con todo eso no impide que el modelo no comparta algunas características que vienen dada por esta actitud científica y por las limitaciones cognitivas de los seres humanos. Así las teorías (modelos) tendrán unas propiedades necesariamente:

-Consistente (no contiene contradicciones)
-Sinóptica (navaja de Ockham)
-Presenta un cierto homomorfismo con la parte de la realidad que trata de explicar (estas manchas en este papel se corresponde con estas calles de esta ciudad o estos símbolos en estas ecuaciones se corresponden con estos fenómenos)
-Con poder de explicación (son falsables, no cualquier estado que se puede describir en el lenguaje de la teoría será “el caso” que selecciona la teoría)

Lo que es “el caso” puede seleccionarse ad hoc (cuando no sabemos los mecanismos que explican los fenómenos), mediante un mecanismo determinista o mediante uno estadístico o probabilístico.

Cuánta precisión, conocimiento del mecanismo, universalidad o control de todas las variables pertinentes pidamos para que algo sea llamado ciencia es cuestión, en principio, semántica, aunque pueda tener su interés epistemológico para distinguir entre tipos de ciencia o entre ciencia y otra cosa (técnica, ingeniería, práctica…). En su acepción más general ciencia será el conjunto de conocimientos adquiridos usando el método científico (que es lo que marca la actitud). Uno puede interesarse por un problema, por ejemplo, la Astrobiología, y tener la actitud científica, pero en ausencia de ningún conocimiento (algún ejemplo estudiado de vida extraterrestre) todavía no será ciencia (a no ser que incluyamos en su definición el estudio de los extremófilos y el desarrollo de posibles modelos biológicos distintos a los terrestres).

La falsabilidad es la otra cara de la inducción y, en cuanto se reconoce que los errores de observación son posibles, acaban siendo la misma cosa. ¿Alguien ha observado un cisne negro, por ejemplo unas partículas súperlimínicas? Habrá que ver si no se ha cometido un error y para ello habrá que asegurarse de que la observación está bien hecha e incluso repetirla. Al final los procesos inductivos o falsacionistas nos llevan a la deducción (probabilística) por medio del mismo proceso de inferencia estadística, que es el modelo en que se explica el quehacer y el avance científicos.

Por supuesto las propiedades anteriores son necesarias pero no suficientes. La astrología no es falsable puesto que no se mojan en decir lo que es “el caso”: cualquier no acierto se excusa porque también podía pasar. La homeopatía tal vez no lo sea si solo tenemos la práctica de algunos homeópatas que ven imposible cualquier intento de validación, pero lo será si es tomada por científicos que se adscriben al método científico (es decir, los que quieren explicar la realidad de la mejor manera posible). Un plano escala uno a uno, por muy realista y preciso que sea (y justamente por eso) tampoco es un modelo científico porque será igual de inmanejable que la realidad misma.

La teoría de la tierra plana cumple las cuatro características, pero ha sido falsada. Aún así es útil si uno la usa solo para andar por una ciudad o un país no muy grande. Además, porque es falsable permite diseñar experimentos o atender a observaciones que, de contradecir la teoría, nos da pistas de por dónde desarrollar una nueva teoría (al ver desde un barco que se acerca a puerto primero las montañas, luego los edificios altos y solo al final el puerto).

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Hace tres años en el blog: La mala ciencia.
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15 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. "Al final los procesos inductivos o falsacionistas nos llevan a la deducción (probabilística) por medio del mismo proceso de inferencia estadística, que es el modelo en que se explica el quehacer y el avance científicos."

    No he entendido nada ahí; se me ha quedado un complejo de obtuso tremendo.

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    1. Ok, explicado con prisas...

      A medida que aumentan los casos favorables a una teoría, aplicando la regla de Bayes, aumenta la probabilidad de que sea cierta. La inducción es una manera de alimentar con datos el proceso de inferencia estadística con el que damos o quitamos probabilidad a que la teoría sea cierta. Lo mismo ocurre con los casos que falsan una teoría. Si no hay error la inferencia estadística remitirá la probabilidad de la teoría a cero ante un caso que consiga falsarla. Si hay error en la observación, de nuevo será un proceso inductivo el que alimente con datos el proceso de inferencia estadística.

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  3. Estoy con José Ignacio, demasiado complejo para ser verdad.

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  4. Llevando el terreno a la economía, especialmente la macro, tan extremadamente mutante, hasta las “leyes” se pueden venir abajo (ver la “ley del 90 %” de Rogoff y Reinhard). Y no digamos los modelos, teorías, hipótesis, etc. validados según los requisitos “al uso”. Ya rectificó Popper, creador del falsacionismo, en su etapa menos ingenua, al hablar de las teorías “altamente confirmadas” (provisionalmente). Está bien que una hipótesis pueda ser “falsable” pero la realidad muestra que no va a ser fácil mantenerla durante tiempo, aún una vez falsada. (ver los recientes vaivenes en las políticas de austeridad-recesiva o expansiva- o de creación de empleo, o en el pasado reciente las propuestas para acabar con la burbuja, algunas tan consistentes formalmente, en su día, como la de liberalizar aún más el suelo). Al paso que vamos, los modelos económicos (no los de la física o los de la medicina) irán siendo menos científicos (menos “bellos”) y más de andar por casa. Con la econometría y la inferencia estadística, se puede hacer de todo. Pero cuanto más “altamente confirmadas” estén las teorías, mucho mejor, de eso no tengo duda.

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    1. Hombre, Juan, lo del 90% de R&R no era ninguna ley ni parte de ningún modelo. En España se liberalizó el suelo "nominalmente", pero los ayuntamientos siguieron con la sartén con el mango, dando servicios donde les convenía.

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  5. Obviamente es cierto lo que dices, pero no por ello estos "ensayos"- como también el de los reputados Alesina y Ardagna con sus multiplicadores fiscales- dejaron de tener un peso descomunal entre los metodólogos y expertos "al uso" a la hora de diseñar y plasmar medidas.

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    1. Los multiplicadores sí han tenido su importancia en muchas medidas de política económica (a pesar de la discusión académica que hay sobre ellos). El artículo de R&R sobre el 90% me temo que no ha sido la causa en ninguna medida de las políticas de nadie.

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  6. José Luis, a ver si ahora tengo tiempo suficiente para explicar lo demasiado enrevesado que me parecen los argumentos de César Tomé y a los cuales tú te adhieres, en cierta medida.

    La ciencia, el método científico, no es otra cosa que el método experimental, el cual fue definido con precisión por Bacon y Galileo (ciencia sistemática), y en esencia consta de cuatro pasos: recolección de datos, formulación de una hipótesis (o varias) a partir de esos datos, comprobación experimental de la hipótesis (o las), ajuste -o refutación- de la hipótesis -o las- en función de los resultados de los experimentos. En última instancia, este método es una sistematización de la forma espontánea en que todos aprendemos (no sólo los científicos), tanto los humanos como los demás animales.

    Por tanto, La falsabilidad NO es una actitud sólo de los científicos, sino del método que usan los individuos de manera intersubjetiva...

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    1. Considerar la actitud científica aclara muchas cosas. Por ejemplo, cuando alguien dice que la ciencia no es la única manera de acercarse a la realidad, tiene razón. Uno puede acercarse para contar una historia, para querer ser feliz, para seguir a un grupo, para ligar, etc. La actitud científica es la querencia de acercarse a la realidad para entenderla y explicarla de la mejor manera posible. De ahí sale el método científico y de ahí la ciencia, con su falsabilidad incluida. Necesitamos ambas cosas en ciencia: la actitud y el método consensuado de los que tienen esa actitud.

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  7. ¿Entonces los dioses como Zeus por ejemplo, son falsables en cuanto la persona tome esa actitud y acepte las pruebas en su contra?

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    1. Son falsables en el momento en que sus propiedades implican interacción con nuestra realidad observable.

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