sábado, 28 de junio de 2014

Vivir con la imperfección en ciencia y en política


Unos tuits de ayer, sobre la necesidad de no ser demasiado idealista o, mejor dicho, si uno lo es, no usar el idealismo como medio, sino acaso como guía, meta, o algo así:
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Hace tres años en el blog: El caso Mortara.
Hace cinco años en el blog: Las piezas lego de la naturaleza. La historia más extraña jamás contada (4).
Y también: Al monte se va con botas. ¡Judy Benjamin salvada!
Y también: El sempiterno problema de los bancos.
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domingo, 22 de junio de 2014

Al monte se va con botas: El anteproyecto de reforma fiscal


Se acerca una nueva reforma fiscal. Tras subir los impuestos en 2012 el gobierno plantea bajarlos en dos fases, una en 2015 y otra en 2017. No me parece buena idea, con los déficits que mantenemos y con la nula (más bien contraria) evidencia de que disminuyendo impuesto aumente la recaudación. Se oye hablar mucho de cuánto afecta la disminución a cada tramo de renta, a menudo con comentarios de gente que desconoce lo que significan los términos que se usan. Para que podamos ir por este monte con las botas adecuadas y opinar con criterio pongo aquí un par de tablas para el impuesto sobre la renta (IRPF), pero antes definamos bien los términos.

1. En 2012 hubo una subida y ahora hay una bajada de impuestos. Evaluar el impacto progresivo o regresivo tomando como referencia solamente la situación de 2012 es dejar las cosas a medias. Lo justo será ver también cómo queda la situación respecto al año anterior.

2. Un error frecuente al evaluar la carga impositiva es olvidarse del mínimo exento y de lo que eso significa. La tasa impositiva no se aplica sobre la renta, sino sobre la base imponible. Si alguien gana 20.000€ y su mínimo exento es 8.000€, eso quiere decir que a los efectos de aplicar las tablas impositivas su base imponible es de 12.000€.

3. El otro error es pensar que un tipo impositivo se aplica a toda la base imponible. No es así, si el tipo impositivo es de un 10% para bases inferiores a 10.000€ y del 20% para bases entre 10.000 y 20.000€, una persona cuya base imponible sea de 18.000€ pagará el 10% de sus primeros 10.000€ y el 20% de los 8.000€ restantes. Por ello hay gente que prefiere hablar del tipo medio.

4. Antes y después de la reforma los tramos son distintos, lo que hace difícil comparar el efecto.

Teniendo esto en cuenta, las siguientes tablas computan el pago total para los distintos tramos y el pago medio (porcentaje de renta que se paga por el impuesto IRPF). Los tramos incluyen los de antes y los de después de la reforma. Las tablas suponen un mínimo exento de 2.650 por declaración individual más 5.150 por rentas de trabajo (el anteproyecto todavía no aclara si estos cambiarán). La situación personal variará si tiene más deducciones de la base imponible (declaración conjunta, hijos, otros dependientes, inversión en fondos de pensiones,...). La renta se mide siempre después de quitar las cotizaciones a la seguridad social por parte del trabajador y que se incluyen en la nómina (normalmente un 6,35%).

Pago total de impuestos por tramos de renta (mínimo de 7.800 exento)

Porcentaje de los ingresos que se pagan como impuestos (mínimo de 7.800 exento) 

Vemos que, con respecto a 2011, al final de la reforma, en 2017, se habrán beneficiado más las rentas más bajas. Con respecto a 2012 se habrán beneficiado, además, las muy altas.

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Hace tres años en el blog: Mi palabra más bonita.
Y también: La economía de la discriminación (8).
Hace cinco años en el blog: Al monte se va con botas: ¡Salvad a la soldado Judy Benjamin!
Y también: Las piezas lego de la naturaleza. La historia más extraña jamás contada (3).
Y también: La cuestión vasca.
Y también: El país de los simios.
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domingo, 15 de junio de 2014

Ciencia y democracia


Pablo Echenique-Robba, científico del CSIC y europarlamentario por Podemos, generó recientemente una polémica tras una entrevista en Materia. Contestó Juan Ignacio Pérez Iglesias, ex-rector de la Euskal Herriko Unibertsitatea, biólogo que ostenta la Cátedra de Cultura Científica de esa universidad. Hubo también dos respuestas en Naukas (una y dos) por parte de Fernando Cervera Rodríguez, biólogo. En todas esas páginas se pueden leer numerosos comentarios tanto por estos tres científicos como por otras personas bien conocidas en el ámbito de la ciencia, su divulgación y del pensamiento crítico. Me pilló el debate en otras cosas y solo acerté a tuitir cuatro mensajes destinados a Pablo y Juan Ignacio.

El debate partió de algunas afirmaciones de Pablo Echenique en el sentido de diferenciar lo que cree como científico (p.e., que los transgénicos son seguros y que pueden ser de gran utilidad) y lo que debe apoyar como representante político (si su partido o la sociedad deciden que no quieren usar transgénicos).

Leo en los textos y en los comentarios posteriores que la discusión se centra en cuál debería ser la postura del científico y cuál la relación entre ciencia y democracia. Por ejemplo, hay quien dice que el científico debe insistir y no aceptar decisiones basadas en la irracionalidad a pesar de ser mayoritarias, ejerciendo oposición dentro del partido o de la sociedad y acusan a Pablo de tener una actitud demasiado permisiva. También se dice, con razón, que las proposiciones de la ciencia no se dilucidan democráticamente. Esto es cierto, pero no es algo que Pablo niegue.

Mi postura, que resumí en aquellos cuatro tuits y que toca temas que apenas he visto vislumbrar en algún comentario, es la siguiente:

1. La democracia nunca es 100% directa y asamblearia, ni lo puede ser, ni creo que la inmensa mayoría queremos que lo sea. Toda democracia tiene una parte de representación y el gobierno tiene siempre una cierta jerarquía.

2. Las leyes tienen también su jerarquía. Para cuestiones importantes y aprobadas por amplias mayorías, como la Constitución, se requieren también amplias mayorías para su cambio. La estructura básica del Estado, los Derechos Humanos y algunas cosas más están aquí recogidas.

3. Incluso dentro de la organización del Estado, la división de poderes supone un límite a lo que distintas mayorías pueden decidir en distintos momentos. El Parlamento no puede decidir por mayoría, ni simple ni cualificada, algo que sea ilegal según el ordenamiento jurídico.

4. Así pues, delegamos en representantes y en jueces ciertas potestades, y nos atamos las manos haciendo que ciertos compromisos sean difíciles de romper.

5. Propongo que, añadido a lo dicho, también existe un acuerdo tácito o explícito en la sociedad sobre cuestiones científicas y técnicas. Por ejemplo, el contenido de los libros de texto no se decide en votación popular, sino que se delega en expertos en cada una de las materias.

6. El contenido de las proposiciones científicas no es democrático, pero el uso de la ciencia y el control de la actividad científica sí lo son. Por ejemplo, la ciencia dirá qué efectos médicos primarios y secundarios y qué coste económico tendrá una campaña de vacunación, pero la decisión de vacunar será política. ¿Cómo se decide? ¿En qué nivel? ¿Debe ser sometido a referéndum? Esto último no lo creo, más bien el derecho de los que no tenemos toda la información o no sabemos bien cómo tratarla o interpretarla es a saber que los efectos han sido investigados de la mejor manera posible y que la decisión está en manos de gente informada y que responderá ante casos de negligencia o abusos en la decisión y que sus preferencias políticas en lo que toca a los fines (no tanto a los medios) se corresponden con las de la ciudadanía.

7. De la misma manera, debe ser parte del acuerdo social no votar si determinado tratamiento sea parte del sistema público de salud y sí lo debe ser el garantizar que los protocolos de atención sanitaria estén realizados con las mejores medidas que garanticen que se obra según la mejor evidencia.

8. Nada de lo anterior quita espacio a la acción política. Democráticamente decidiremos si queremos o no sanidad universal, si queremos o no corregir ciertas desigualdades, si queremos gastar los dineros públicos en más conciertos gratuitos o en polideportivos, por ejemplo.

9. Un político o un partido responsable debe abogar por estas maneras de decidir y no proponer demagógicamente que todas estas decisiones se hagan desde abajo, en asambleas indocumentadas, ni debe escudarse para hacer públicas sus posturas o apoyos políticos en que así se ha decidido en la asamblea.

10. Incluso en el mejor de los casos será imposible evitar que aquí y allá alguna cuestión se convierta de importante para la ciudadanía y que la postura mayoritaria sea contraria a la evidencia científica. Por ejemplo, una mayoría quiere prohibir tal producto o acción por entender que es perjudicial. En ese caso posiblemente se acabará prohibiendo, pero no debe ocurrir sin que todas las salvaguardas contra la irracionalidad hayan estado ahí ni sin que los científicos, expertos y políticos responsables se hayan proclamado en favor de la evidencia.

11. Es análogo al caso en que una mayoría social se empeña en discriminar a un colectivo sobre la base de datos erróneos (como que la adopción por parejas homosexuales es perjudicial para el niño): lo acabará haciendo. Toda la construcción de un Estado de Derecho se basa, o debería basarse, en que este tipo de medidas sin evidencias sean difíciles de tomar, al hacer que la jerarquía en la toma de decisiones, de aplicación de las leyes y de su control favorezcan las discusiones documentadas.

12. Antes de saber sobre qué vamos a debatir, todos querríamos que hubiera este tipo de garantías. Este debe ser nuestro acuerdo básico.

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Hace tres años en el blog: Un no es un no.
Hace cinco años en el blog: Las piezas lego de la naturaleza. La historia más extraña jamás contada (1).
Y también: Las piezas lego de la naturaleza. La historia más extraña jamás contada (2).
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miércoles, 11 de junio de 2014

Seguros de salud privados: ¿selección adversa o propicia? (2)

Esta es la segunda parte de traducción de mi artículo de mayo en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera para entenderla.


Con información asimétrica (los individuos conocen su grupo de riesgo, pero no así las empresas) las cosas cambian. Primero, por las mismas razones que en el modelo de Rothschild y Stiglitz descrito anteriormente, los individuos de alto riesgo tendrán ofertas de seguros completos atractivas para ellos, pero los de bajo riesgo, no. Un contrato atractivo para los de bajo riesgo no puede ofrecer cobertura completa, puesto que los de alto riesgo lo comprarían pretendiendo ser de bajo riesgo. Como entonces el contrato será una opción no especialmente buena para los de bajo riesgo, muchos se verán atraídos por el sistema público. Los autores se aseguran de que este resultado es suficientemente general y que no depende de las aproximaciones del modelo. De hecho observan las mismas conclusiones si se tiene en cuenta una mayor heterogeneidad entre individuos (en costes, actitudes frente al riesgo o en la severidad de la enfermedad).

Poniendo juntos estos dos resultados tenemos que con información simétrica habrá selección propicia en el sector privado, mientras que con información asimétrica habrá selección adversa. Esto da pie para probar la existencia de información asimétrica. Solo falta saber qué tipo de selección hay.

Los datos provienen de la Encuesta de Panel de Hogares Británica durante el periodo 1996-2008, que incluye información sobre la decisión de contratar seguros privados (PHI). Si se pudiera saber el grupo de riesgo de los encuestados bastaría con comparar las proporciones de cada grupo de riesgo en el PHI con la población general. La probabilidad de usar cuidados médicos no es observable, solo lo es el hecho de haber usado el servicio. Si se hiciera el contraste usando los datos de uso podríamos tener resultados sesgados, puesto que hay muchas razones por las cuales individuos con PHI usen los servicios de salud con mayor asiduidad que los que no tienen PHI. Así que hace falta otro enfoque.

Los individuos con PHI pueden dividirse en dos grupos. En el primero los individuos deben decidir si compran PHI o no, mientras que los del segundo obtienen el PHI como parte de los beneficios ofrecidos por el empleador y no toman decisión alguna. Condicionado a varios factores (como estar o no empleado), el supuesto es que ambos grupos tienen la misma probabilidad de hacer uso de los servicios médicos. Si la información es asimétrica, de acuerdo con el modelo teórico la probabilidad de usar servicios médicos debería ser mayor que la que hay en la población general, según se mide en el segundo grupo. Tras realizar varios tests estadísticos para cerciorarse de la validez de las muestras, los autores encuentran que hay fuertes evidencias de la existencia de selección adversa, la huella que delata la presencia de información asimétrica. Más aun, logran identificar que se debe a las diferencias en preferencias más que a diferencias en salud.

La importancia de este trabajo es doble. Por una parte, al obtener un diagnóstico de los problemas el sistema de salud del Reino Unido, permiten aclarar la discusión sobre cuáles serán las mejores políticas regulatorias si es que se quiere hacer algo al respecto. Por otra parte, los estudios empíricos en otros sistemas de salud habían encontrado resultados dispares cuando buscaban algún tipo de selección en los mercados de seguros. El presente trabajo abre una puerta para mejorar esos estudios.

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Hace tres años en el blog: Un ciego guía a otro ciego.
Hace cinco años en el blog: El aborto a los 16 años.
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lunes, 9 de junio de 2014

Seguros de salud privados: ¿selección adversa o propicia? (1)


Esta es la primera parte de traducción de mi artículo de mayo en Mapping Ignorance.

Este mes presento el artículo ganador del Premio Royal Economic Society 2013 al mejor paper no solicitado publicado en el Economic Journal. Los autores son Pau Olivella y Marcos Vera-Hernández.

Una de las primeras predicciones en el estudio de la Economía de la Información es la presencia del fenómeno de "selección adversa". El artículo seminal que ilustra este problema es el famoso "Market for lemons" o "mercado de cacharros" de Akerlof (1970) [1]. En el caso más extremo se puede describir con el siguiente ejemplo. Pongamos un mercado de coches usados en los que hay coches buenos y malos, y que el dueño de un coche sabe su calidad, pero no así el comprador potencial. En estas circunstancias, el comprador solo estará dispuesto a pagar un precio que refleje la calidad media de los coches en el mercado, pero el precio medio puede no ser suficientemente alto como para que los dueños de coches usados buenos quieran vender el suyo. Si este es el caso, en el mercado solo veremos coches malos (los cacharros) y el precio se verá ajustado de acuerdo con esto. Debido a la falta de información, los dueños de coches buenos no pueden convencer a los compradores de que paguen un precio más alto por sus coches, lo que crea un resultado ineficiente. No todos los problemas de selección adversa son tan extremos, y a veces pueden resolverse pagando un coste (p.e., creando garantías vía agentes que hacen de intermediarios).

Rothschild y Stiglitz (1976) [2] aplicaron estas ideas a los mercados de seguros. Consideremos un mercado competitivo de seguros en el que las empresas cobran una prima justa (i.e., lo que pagan los consumidores es justo lo suficiente para cubrir las indemnizaciones más los costes de gestión). Ahora pongamos que los individuos pueden ser de alto o de bajo riesgo, y que esta información es conocida por el individuo, pero no por la empresa. En esta situación podemos tener un problema de selección adversa donde solo los individuos de alto riesgo consiguen asegurarse completamente, mientras que los de bajo riesgo solo podrán tener un seguro parcial. Esto es porque un seguro completo al precio medio puede ser muy costoso para los de bajo riesgo. Este efecto no contradice otros aspectos de los mercados de seguro, como la dificultad de las personas mayores para encontrar un seguro en el sector privado, porque las empresas en este caso sí tienen información sobre el riesgo. De hecho, la literatura ha encontrado también condiciones para que ocurra el problema opuesto de "selección propicia" (Hemenway, 1990) [3].

Olivella y Vera-Hernández (2013) [4] ponen a prueba algunos aspectos de la teoría. En particular se centran en si existe información asimétrica en el mercado privado de salud del Reino Unido (PHI). Al igual que muchas otras economías avanzadas, el Reino Unido tiene un sistema mixto de sistemas público y privado. El Servicio Nacional de Salud público es gratis y universal, y está financiado por todos los individuos, lo usen o no. La única razón para contratar un seguro privado es tener un mejor servicio (p.e., no tener listas de esperas o acceder a tratamientos mejores). Este es también el sistema de Finlandia, Italia o España, entre otros países. Hay otras posibilidades, por ejemplo en Francia y Bélgica cada individuo obtiene una póliza de la empresa aseguradora de su elección (pagada por el Gobierno) y puede también contratar un seguro privado complementario.

Una vez que se han detectado las características particulares del sistema británico, el siguiente paso es adaptar los modelos de mercados seguros a este caso. Los autores estudian primero el escenario más simple en el que empresas y consumidores tienen la misma información sobre los riesgos y encuentran que el sector privado terminará con una mayor proporción de individuos de bajo riesgo en comparación con lo observado en la población general. La intuición para esta selección propicia es como sigue. Si las compañías de seguros conocen el grupo de riesgo de sus clientes podrán ofrecer distintos contratos, cargando una prima mayor a los de alto riesgo. La competencia presionará a las empresas para que en ambos contratos prevalezca una prima justa. Dado lo anterior, el seguro público será relativamente más atractivo para los individuos de alto riesgo, puesto que tienen que pagar un precio más alto en el sector privado.

Referencias

George A. Akerlof. 1970. The market for “lemons”: quality uncertainty and the market mechanism. The Quarterly Journal of Economics 84, 488-500.

Rothschild, M. and Stiglitz, J. 1976. Equilibrium in competitive insurance markets: an essay on the economics of imperfect information. The Quarterly Journal of Economics 90, 629-649.

Hemenway, D. 1990. Propitious selection. The Quarterly Journal of Economics 105, 1063-1069.

Olivella P. & Vera-Hernández M. (2013). Testing for Asymmetric Information in Private Health Insurance, The Economic Journal, 123 (567) 96-130.

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Hace cinco años en el blog: El Dormilón y la Bella Durmiente van de la mano.
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sábado, 7 de junio de 2014

Escépticos en el pub. Homeopatía, ¿creer o no creer?


Hoy Vicente Baos nos traerá un tema clásico del escepticismo pero muy de actualidad, como muchos ya sabréis. La charla se titula “La homeopatía, ¿creer o no creer?”.
La próxima regulación de los productos homeopáticos como medicamentos ha provocado el rechazo de la gran mayoría de la comunidad científica de nuestro país. Y es que en estos tiempos en que los avances científicos en el campo de la salud, la física y la química son más notables, persisten numerosas creencias y pseudoterapias englobadas en las llamadas medicinas alternativas. La homeopatía es la más difundida y la que goza de más aceptación popular. Recetada por médicos, recomendada por farmacéuticos, la homeopatía es una pseudociencia basada en principios carentes de lógica científica y que no ha demostrado mayor efecto que el placebo.
Vicente Baos (@vbaosv) es médico de familia. Ejerce en un Centro de Salud de la Comunidad de Madrid. También es miembro de la Red de Expertos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la European Medicines Agency. Ha escrito varios libros sobre el uso de medicamentos y la automedicación. Y es uno de los impulsores de la iniciativa “No sin evidencia”, cuyo manifiesto en contra de los tratamientos que no hayan demostrado eficacia sigue recabando adhesiones.

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Hace tres años en el blog: Batallas perdidas.
Hace cinco años en el blog: Varias tesis sobre las teorías científicas.
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martes, 3 de junio de 2014

Salud y República


El Rey abdica la corona y provoca una buena excusa para charlar sobre la República. A nadie se oculta que cualquier sociedad sensata y racional que quisiera diseñar un Estado desde cero nunca tendría la Monarquía entre sus opciones. La clave es que los estados rara vez se diseñan desde cero, sino que traen mucha historia en la mochila. Todo el mundo entiende que otorgar la jefatura del Estado a una familia para que la herede es un disparate y, aún así, mucha gente defiende la Monarquía. Hay que entender el porqué para cualquier intento de cambiar el modelo de Estado o para saber cuál será la evolución más probable de las preferencias de los ciudadanos. A continuación escribo unas cuantas reflexiones desordenadas sobre el tema.

1. Si todo el mundo entiende la irracionalidad de la Monarquía y así todo la defiende, insistir en su irracionalidad para intentar convencer no llevará muy lejos. Si se añaden chistes y falta de respeto, podrá ser que lo que se vea en quien hace la propuesta con esos argumentos sea la poca seriedad.

2. El hecho de que la Monarquía haya perdido popularidad no es indicación de que haya una mayoría de gente que quisiera cambiar el modelo de Estado. Es seguramente una condición necesaria, pero no suficiente.

3. La proporción de ciudadanía que quiere cambiar a una República es poca. No sé si hay encuestas, el CIS pregunta por popularidad de la Monarquía, no por deseos de República. Los partidos políticos mayoritarios no lo ven como un tema que pudiera darles más votos.

4. La reivindicación actual de la República está en un sector de la población mayoritariamente de izquierdas y su parte más visible y activa, más a la izquierda todavía.

5. La República no cambiará nada más que la identidad del Jefe de Estado. No habría ningún cambio político de calado. La ciudadanía seguiría votando como hasta ahora. Esto es bastante de Pero Grullo, y sin embargo, por el entusiasmo de algunos, pareciera que la República nos fuera a traer una oleada de progreso, cuando no una revolución.

6. La Monarquía, además de ser ornamental, sirve de "punto focal". Los puntos focales son acuerdos alrededor de un punto arbitrario ajeno a la racionalidad que a priori puede presentar una situación de conflicto. Por ejemplo, un río, una carretera, una frontera anterior, un estrecho o un paralelo pueden ser puntos focales en los que se detenga el avance o la retirada de una de las partes para llegar a una posición de estabilidad en el conflicto. La razón de la elección (explícita o tácita) de uno de estos puntos focales puede tener menos que ver con las capacidades militares o de otra índole de ambas partes que con el reconocimiento mutuo de que las dos tienen la expectativa de que ésa sea la elección. Así, la Monarquía puede aceptarse como manera de evitar un conflicto si se espera (con razón o sin ella) que precisamente a un conflicto se llegue en caso de eliminarla.

7. Las manifestaciones o declaraciones a favor de la República son, hoy por hoy, únicamente una manera en que hacerse notar e ir sabiendo cómo van estando los ánimos según pasan los años.

8. La manera de atraer más ciudadanos a la causa republicana pasa por deshacer las expectativas de conflicto en caso de que se inicie un proceso de consulta y por atraer también a sectores de la derecha. Me atrevo a decir también que la simbología de la bandera tricolor debería ir desapareciendo. Era la bandera de la Segunda República, que no tiene por qué ser modelo de nada, sino únicamente el segundo antecedente en España de un Estado republicano.

9. El conflicto que puede estar reteniendo (en expectativas de quien sea) la Monarquía no es la unidad de España, como pueda ocurrir con la Monarquía en Bélgica, puesto que ni en el País Vasco ni en Catalunya tienen los nacionalistas especial apego por la institución. El conflicto sería, más bien en términos izquierda-derecha y se desharía bastante si el compromiso democrático de todos los partidos y sus bases está fuera de toda sospecha.

10. Una manera de evitar conflictos (o sus expectativas) podría pasar por convencer al heredero de turno que solicite un referéndum para su sucesión. Si se acepta, no hará falta cambiar nada. Si se rechaza, sería más fácil que los todos los partidos acepten iniciar una reforma. Es más suave que pedir ya un referéndum sobre Monarquía o República y no más utópico.

11. La mayor parte de la gente que opina de manera pragmática que es mejor no ponerse ahora con la cosa pública siguen, creo, esta lógica de los puntos focales, aunque se usen otros términos como "mantener la estabilidad", "símbolo de unión", "evitar empezar a cambiar otras cosas del Estado",...

12. Yo estoy por la República y para mí el poco beneficio práctico de tener un régimen más racional en este sentido me compensa con el coste de ponerse a hacer los referendums y cambios que hicieran falta (me compensa ahora que estamos ya en costes de hacer la sucesión, en otro momento tal vez no). Pero si quieres una República, no es a mí a quien tienes que convencer, sino a mucha otra gente y para hacerlo más vale que tengas en cuenta los puntos anteriores.

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Hace tres años en el blog: Teléfonos móviles y cáncer.
Y también: Otra razón para indignarse.
Hace cinco años en el blog: La Bella Durmiente tiene amnesia.
Y también: Ser políticamente correcto en Blanconia.
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