martes, 17 de octubre de 2017

Dos vías para la independencia


Hay básicamente dos maneras de que Catalunya (o Euskadi) consiga la independencia. Por la fuerza o a partir de un acuerdo con España. Habrá posibilidades intermedias, pero para el análisis que sigue esto no cambia el asunto.

Independencia por la fuerza

Si Catalunya consigue una independencia de facto, con el tiempo (mucho o poco) llegarán, si no reconocimientos internacionales, por lo menos acuerdos que permitan que Catalunya no esté estrangulada económicamente. Todo dependerá de cómo haya sido esa independencia por la fuerza y de cuánto apoyo interno crean los distintos países que esa independencia ha tenido. En cualquier caso, todo pasa por que Catalunya adquiera esa independencia de facto. ¿Puede hacerlo? No lo creo. No tiene fuerza para ello. Si no pudo organizar un referéndum, menos podrá mantener una independencia que requiere control del territorio y una hacienda propia. Sé que hay independentistas dispuestos a asegurar que ambas cosas son posibles. Por qué algunos creen que para ser independentistas hay que ser ilusos es algo digno de estudio. Otros, con más rigor, entienden que esto no es posible a día de hoy. (Por ejemplo, Mas Colell, dice esto mismo.)

Independencia tras un acuerdo

El acuerdo debe ser con el resto de España, obviamente, su gobierno y sus gentes. Debe haber un acuerdo para que la secesión sea posible y para la realización de un referéndum por la independencia. Eso requiere amplias mayorías parlamentarias y una mayoría de votantes que apruebe una reforma constitucional, aparte del voto afirmativo sobre la independencia en Catalunya en los términos del acuerdo. ¿Cómo de posible es esto? Muy difícil. Los catalanes deberán mostrar que una amplia mayoría de ellos quiere la independencia y que este deseo no se trata de un capricho pasajero. Pueden hacerlo de varias maneras. Una de ellas es que los partidos que explícitamente llevan la independencia en su programa electoral ganen sistemáticamente el voto popular durante unas cuantas elecciones (algo que todavía no ha ocurrido siquiera en una). Otra, que así se exprese en algún referéndum que el Tribunal Constitucional acepte como legal. Llegados a este punto, cuando hablo con independentistas siempre se me dice: una vez mostrada una voluntad mayoritaria por la independencia, esta debe reconocerse como posible. Pues bien, señores, este es el meollo del asunto: no tiene por qué. No me refiero a que sea moralmente bueno, malo, deseable o no, justo o injusto. Me refiero a que puede ocurrir que objetivamente quede documentado que la mayoría de catalanes, incluso el 80%, quiera la independencia (o quiera votar en un referéndum sobre ella) y que eso no implique ni que el gobierno español ni que los votantes españoles estén de acuerdo. Si eso es así, y si ni el argumento de la amplia preferencia, ni las protestas, ni los intentos de DUI ni las presiones internacionales consiguen cambiar la situación, no habrá independencia (ni referéndum).

Mírese cómo han ocurrido las independencias de facto que se ponen como ejemplo para ver si algo de eso es posible en la España y la Catalunya actuales: Eslovenia, Repúblicas bálticas. En ausencia de una posibilidad real de obtener una independencia de facto no queda más remedio que esperar que tarde o temprano los españoles entiendan que es justo permitir una Catalunya independiente si una mayoría suficiente de catalanes así lo manifiesta.

La situación actual, en 2017, está muy lejos de un escenario así. Primero, porque no ha habido una expresión mayoritaria y continuada en la población catalana. En las últimas autonómicas se quedó en el 47,8% y el referéndum no se pudo realizar en condiciones (el hecho de que la razón de ello es que el Estado no lo permitió no elimina el hecho de que no se realizara). Segundo, porque los votantes españoles, y con ellos los políticos, están de momento en contra de tal posibilidad. Con todo, hemos visto que en el Parlamento español se ha pasado de un par de decenas de diputados a favor de la autodeterminación a casi un centenar. Paciencia y a esperar a ver quién se cansa antes, los independentistas de pedir la independencia o los españoles de no permitirla en el caso de que sea una opción mayoritaria.

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Hace cinco años en el blog: La mala reputación.
Y también: ¿Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias?
Y también: Malos argumentos sobre la circuncisión.
Hace tres años en el blog: Los mitos de la razón. La Habitación China.
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domingo, 8 de octubre de 2017

Celebramos 30 años de Escépticos en el pub con Susan Gerbic

Como probablemente saben, estamos celebrando el XXX Aniversario de ARP-SAPC con un EeeP este próximo Sábado (30 de Septiembre) con Alfonso López Borgoñoz (@lopezborgonoz). Como añadido a la celebración, una semana más tarde tendremos el honor de albergar en Escépticos en el Pub Madrid un evento especial con Susan Gerbic.

Cariñosamente apodada la Wikipediatra (Wikipediatrician), Susan Gerbic es co-fundadora de Monterey County Skeptics y una auto proclamada skeptical junkie. Susan es también la fundadora de la iniciativa Guerrilla Skepticism on Wikipedia (GSoW). Contribuye con frecuencia en Skeptical Inquirer y el podcast Skepticality. Fue galardonada en 2012 con el premio CSI In the Trenches, y en 2013 con el James Randi Award for Skepticism in the Public Interest. Es también Asesora científica y técnica del Committee for Skeptical Inquiry (CSI).

Nuestro EeeP será la última parada de un enorme circuito que está llevando a Susan por toda Europa. Ha estado (o tiene previsto estar, dado que la gira está ya en marcha) en Oslo (Noruega), Estocolmo (Suecia), Copenague (Dinamarca), Malmö (Suecia), Praga (República Checa), Breslavia/Wrocław (Polonia, para ser ponente en el 17º European Skeptics Congress), Göttingen (Alemania), Frankfurt (Alemania), Zurich (Suiza), Cesena (Italia, para ser ponente en el CICAPFest 2017), Budapest (Hungría), Ljubljana (Eslovenia), Sofia (Bulgaria) y finalmente Madrid. Para conocer más detalles sobre su tour, podéis empezar viendo este video en el que Susan explica los detalles.

Un aviso importante. La charla que Susan ha preparado para nosotros será en inglés, aunque durante el turno de preguntas será posible participar en castellano y traduciremos lo que sea necesario. El contenido de la charla, tal y como lo describe ella:

Apoyaste la Marcha por la Cienca. ¿Y ahora qué? Susan Gerbic nos explicará por qué la respuesta es unirse a su proyecto, Guerrilla Skepticism on Wikipedia (GSoW). Explicará por qué mejorar las páginas de Ciencia y Escepticismo Científico en uno de los 10 sitios más visitados de todo Internet mejora la educación de forma global. GSoW se apoya en personas y organizaciones que hacen la investigación, escriben libros, organizan conferencias y combaten la pseudo-ciencia y el mundo paranormal. GSoW les ofrece las mejores páginas de Wikipedia posibles, siguiendo todas las reglas de edición de la propia Wikipedia. GSoW ha tenido un gran impacto en la educación de todo el mundo desde 2010. Los colaboradores de GSoW han escrito o mejorado más de 400 artículos en la Wikipedia en muchos idiomas. Todo el aprendizaje es online, al ritmo que cada uno se proponga y con tutores personales. Todos los miembros de GSoW se unirán al Grupo Secreto en Facebook, en el que los nuevos reclutas aprenden el saludo secreto. Algunos ejemplos de páginas elaboradas son: Catherine de Jong, Cornelis de Jager, Massimo Polidoro, Massimo Pigliucci, Leo Igwe, Gábor Hraskó, VoF, ARP-SAPC, Klub Sceptyków Polskich, Chupacabras, CICAP, CSICOP, Association française pour l'information scientifique, GWUP, y muchas muchas más.

El cartel, diseñado y maquetado maravillosamente por Emilio Molina (@ej_molina_c):


Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor. Os esperamos en el Moe Club, en Alberto Alcocer 32 el domingo 8 de octubre a las 19:00.

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Hace cinco años en el blog: Espejismo, espejismo mágico.
Hace tres años en el blog: Ttakun, ttakun, una música para siempre.
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viernes, 6 de octubre de 2017

Diálogo paródico con un mediador en el asunto catalán


Hace unos días tuití un hilo paródico sobre posible mediación de la UE entre los gobiernos español y catalán. Tuvo un gran éxito (dentro de mis tuits), así que lo reproduzco aquí ligeramente editado en la puntuación y las abreviaturas.
Puigdemont pide mediación internacional. Si yo fuera el gobierno de ESP aceptaría la de la UE y no me haría falta ni hablar.

Me imagino el diálogo:
-¿Y por qué se quieren independizar?
-Nos tratan mal.
-¿Por ejemplo?
-Nos roban.

-¿Y eso? ¿Hay un impuesto especial a CAT?
-No, es que somos ricos.
-Ya veo. ¿Cómo se hicieron ricos?
-Somos muy trabajadores y...

...desde hace más d dos siglos y medio nos va mejor que a ESP.
-Entonces no les tratan tan mal.
-Huy, sí. Fíjese que nos quitaron nuestros fueros.

-¿Cuándo fue eso?
-Hace casi tres siglos.
-Ya veo. ¿A ustedes solo?
-No, a todos.
-¿Y qué pedían antes de la independencia que no les daban?

-Pues algo como un concierto económico, como los vascos.
-¿Y eso? ¿Por qué ellos lo tienen y ustedes no?
-Porque en su día no lo quisimos.

-¿Algún agravio más?
-Sí, claro. No les gusta nuestra lengua.
-Eso es muy feo. ¿No se la dejan usar?

-No es eso. A ver si me entiende. El catalán es la lengua de la educación, pero de vez en cuando un padre quiere algo más d español. Eso duele.

-Sí que le entiendo, sí. ¿Qué más?
-Mucho más. ¿Vio la represión el día del referéndum?
-Sí, me pareció muy mal. ¿Sufren esa represión a menudo?

-Bueno...
-Por ejemplo, sé que hubo manifestaciones con la crisis económica. Algo del 15M, creo.
-Ah, pero para eso tenemos nuestra policía.

-¿Cómo?
-Sí, y tan dura como la que más, no crea. El día del referéndum mandaron la española porque la nuestra no hubiera dado abasto aunque quisiera.

-¿Aunque quisiera?
-Sí, es que tenía que obedecer a nuestros representantes y no a los jueces. Comprende, ¿no?

-¿Me está diciendo que tienen una policía política?
-Hombre, no lo diga de esa manera. Es del pueblo.
-¿Y qué partidos quieren la independencia?

-Muchos, hasta tres y somos casi mayoría de la población. No se crea.
-Y por todo eso quieren poner ESP y la UE patas arriba?

-Si le soy sincero, mi partido solo lo hacía como presión, para que ESP invierta más en CAT, pero nos tuvimos que juntar con estos,

...unos son unos románticos y otros son anti-sistema y no les importa romperlo todo. Pero no se fije en eso. ¿Cómo lo ve?
-Ya les llamaremos.

Hubo muchas respuestas de catalanes independentistas, pero ninguna argumentando nada. Lo más sensato que me dijeron fue que no estaba la cosa para humor tras las cargas en la jornada del 1-O. Contesté así

Yo tampoco estaba de humor y me expresé muy en contra del "a por ellos", la guerra de banderas y las cargas. 

Pero hay q volver al humor (si no estás de acuerdo, no me leas), y Puigdemont me lo puso en bandeja con su ocurrencia para seguir engañando.

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Hace cinco años en el blog: El valor de una vida.
Hace tres años en el blog: La Economía y el éxito de la subasta del espectro electromagnético (1).
Y también: La Economía y el éxito de la subasta del espectro electromagnético (2).
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sábado, 30 de septiembre de 2017

Hoy toca Escépticos en el pub: 30 años de historia

Empezamos la temporada celebrando todo un acontecimiento: ¡ARP-SAPC ha cumplido 30 años este 2017! Por este motivo el EEEP de septiembre será especial. El sábado 30 de septiembre nuestro presidente, Alfonso López Borgoñoz (@lopezborgonoz) estará con nosotros para hablarnos de: ARP-SAPC: 30 años de historia.

Esta charla, que ha subtitulado “Una entidad crítica, con alternativas racionales, cieníficas y eficaces contra las afirmaciones pseudocientíficas”, nos la resume Alfonso así:

“ARP-SAPC suma ya algo más de tres décadas de escepticismo en España. Al trabajo contra las creencias falsas de antes, muchas de ellas aparentemente superadas o en franca regresión (como la astrología o la ufología, aunque aún con la suficiente fuerza como para resurgir en cualquier momento), se le ha ido uniendo nuevas preocupaciones, entre ellas y de modo especial las relacionadas con las pseudoterapias o con concepciones equivocadas sobre temas de consumo, cuyo seguimiento puede suponer un grave riesgo para el bienestar de muchas personas, y que incluso les puede llegar a ocasionar la muerte.”

También anunciaremos en breve un fantástico evento especial para la semana siguiente. ¡Estad al tanto!


Alfonso López Borgoñoz es licenciado en Historia, en la especialidad en prehistoria e historia antigua, y desde 2014 es presidente de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

Sabemos que muchos ya conocéis ARP-SAPC. Para los que no, esta es la mejor ocasión. Y os animamos a que invitéis a vuestros amigos a acompañaros.

Además de la charla y el debate posterior, tendremos alguna sorpresa preparada. Y anunciaremos otra sorpresa para el EEEP de octubre, que también va a ser especial y se celebrará a la semana siguiente. ¡Estad atentos!

Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor. Os esperamos en el Moe Club, en Alberto Alcocer 32 el sábado 30 de septiembre a las 19:00.

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Hace cinco años en el blog: Las voces de los economistas.
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miércoles, 27 de septiembre de 2017

La baza de todos para el futuro tras el 1-O

En las dos entradas anteriores he hablado de la baza de los independentistas catalanes y de la del Estado ante el intento de independencia y la protesta del 1-O. Ahora me atrevo a decir algo sobre el futuro tras las aguas revueltas.


Lo primero que diré es que veo más probable que Catalunya siga siendo parte de España que un país independiente durante unos cuantos años más. Los suficientes para que lo que digo a continuación tenga sentido. Si las aguas siguen constantemente revueltas o si se consigue la independencia, las bazas serán otras.

En el escenario que manejo seguirá habiendo una gran parte de la población catalana que seguirá incómoda con la idea de ser parte de España y también una gran parte de la población catalana dispuesta a presentar una lista de agravios. ¿Cómo puede haber una convivencia en estas circunstancias? Recordemos que siempre ha habido una “cuestión catalana” en la política española. Si la había hace más de un siglo, con una proporción mucho menor de independentistas, con más razón para no pensar que la cuestión se acabará cuando el procés no lleve a la independencia.

A menudo el análisis parece ser tomar como dadas las preferencias y actitudes de los catalanes y sus políticos y buscar cuál es el mejor curso de acciones desde el resto de España o, por lo menos, desde la parte central del Estado y, en particular, del Gobierno. Es decir, que el análisis parecería solo como elemento de estudio y consulta para el gobierno central y no para el catalán. Yo expondré lo que creo debe ser una actitud responsable de cada parte para mejorar la convivencia.

Una de las primeras cosas que resolver es, ¡sorpresa!, el estado de la cuestión autonómica. Si se mantiene el Estado de las Autonomías, debe acabarse de definir con precisión cuáles son las competencias de cada comunidad y del Estado, competencias que deben asumirse sin más dilación, y debe arreglarse el caótico modelo de financiación. Es más fácil decirlo que hacerlo, ya lo sabemos, pero también sabemos que es lo que hay que hacer. Si se decide un modelo federal o cualquier otro arreglo, lo mismo: con claridad y con un modelo cerrado que no se discuta, amplíe, reduzca o renegocie cada vez que hay elecciones y que dure unas cuantas décadas.

También sabemos que eso no será suficiente, e incluso que eso será una minucia en comparación con los sentimientos de desafección para una parte importante de la población. Una discusión, más bien diálogo de besugos, persistente que todos hemos presenciado más de una vez es la siguiente:
-Yo no soy español, soy catalán.
-Mira tu DNI, dice que eres español.
-Eso no significa nada. Yo no me siento español y no quiero serlo.
-Pues lo eres.
-No.
-Sí.
Resulta que en este diálogo de besugos y de sordos se encuentra parte de la clave para la convivencia, si sabemos entender. Hay dos verdades objetivas e irrefutables. Ese catalán es español quiera que no y ese mismo catalán no se siente español y no quiere serlo. Ahora bien, el sentido en que es español es en el de la ciudadanía. Ninguna otra acepción de lo que significa se español se le impone por este hecho. Un ciudadano español no está obligado a sentirse español ni ninguna otra cosa. Por eso mismo, cuando señala que no se siente español, la respuesta de que mire su DNI es totalmente absurda e irrelevante.

Este es el pacto: el Estado no se mete en tus sentimientos ni en cómo uses tu libertad dentro de la ley y tú solo tienes que cumplir como ciudadano. Hay muchas zonas en Europa en que se ha logrado la convivencia de esta manera. A veces mediante acuerdos explícitos, a veces mediante la aceptación paulatina de una realidad no como una opresión sino como una oportunidad. En el primer grupo podemos poner a la minoría alemana en Bélgica. En su día fueron incorporados a Bélgica, sin ningún entusiasmo por su parte, y se les obligó a educarse en francés. Con el tiempo se les reconocieron sus derechos lingüísticos y desde entonces conviven pacíficamente con flamencos y valones. La población de habla sueca en Finlandia, los sur-tiroleses en Italia y los republicanos de Irlanda del Norte pueden ser otros ejemplos. En el segundo grupo tenemos a prácticamente todas las antiguas minorías lingüísticas de Francia, que han ido perdiendo la extensión de su idioma sin graves conflictos, seguramente por acceder a cambio a un ideal republicano abierto a todos los ciudadanos.


En toda España se debe aceptar (o, por lo menos, esa es la postura que propongo para la gente que quiera la convivencia) lo gallego, vasco y catalán como parte de lo español. Y no porque sea una concesión a esos pueblos, sino porque lo español es todo eso tal y como se define lo español, perteneciente o relativo a España, que es una geografía y un Estado, con todo lo que ello contiene, gentes, historias y lenguas (aquí hablé más sobre ello). Escuchar canciones en esas lenguas en las galas de Nochevieja e introducir un acercamiento a ellas en algún momento de la educación primaria o secundaria sería una buena idea. Esto mejoraría la convivencia incluso si siguiera habiendo independentistas o desafectos. Ante estos, con no meterles el dedo en el ojo con qué pone en su DNI y con no decir ¡a por ellos! bastaría.

Las comunidades deben aceptar la ciudadanía y la lealtad política al Estado. Mientras no sean independientes serán parte de él. Como dice Eduardo Mendoza: "El amor a la comunidad a la que uno pertenece y el cuidado de los intereses materiales y culturales de esa comunidad no se articulan hoy en día por medio del nacionalismo". Deberán aceptar también que una posible independencia es una alteración importante del statu quo y que debe ser planteada únicamente tras una voluntad amplia de la ciudadanía a lo largo de un lapso temporal también amplio. Por ejemplo, si los partidarios de la independencia ganan el voto popular holgadamente durante varias elecciones seguidas y con la cuestión independentista en el programa. Es difícil argumentar que una comunidad en la que el sentimiento independentista ha sido secularmente minoritario deba ser independiente (o pueda alterar las estructuras del Estado) porque durante unos pocos años el sentimiento independentista pueda superar el 50%.

Si el sentimiento independentista prevalece en la mayoría y en el tiempo, ambas partes deben negociar la manera en que se encauce el tema, con referéndum, cambios en la Constitución y negociaciones pacíficas y civilizadas.

En resumidas cuentas: mientras no haya perspectivas de independencia porque no estemos en el caso del párrafo anterior, hagamos las cosas como si fuéramos a vivir juntos durante mucho tiempo con ganas de vivir juntos. Cuando haya perspectivas, vivamos tranquilos el proceso.

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Hace cinco años en el blog: Preferencias catalanas.
Hace tres años en el blog: ¿Qué derechos existen?
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viernes, 22 de septiembre de 2017

La baza del Estado ante el 1-O


En la entrada anterior hablaba sobre la baza de los independentistas. Hoy hablaré sobre la baza del Estado. Lo primero que uno debe reconocer es que el Estado no tiene más remedio que acogerse a la ley. Cierto que esta puede cambiarse, pero mientras ello no ocurra no podrá hacer otra cosa. No importa quién gobierne, si lo hace con un mínimo de responsabilidad, es lo que hará. No estoy diciendo que las decisiones pasadas no podían haber sido distintas según quien gobernara. Hablo de lo que hacer dado el punto en el que estamos. Podía haberse incorporado el derecho a decidir en la Constitución (teóricamente se podía, pero todo el mundo entenderá que era en la práctica imposible). Podía haberse optado por un estado centralizado excepto por tres autonomías con competencias bien delimitadas. Podía haberse pactado en épocas más recientes un referéndum para ver que pensaban sobre la cuestión los españoles en general y los catalanes en particular.

En la situación en que nos encontramos ahora, en la que las instituciones catalanas, con fuerte apoyo en la población, desobedecen al Estado, no hay nada más que hacer que aplicar la ley hasta que se abandone el desacato o hasta que la desobediencia genere una situación insostenible con las leyes actuales o de independencia de hecho. Habrá quien crea que para evitar estas últimas posibilidades, el Estado debe presenta más dureza que la que le permite la ley. Esa tentación no generará nada bueno, implicaría el deterioro del Estado de Derecho y del apoyo internacional. Cualquier cosa que se pueda hacer para evitar la desobediencia deberá ser de acuerdo a la ley. Si es suficiente, el Estado habrá ganado. Si no lo es, habrán ganado los rebeldes. Tan sencillo como eso.

Las ganancias serán siempre en el corto plazo. En el primer caso con una Generalitat y un Parlament que renuncian a acciones unilaterales y en el segundo con un acuerdo para un cambio de leyes que reflejen la situación de hechos consumados. Aun si gana el Estado esta batalla, a medio plazo veremos también algún tipo de acuerdos para intentar evitar situaciones parecidas en el futuro.

Una de las características de la baza del Estado de Derecho es que desobedecer e intentar cambios fuera de la ley no solo es difícil (también lo es, y más, en un Estado dictatorial) sino que además es poco atractivo (puesto que, a diferencia del totalitario, tiene la posibilidad de los cambios legales). Quien hasta ahora no ha abrazado la causa independentista, ¿por qué iba a hacerlo ahora si se muestra con más claridad su dificultad? Para que esto sea así, es necesario que el Estado muestre que sigue siendo Estado de Derecho. Si lo deja de ser, o si solo lo parece, dará razones, aunque solo sean emotivas, a los que ahora plantean que la lucha por el referéndum del 1O es también la lucha por la libertad en España. Esto implica que, a la baza de seguir la ley, el Estado debe acompañar las bazas de la transparencia, explicación y paciencia. Un PP corrupto puede no estar en las mejores condiciones para ello. La oposición o crítica de PSOE, Podemos, C’s e IU al PP debería saber distinguir entre el PP y el Estado.

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lunes, 18 de septiembre de 2017

La baza de los independentistas catalanes

Cuando Rosa Parks no cedió su asiento en el autobús para que se sentara una persona blanca, sabía dos cosas: que la ley era injusta y que así todo sería detenida por ello. Su postura no fue intentar convencer al conductor del autobús de lo primero, sino forzar lo segundo. El movimiento por los derechos civiles, canalizado en gran medida por Martin L. King, consistía en mostrar al resto del país lo injusto de una norma que llevaba al calabozo a una persona por no ceder un asiento a otra persona de otra raza y lograr que se cambiara la ley. Esto podía ocurrir bien porque los legisladores del Estado de Alabama, presionados por la opinión pública, lo hicieran, bien porque los jueces dictaran que la ley era inconstitucional.


La baza de los independentistas en Catalunya debería ser, y así lo entienden muchos, apelar también a la desobediencia civil, provocar las consecuencias penales y, con ellas, mostrar al resto de catalanes y de españoles, y a todo el mundo que pueda simpatizar, lo injusto de la ley y forzar un cambio mediante un referéndum pactado y legal. Junto a estos, están los que piden que no se aplique la ley y no haya consecuencias penales, los que creen que la ley les da la razón y los que creen que la contradicción entre las recientes leyes aprobadas en el Parlament y la Constitución española debe ser dirimida por una instancia superior o que es la ley española la que contradice leyes internacionales. Los segundos viven un espejismo, eso que ahora se llama postverdad. Una de las cosas que más me preocupa es la cantidad de independentistas razonables que acaban siendo atraídos, en mayor o menor medida, hacia el terreno de los segundos.

Para que la primera estrategia tenga algún éxito, aunque no llegue a ser la independencia, deberá provocar esas simpatías. Lo hará en mayor medida si las acciones que provocan la reacción son razonables y si la reacción es desproporcionada. Un simulacro de referéndum, entendido así, como una manifestación, se entiende bien y seguro que genera simpatías (es difícil ganar el argumento emocional frente a quien muestra un deseo de votar). Empeñarse en decir que sí es un referéndum y que un sí en él debe implicar la independencia, como dicen las revocadas leyes del referéndum y de la desconexión, no las generará. Pocas más simpatías puede generar esta desobediencia además de la expuesta, y tal vez no sea poco.

Casi cualquier otra cosa que se añada será difícil de vender. ¿España nos roba? Cualquier ciudadano europeo sabe que las regiones ricas contribuyen más que las pobres. ¿Los españoles eligen gobiernos corruptos? Los partidos catalanes han apoyado muchos de esos gobiernos y la corrupción ha sido continuada en la Generalitat. Eso no es razón para la independencia de un territorio, sino para luchar contra la corrupción. ¿España no respeta a los catalanes? El catalán es una lengua pujante en España y a punto de morir en Francia e Italia. ¿Barcelona estaba mayoritariamente en el lado perdedor de varias guerras civiles españolas y sufrió por ello? Igual que muchas otras poblaciones en España y que ha sucedido en otras guerras en otras partes de Europa. ¿Catalunya perdió sus fueros? Como toda otra región de España, con el añadido de que Catalunya experimentó un gran crecimiento económico, en términos absolutos y en comparación con otras regiones, justo tras la Guerra de Sucesión. ¿A Catalunya le irá mejor si es independiente? Tal vez sí, tal vez no, como a muchas otras regiones de Europa, pero no será algo que genere especial simpatía fuera de Catalunya. ¿Los precedentes de referéndums en Escocia y Quebec? Las constituciones del Reino Unido y de Canadá son ambiguas sobre la posible independencia; ni la española ni las de la Europa continental lo son. ¿Los precedentes de independencias? La URSS reconocía la autodeterminación de sus repúblicas y las independencias se declararon en un momento de desmoronamiento de un régimen, Checoslovaquia se dividió de común acuerdo y las independencias de las repúblicas yugoslavas se produjeron tras conflictos bélicos. Ninguna de las situaciones se asemejan a nada que esté sucediendo en España ni que nadie, mayoría de independentistas incluidos, deseen.


Fuera de esto están los errores que pueda cometer una y otra parte. Entre los independentistas estos son, además de la tergiversación de la legalidad, la tergiversación de la historia hasta términos ridículos (Catalunya es una colonia, Colón era catalán, etc.), el juntarse con malas compañías (los anti-todo de la CUP, los que queman banderas españolas, francesas y de la UE, los Otegi y compañía, y los Varoufakis y Assange, por ejemplo) y el creerse con más apoyos de los que tienen (entendiendo a su manera las palabras de Juncker o creyendo cualquier noticia que diga que un ministro báltico les apoya). Entre los errores por la parte contraria está la sobre-reacción a la manifestación-referéndum (los tanques lo serían, aplicar el artículo 155 si se declara la independencia, no) y el crecimiento de acciones anti-catalanas por parte de quien sea. En las próximas fechas veremos si las herramientas del Estado son suficientes y están bien ajustadas o, si por el contrario, no hay manera de que no se entiendan como exageradas y eso les dé alas a los independentistas.

Otras entradas sobre el tema:

Carta abierta a un catalán

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Hace cinco años en el blog: Derechos humanos y derechos contractuales.
Y también: Carta abierta a un catalán.
Hace tres años en el blog: Los mitos de la razón. La Manzana de Newton (y también sus gigantes).
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sábado, 9 de septiembre de 2017

Tal vez no haya armas de destrucción masiva. ¿Atacamos igualmente? (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de junio en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta.


El País 1 puede permitir inspecciones

Considérese ahora que si el País 1 decide no construir la bomba, entonces también puede decidir si permitir al País 2 que inspeccione sus instalaciones para verificar sus intenciones pacíficas. Esta estrategia no tiene sentido en caso de que el País 1 decida fabricar la bomba, pues sería atacado inmediatamente. Sin embargo, el País 1 puede perder influencia política al mostrarse como débil permitiendo la entrada a inspectores extranjeros. Si el coste de esta pérdida no es muy alto, su pago puede todavía ser mejor que la situación explicada anteriormente (en el juego original sin inspecciones), en la que había una probabilidad positiva de ser atacado. Si el coste de permitir las inspecciones es muy alto podrá tener sentido el arriesgarse a ser atacado.

Si el País 2 sabe que clase de gobierno tiene el País 1, el equilibrio es el siguiente. Si el País 1 encuentra no demasiado costoso el permitir las inspecciones, no construirá la bomba y permitirá las inspecciones, y el País 1 no atacará. Si el coste de las inspecciones es alto, el País 2 no permitirá las inspecciones y se seguirá la elección impredecible de las estrategias del juego sin inspecciones.

El País 2 no sabe el tipo del País 1

En esta variación del juego, considérese que el País 2 no sabe a ciencia cierta el tipo del País 1. Sin embargo, sí sabe que si es del tipo débil (para quien la inspección no es costosa) entonces permitirá la entrada a los inspectores. Así, si el País 1 no permite la inspección se podrá deducir que será del tipo fuerte (con altos costes si es inspeccionado). Así, el equilibrio será el mismo que en el caso anterior.

El País 2 no sabe el tipo del País 1, pero tiene servicios de espionaje

En esta nueva variación, el País 2 tiene servicios de inteligencia (SI) que pueden obtener información acerca de los planes del País 1. Sin embargo, el SI no es 100% fiable, e informa de la verdadera situación del País 1 con probabilidad p. Esto significa, por ejemplo, que si el País 1 está construyendo la bomba, el SI escribirá un informe que diga “Están construyendo la bomba” con probabilidad p, y escribirá un informa que diga “No están construyendo la bomba” con probabilidad 1-p. El caso es similar si el País 1 no está construyendo la bomba. El SI se volverá a equivocar con probabilidad 1-p.

Al introducir el SI, las estrategias del País 2 estarán condicionadas por la información recibida acerca de los planes del País 1. Esto abre cuatro posibilidades para el País 2 en caso de que el País 1 no permita inspecciones:
  • Atacar no importa cuál se el informe del SI (A, A).
  • Atacar si el informe dice “Bomba” y no atacar si el informe dice “No bomba” (A, NA).
  • No atacar si el informe dice “Bomba” y atacar si el informe dice “Bomba” (NA, A).
  • No atacar no importa lo que diga el informe (NA, NA).

Si el SI es muy fiable (la probabilidad p es cercana a uno), el País 2 elegirá (A, NA), es decir: atacar si el informe dice “Bomba” y no atacar si dice “No bomba”. Si, en cambio, la probabilidad p es pequeña (el SI es poco fiable), el equilibrio implicará elegir aleatoriamente entre (A, A) y (A, NA) o entre (A, NA), (NA, NA), para ser impredecible. Cuando p es alto los beneficios para los países cambian linealmente con el valor de la probabilidad mientras el equilibrio siga siendo (A, NA). Si la probabilidad p se hace demasiado baja, llegará un momento en que el equilibrio pase de (A, NA) a uno de los otros dos antes mencionados, por ejemplo al que supone los resultados (A, A) y (A, NA) de manera aleatoria, y eso implica un salto grande en la probabilidad de elegir A y elegir A si el informe es negativo (esto es lo que implica elegir (A, A)).

El resultado es que, incluso en el caso de que el País 1 no construya la bomba y el SI así lo informa, el País atacará con alta probabilidad.

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Hace tres años en el blog: Beneficios y Privatizaciones.
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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Tal vez no haya armas de destrucción masiva. ¿Atacamos igualmente? (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de junio en Mapping Ignorance.


El análisis de los conflictos armados tiene una tradición en la Teoría de los Juegos, empezando por los modelos clásicos de la batalla del Mar de Bismark por Haywood (1954) [1] y de la amenaza nuclear durante la Guerra Fría por Schelling (1960) [2]. Análisis más recientes han centrado la atención en la incertidumbre sobre la capacidad de destrucción de una de las partes. En este contexto, Jelnoy et al. (2017) [3] muestran cómo la decisión estratégica de emprender un ataque preventivo contra un país hostil puede llevarse acabo con alta probabilidad incluso si los informes de inteligencia indican que el país no supone una amenaza. Por supuesto, la explicación estratégica no dice nada acerca de la ética de esa situación. A continuación presento una versión simplificada del modelo en Jelnov et al. (2017).

El País 1 debe decidir si construir una bomba (o cualquier sistema de armas de alta capacidad de destrucción) o no hacerlo. El País 2 debe decidir si atacar o no las instalaciones del País 1 para prevenir el desarrollo y fabricación de la bomba. Cada país debe decidir sin saber el plan del otro.

Hay cuatro posibles combinaciones estratégicas: (Bomba, Atacar), (Bomba, No atacar), (No bomba, Atacar) y (No bomba, No atacar). Las preferencias naturales de los países son tales que, si el País 1 construye la bomba, el País 2 prefiere atacar; mientras que si el País 1 no construye la bomba, el País 2 prefiere no atacar. Además, si el País 2 ataca, el País 1 prefiere no construir la bomba (tras el ataque, el País 1 tendrá más simpatías en la comunidad internacional), pero si el País 2 no ataca, el País 1 prefiere construir la bomba. Recuérdese que estas son las preferencias sobre resultados hipotéticos, y que no se dice nada acerca de decisiones de los países condicionadas a lo que hace el otro, puesto que no se pueden condicionar las acciones de esta manera al decidir sin sabe lo que hace el otro. Podemos ilustrar estas preferencias en la siguiente secuencia, donde cada acción indica cuál sería la respuesta ideal a la acción rival en caso de ser conocida:
Bomba -> Atacar -> No bomba -> No atacar -> Bomba -> …
Este juego no es muy diferente de los tiros de penalti en el fútbol, donde el delantero debe decidir si tirar hacia la derecha o la izquierda, mientras que el portero debe también decidir si saltar hacia la derecha o la izquierda. Como el balón va muy rápido, el portero debe tomar la decisión antes de verlo venir. Delantero y portero tienen diferentes opiniones sobre los resultados, que pueden ser ilustradas en una secuencia similar:
Delantero tira a la izquierda -> Portero salta a la izquierda -> Delantero tira a la derecha -> Portero salta a la derecha -> Delantero tira a la izquierda -> …
La mejor estrategia para ambos, delantero y portero, es ser impredecibles y elegir su acción de manera aleatoria, pero no necesariamente al 50% cada una. Las probabilidades correctas dependen de las habilidades de delantero y portero en cada lado. Por ejemplo, el resultado (Delantero izquierda, Portero derecha) puede ser peor para el delantero que el resultado (Delantero derecha, Portero izquierda) porque su probabilidad de marcar gol sea mayor cuando tira hacia la derecha. El cálculo de la manera correcta de echar a suertes no es difícil y llevarán a un resultado en términos de probabilidad de marcar.

Por razones similares, los países 1 y 2 también deben ser impredecibles. En este caso, la decisión implicará una utilidad esperada de los diferentes resultados calculada según las probabilidades con que cada país elige su estrategia.

Referencias:

1. Haywood, O.G. 1945. Military decision and Game Theory. Journal of the Operations Research Society of America 2 (4), 365-385.

2. Schelling, T.C., 1960. The Strategy of Conflict. Harvard University Press.

3. Jelmov, A.; Tauman, Y., y Zeckhauser, R. 2017. Attacking the unknown weapons of a potential bomb builder: The impact of intelligence on the strategic interaction. Games and Economic Behavior 10, 177–189.

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Hace cinco años en el blog: La política de los economistas.
Y también: La separación por sexos en la escuela.
Y también: Últimas preguntas, preguntas siguientes.
Hace tres años en el blog: Los mitos de la razón. El Velo de la Ignorancia.
Y también: Cómo no medir el esfuerzo fiscal.
Y también: Los mitos de la razón. El Eslabón Perdido.
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lunes, 28 de agosto de 2017

La racionalidad de jugar a la lotería o por qué algunos matemáticos deberían estudiar economía antes de hablar


Como cada año por estas fechas hay alguien que nos recuerda que jugar a la lotería es una mala decisión. La razón básica es que el sorteo de Navidad de la Lotería Nacional dedica el 70% de la emisión a premios. Esto quiere decir que la esperanza matemática (la media) al jugar es recuperar 70 céntimos por cada euro gastado, a lo que hay que restar los impuestos. ¿Es esto irracional?

1. No hay nada irracional en ser un amante de riesgo. La mayor parte de la gente prefiere 50 euros en mano que jugárselos a doble o nada tirando una moneda al aire, pero no hay nada contradictorio en preferir jugárselo. Más aún, lo mismo que mucha gente preferirá 45 euros en mano antes que tener 0 o 100 a cara y cruz, puede haber alguien que prefiera ese juego antes que 55 en mano.

2. Incluso si uno prefiere 45 en mano que 0 o 100 a cara y cruz, si el juego se estima emocionante, además del premio 100 habrá que sumar la emoción de jugar y eso bien puede dar una situación preferida. Esto es distinto de ser amante del riesgo, puesto que depende de que el juego sea emocionante o no.

3. Ana y Bea prefieren 55 euros antes que pagar esa cantidad por entrar en el juego de ganar 0 o 100 a cara y cruz, pero ambas se sentirán mal por no haber jugado si la otra gana. Solo se tira una moneda y ganan o pierden todas las que hayan jugado. Si Ana participa y Bea no, tendremos que Bea se sentirá mal con probabilidad ½. Así, en caso de no jugar, Bea tiene sus 55 euros y una probabilidad de sentirse mal. Eso puede ser peor que jugar y ganar 50 euros de media. Sucederá si la frustración por no haber jugado y que Ana gane (multiplicada o afectada de otra manera por la probabilidad de que ocurra) es mayor que 5 euros.

Podemos representar esta situación como un juego en que ambas deben decidir si entrar en la lotería a cara y cruz pagando 55 euros o no. Para fijar ideas pongamos que la frustración en caso de que la otra gane y no haber participado es de 20. El primer número de cada casilla antes de la coma es el pago de Ana y el segundo, tras la coma, el de Bea. Ambos están miden utilidad, no dinero.


En este juego hay dos equilibrios: (i) ambas juegan y (ii) ninguna juega. Si Bea juega, lo mejor que puede hacer Ana es jugar también (gana 50 en lugar de 45). Si Bea no juega, lo mejor para Ana es no jugar (gana 55 en lugar de 50). Las jugadoras pueden elegir su acción, pero no el equilibrio. Así que no hay nada irracional estar en un equilibrio u otro.

4. Eneko prefiere también 55 en mano que ciento volando (a cara y cruz), pero si pudiera ganar por lo menos 30.000 euros podría acceder a muchas cosas que ahora no puede. Por ejemplo, podría mantenerse durante un año y pagarse un máster que le garantice un buen trabajo. No hay nadie que le pueda prestar ese dinero ni tiene posibilidad alguna de ahorrarlo en un futuro cercano. Hay, sin embargo, una lotería que vende mil números y que ofrece un premio de 30.000 euros a uno de ellos al azar. No hay nada irracional en que Eneko compre un billete de esa lotería por 40 euros aunque su ganancia esperada sea de 30 euros, puesto que a los 30.000 euros en caso de ganar hay que añadir todo lo que puede ganar con esos 30.000 euros y que no puede ganar en ninguna proporción con una cantidad menor (esto último es la clave para no liarnos con otros ejemplos). En general, si con el premio puedes acceder a un estatus o a un bien o servicio indivisible a los que no puedes acceder en ninguna medida sin por lo menos ese premio, tendremos una justificación racional para jugar a la lotería.

Yo no juego a la lotería excepto por alguna pequeña participación o algún décimo que siempre me acaban colocando en la de Navidad. No lo hago porque no soy amante del riesgo, porque no me emociona demasiado apostar en juegos de azar, porque no me da envidia que alguien gane y yo no lo haga (o no la suficiente para que, ponderada por su probabilidad, me merezca la pena jugar), y porque no se me ocurre nada que me coloque en el caso 4 (no que no se me ocurran cosas que hacer con ese dinero, sino cosas que sean un salto cualitativo tan grande al que no pueda acceder en menor proporción sin tanto dinero y que combinadas con la probabilidad de ganar me merezcan la pena). Pero ese soy yo, y no le voy a decir a nadie lo que tiene que hacer, excepto que esté seguro que lo que sea que le motiva a jugar esté bien ponderado con las probabilidades de ganar y perder.

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Hace cinco años en el blog: La Tierra es plana, pero la homeopatía no es Medicina.
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domingo, 27 de agosto de 2017

La apuesta de Pascal


Esta es la apuesta de Pascal, que nos recuerda Siesp en su blog Misterios al Descubierto:
  1. Si no crees que dios exista y en realidad no existe, no pasa nada.
  2. Si no crees que dios exista y en realidad sí existe, vas al infierno.
  3. Si crees que dios existe y en realidad no existe, no pasa nada.
  4. Si crees que dios existe y en realidad sí existe, vas al cielo.
Es decir, en caso de que dios no exista, da igual lo que creas. En caso de que exista, es mejor creer que existe. Por lo tanto, es mejor creer en dios.

Ante este dilema (creer o no) como argumento para la creencia en dios se han opuesto muchas posturas:
  • No hay razón para pensar que las consecuencias de creer o no creer sean las referidas en las proposiciones anteriores.
  • La creencia por utilitarismo no sería aceptable.
  • El razonamiento se basa en que la cuestión de la existencia de dios es debida al azar.
Estas tres posturas, y algunas otras, van en la dirección de no reconocer las premisas del dilema (he de confesar que no entiendo bien la tercera -debida a Bunge-, aunque eso ahora no importa). Yo creo que la crítica fundamental al dilema va mucho más allá. Incluso si aceptamos las cuatro proposiciones del planteamiento no podemos dar sentido a lo que significa el dilema, puesto que las creencias no se eligen. Lo podemos ver más claro si nos planteamos lo siguiente:
  1. Si no crees que el ratoncito Pérez exista y en realidad no existe, no pasa nada.
  2. Si no crees que el ratoncito Pérez exista y en realidad existe, te quitará dinero.
  3. Si crees que el ratoncito Pérez existe y en realidad no existe, no pasa nada.
  4. Si crees que el ratoncito Pérez existe y en realidad existe, te dará dinero.
No me imagino a los filósofos, que desde Voltaire a Bunge se molestaron en buscar inconsistencias al dilema de Pascal, tomándose el dilema del ratoncito Pérez lo suficientemente en serio como para hablar de si el premio es suficiente tentación como para tener una creencia sólida (Voltaire) o de si el tomar la existencia del ratoncito como algo azaroso tiene sentido científico, o es moral o filosóficamente confuso (Bunge). Más bien creo que la postura mayoritaria sería decir que la creencia en el ratoncito Pérez no se puede basar en la posibilidad de enunciar este tipo de dilemas, sino únicamente en las pruebas que tengamos de su existencia. El argumento con dios en lugar del ratoncito es exactamente igual, a pesar de que emocionalmente nos embargue más o menos uno u otro.

Esa es la postura racional, y se puede argüir que alguien irracional puede elegir creer o no creer en cosas por las razones que le dé la gana, no necesariamente las racionales. Esto es muy cierto. Lo que estaría queriendo en ese caso es lo siguiente: si alguien es irracional a la manera de elegir creencias según dice Pascal que se deben elegir, entonces elegirá creer según el argumento de Pascal. Todo muy redundante y de muy poco interés.

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P.D.: Esto de rechazar la racionalidad para decir que la gente es irracional de la manera que me interesa para que mi teoría sea correcta es algo que vemos a menudo en los que critican el uso de la racionalidad en algunos modelos económicos. Pascal, por lo menos, no rechazaba la racionalidad, simplemente creía erróneamente que el argumento racional era el suyo.

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Hace cinco años en el blog: Ni la reforma del gobierno ni la del PP.
Hace tres años en el blog: Los efectos de la inmigración en el mercado de trabajo (1).
Y también: Los efectos de la inmigración en el mercado de trabajo (2).
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sábado, 26 de agosto de 2017

¿Sabemos lo que quiere el pueblo?


La irrupción de los nuevos partidos ha atraído una renovada atención por los sistemas de votaciones. En esta entrada voy a recordar un ejemplo que se deberíamos estudiar todos desde pequeñitos, antes de que nos dejen votar. Es muy sencillo e ilustra cómo no existe “lo que quiere el pueblo”, la antesala al concepto de que no existe un sistema de votación (o de agregación de preferencias) que tenga todas las propiedades que nos gustaría (ver aquí).

Pongamos que hay una sociedad con 100 personas divididas en seis partidos (PT, PU, PV, PX, PY y PZ). Deben elegir entre cinco propuestas distintas, pero cada grupo las ordena de mejor a peor según se indica en la tabla.

Partido (# personas)
PT (33)
PU (16)
PV (3)
PX (8)
PY (18)
PZ (22)

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--------
--------
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Ránking
A
B
C
C
D
E
B
D
D
E
E
C
C
C
B
B
C
B
D
E
A
D
B
D
E
A
E
A
A
A

Por ejemplo, las 100 personas pueden ser parlamentarios, los grupos, partidos políticos y las propuestas, candidatos a la presidencia.

Cuál es el candidato que debe ser elegido? Es pregunta trampa, no hay tal cosa como “el que debe ser elegido” (enunciado normativo) sin hacer referencia a una norma, y la norma puede ser una entre muchas, sin que ninguna de ellas sea claramente la más justa y mejor. Tomemos cinco posibles normas (sistemas de votación) y veamos quién gana si las personas votan sinceramente:

Regla de la pluralidad (mayoría relativa): Cada uno vota la propuesta preferida y la que más votos obtenga es la que sale elegida.

Gana A con 33 votos frente a los 16 de B, los 11 de C, los 18 de D y los 22 de E.

Recuento de Borda: Cada votante asigna cuatro puntos a su propuesta preferida y luego tres, dos, uno y cero a cada una de las siguientes según decrezcan sus preferencias. Gana la que más puntos tenga.

Gana B, que suma 33x1 + 16x4 + (3+8+22)x2 + 18x1 = 171 puntos, más que cualquier otro (p.e., A suma 33x4 + 3x1 = 136).

Método de Condorcet: Gana aquella propuesta que vence a cada una de las demás por separado. (No siempre hay un ganador de Condorcet).

Gana C: Cuando se enfrenta a A, C tiene 77 votos (y A el resto hasta 100). Frente a B, D, y E, la propuesta C tiene 51, 66 y 60, respectivamente.

Voto único transferible (segunda vuelta instantánea): Se vota una primera ronda, la propuesta con menos votos se elimina. Se vota una segunda vuelta entre las restantes, de nuevo se elimina la menos votada. Así hasta que solo queda una.

Gana D: En al primera ronda se elimina C. En la segunda ronda, de los 11 que votaron C, 3 votarán D y 8 votarán E (de ahí lo de transferible) y se eliminará B. En tercera ronda los 16 votos de B pasan a D y la cosa queda: A con 33, D con 37 y E con 30, con lo que se elimina E. Entre A y D gana D con 77 votos.

Doble vuelta: Los dos con más votos en una primera vuelta se enfrentan en segunda vuelta. Quien más votos tenga en la segunda vuelta, gana.

Gana E: En primera vuelta A y E quedan primero y segundo, respectivamente. En la segunda vuelta A obtiene 36 votos frente a los 64 de E.

Pues eso. ¿Qué quiere el pueblo?

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Hace cinco años en el blog: La economía de la discriminación (4).
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