sábado, 20 de mayo de 2017

Escépticos en el pub. Es Natural™, ¿no?


Un mes de mayo siempre es adecuado para hablar de plantas. Por eso para el EEEP de hoy hemos querido contar con un biólogo experto en plantas que, además, es un gran divulgador científico. Álvaro Bayón, nos ha hecho este resumen de lo que va a contarnos en la charla "Es Natural™, ¿no?":
«Bayas de Goji para limpiar el hígado. Infusión de Artemisia para la malaria. Garcinia kola, la nuez que cura el ébola. Stevia para la diabetes. Y, como todo el mundo sabe, oler limones previene el cáncer; y si ya lo tienes, come Kalanchoe y Guayaba, mil veces más potente que la quimioterapia. ¿O no? Las plantas medicinales se llevan usando desde tiempos inmemoriales, y en el mundo moderno, desde médicos hasta agricultores se dedican a dar conferencias difundiendo las bondades y milagros de esta hierba o aquel fruto. Y si la aspirina viene del sauce, ¿por qué no tomar directamente el sauce? Es Natural™, ¿no? 
Pero somos escépticos y vamos a reunirnos en un pub: será el momento perfecto para preguntarnos cuánto hay de verdad detrás de todo esto. Espero que podáis acompañarme en un viaje por la historia de la farmacología y que os adentréis conmigo en el interior de una planta, que podamos ver lo que es el principio activo y, finalmente, que podamos discernir cuánto hay de cierto y cuánto de mito en un tema tan antiguo y, a la vez, tan propio de nuestros días».
Álvaro Bayón Medrano (@VaryIngweion) es Licenciado en Biología y Máster en Valoración de Riesgos Naturales por la Universidad de León. Allí colaboró durante varios años en Botánica, en la investigación de varios aspectos científicos de las plantas medicinales e impartiendo clases de prácticas. Actualmente es contratado predoctoral en la Estación Biológica de Doñana (EBD – CSIC), donde realiza la tesis doctoral sobre invasiones biológicas para la Universidad de Sevilla.

Apasionado científico y divulgador, es el autor del blog de divulgación científica y escepticismo Curiosa Biología (@CuriosaBiologia). Es miembro de la ARP/SAPC, del Círculo Escéptico, de la APETP y colaborador en Naukas.

Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor. Os esperamos en el Moe Club, en Alberto Alcocer 32 a las 19:00.

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Hace cinco años en el blog: Así está la cosa (2).
Hace tres años en el blog: El tamaño del ser humano en el Universo.
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jueves, 18 de mayo de 2017

Cooperación, complejidad y evolución abren el camino a mayores capacidades cognitivas

Este es el dilema del prisionero, del que ya hemos hablado aquí, aquíaquíaquí y aquí: Si A y B cooperan, ambos ganan 5. Si solo uno coopera, el otro gana 6 y el que coopera gana 0. Si ninguno coopera, ambos ganan 1.

Egoísmo

Un comportamiento egoísta implicará que, en una interacción aislada entre A y B ninguno coopere. La tabla siguiente representa el juego, en donde se ve claramente haga lo que haga el otro, cada uno prefiere no cooperar.

Altruismo

Si el comportamiento no es egoísta, podrán cooperar. Por ejemplo, si la ganancia de una unidad del otro le importa a cada tanto como la ganancia de media unidad para sí mismo, ambos querrán cooperar. Así, por ejemplo si los dos cooperan, ambos disfrutan de su ganancia de 5 más un disfrute por el bienestar del otro que equivalente a ½ de los 5 que gana el otro. La tabla sería la siguiente, donde se observa que cooperar es siempre mejor:
Coacción

No hace falta ser altruista para lograr la cooperación. Si A y B son parte de un clan que castiga con -10 a quien no coopere, en el nuevo juego también se cooperará:

Reciprocidad

Si la interacción entre A y B va más allá de un encuentro ocasional y tienen que decidir si cooperar o no cada día (o cada mes o año) de manera indefinida no hace falta altruismo ni castigos externos, basta con una estrategia de reciprocidad (visualizada en la imagen):
“comencemos cooperando hoy, a partir de mañana seguiremos cooperando si en el pasado lo hemos hecho y no cooperaremos si en el pasado alguien no ha cooperado”.
C es cooperar, D es no cooperar

Esta estrategia sostiene la cooperación como un equilibrio:
  • Si A y B siguen la estrategia, cada uno recibirá 5 cada periodo de tiempo.
  • Si uno la sigue y otro intenta aprovecharse no cooperando, el que no coopera ganará 6 hoy, pero a partir de mañana ganará 1 en cada periodo.
Si los individuos no son muy impacientes, preferirán 5 todos los periodos antes que 6 hoy y luego 1 en cada periodo posterior.

Perdón

En la estrategia anterior, el castigo es muy fuerte. Es posible diseñar otra que permita volver a la cooperación tras un castigo no tan fuerte: “comencemos cooperando hoy, a partir de mañana seguiremos cooperando si el día anterior hemos cooperado y no cooperaremos durante tres periodos a partir del día en que alguien no coopere”. De nuevo, si ambos siguen la estrategia, ganarán 5 en cada periodo. Si alguien se desvía pasará a ganar 6, luego 1 durante tres periodos y luego otra vez 5 cada periodo. Si los individuos no son muy impacientes preferirán 5 durante cuatro periodos antes que 6 y luego 1 durante tres periodos.

Daño

Las estrategias anteriores tienen el problema que castiga tanto al que coopera como al que no. También esto se puede corregir, pero requiere una estrategia más complicada: “comencemos cooperando hoy, a partir de mañana seguiremos cooperando si en el pasado lo hemos hecho y entraremos en una fase de “castigo al no cooperador” durante tres periodos a partir del día en que alguien no coopere”. El “castigo al no cooperador” significa que el cooperador juega “No cooperar” y el no cooperador juega “Cooperar”. La fase de castigo debe repetirse si el que no cooperó también se desvía del castigo.

Estigma

En una comunidad, no siempre se encuentran los mismos individuos en una interacción tipo dilema del prisionero. Es posible que hoy se encuentren A y B, mañana B y C, pasado mañana A y C, luego C y D y así sucesivamente. En estos casos las estrategias anteriores no funcionan, pero otras adaptadas a la situación sí funcionarán si en la comunidad se observa el comportamiento de los demás: cada vez que dos juega, se observa qué hacen, a quien coopera siempre que no sea una situación de castigo se le etiqueta como “cooperador” y al que no lo hace, como “no cooperador”. Ahora la estrategia de cada individuo en la comunidad puede ser: “cooperar frente a un cooperador y no cooperar (situación de castigo) frente a un no cooperador”. Esta estrategia será de nuevo, equilibrio y fomenta la cooperación.

El camino abierto a la mayor capacidad cognitiva

Podemos seguir complicando la situación y así todo encontrar estrategias que permitan la cooperación, que serán también más complicadas. Reducir el periodo de castigo, no castigar sino al que no coopera, volver a la cooperación una vez el castigo ha sido suficiente, tomar nota de quién es cooperador y quién no, tomar nota de quién ha sido perdonado, tomar nota de quién ha participado en los castigos y quién no,… Todo esto requiere de habilidades cognitivas cada vez más complicadas, y esto nos puede decir algo acerca de la evolución.

En la medida que haya ganancias posibles de la cooperación y de diseñar bien la estrategia para recuperar la cooperación o para castigar lo menos posible, ocurrirá que los seres vivos que desarrollen un aparato cognitivo complejo que les permita desarrollar esas estrategias tendrán un beneficio extra respecto a otros seres vivos sin esas capacidades.

Frente a la visión de la evolución como un proceso impredecible, este simple hecho permite anticipar por lo menos una progresión: cada vez aparecerán más especies con estrategias que permitan captar mejor las ganancias por cooperar y por tanto con sistemas cognitivos y sociales más complejos. No quiere decir que todas las especies evolucionen de esa manera ni que se llegue necesariamente al desarrollo de la inteligencia humana o algo parecido, sino que algunas especies acabarán llenando el nicho de la adaptación mediante la cooperación y que eso requerirá de cada vez mayor complejidad.

Esto no tiene nada que ver con dotar a la evolución de una teleología ni, a fortiori, con interpretar como éxito, cumbre o destino lo que se acerca a ese objetivo definido por esa teleología. Simplemente en un proceso evolutivo hay tendencia a que algunos seres vivos (no necesariamente  todos) ocupen nichos para los que se requiere cierta complejidad estratégica. Esta puede ser una guerra armamentista, el desarrollo de nuevos órganos o, como he señalado en esta entrada, la capacidad cognitiva.

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Hace cinco años en el blog: Así está la cosa (1).
Hace tres años en el blog: Impuestos: las deducciones y el votar con los pies.
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sábado, 13 de mayo de 2017

Un experimento sobre el sesgo de confirmación (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de abril en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta.


Los autores explican así los resultados de estos experimentos:

Uno puede imaginar al menos tres posibles resultados ex-ante. Primero, tenemos la hipótesis nula de que el entorno no tiene efecto a la hora de adaptar el comportamiento a las distintas condiciones experimentales. Segundo, el elemento estratégico puede servir para exacerbar los errores al actualizar las estimaciones para el jugador más interesado en conocer el estado de la naturaleza, particularmente cuando las bolas extraídas favorecen su estado de la naturaleza preferido. Tercero, esta consideración adicional puede servir para mejorar los errores de actualización del jugador Par en la parte estratégica del experimento, tal vez porque esto le induce a prestar más atención a la tarea o tal vez porque el sesgo de confirmación le ayuda a contrarrestar otros sesgos en la toma de decisiones.

De hecho, encontramos que los jugadores en el papel Par son menos susceptibles de caer en el sesgo de confirmación. Encontramos un grado considerable de conservadurismo (infra-actualización) en ambos jugadores y en ambas condiciones; los individuos raramente actualizan lo suficiente según las extracciones observadas. Los individuos sí estiman alrededor del 50% en el caso sencillo en que se extraen un número igual de bolas blancas o negras. Sin embargo, encontramos que la creencia media está más cerca al 50% que lo que debería según la predicción bayesiana para cualquier otra combinación de extracciones; más aún, los resultados de nuestras regresiones indican que la tendencia a infra-actualizar es mayor para los jugadores Impar que para los Par.

Como es esperable que un individuo que sufre de sesgo de confirmación diera más peso que un bayesiano a una señal confirmatoria, se puede ver esta mejora como una simple consecuencia. Sin embargo, el efecto en la actualización ocurre tanto cuando el estado de la naturaleza preferido (que para los jugadores Par es que se extraigan más bolas blancas) es probable como cuando es improbable. Nuestra manera de entender la situación es que una persona que tiene interés en un estado de la naturaleza particular estará, si acaso, emocionalmente inclinada a dar menos peso a una señal desfavorable que confirme el estado no preferido; en este caso uno esperaría ver un sesgo de disconfirmación, o al menos un menor sesgo de confirmación. Esto sugiere que el efecto puede ser debido a factores tales como el aumento de la atención que se presta al problema de actualización de las probabilidades o el que se presta a la complejidad del entorno.

Un aspecto del experimento es el juego que los individuos juegan tras las actualizaciones. Una especificación alternativa daría directamente un pago a los jugadores. La razón de elegir un juego era forzar a que se preste más atención a los estados de la naturaleza (el tipo de urna). Los juegos son muy simples y, efectivamente, los jugadores juegan las estrategias de equilibrio la mayoría de las veces (alrededor de un 85% los jugadores Impar y un 90% los Par). Para analizar esta característica del diseño experimental, los autores llevan a cabo un experimento con una especificación alternativa, y encuentran que los jugadores Par parecen ser menos conservadores que cuando los estados finales se asocian con juegos. Sin embargo, estos jugadores Par se ven más afectados por el sesgo de confirmación que en la especificación no estratégica. Esto sugiere que las creencias motivadas por el hecho de que los estados finales sean juegos se traduce en menos sesgo de confirmación debido a la mayor atención prestada, mientras que el nivel de conservadurismo puede no variar.

Finalmente, se realizó otro experimento con distintos juegos finales para asegurarse de que no había nada especial con algún juego en particular que afectara el comportamiento de los jugadores. No se encontraron resultados distintos en estos casos.

Los autores concluyen: Tal vez sorprenda que un efecto tan fuerte en el comportamiento resulte de nuestra pequeña manipulación para motivar creencias. La única diferencia en nuestro diseño es que un grupo de jugadores tiene un pago de equilibrio ligeramente superior en un estado de la naturaleza en comparación con el otro, mientras que el otro grupo de jugadores no lo tiene. Aún así, parece que la gente presta más atención cuando les importa cuál es el estado de la naturaleza.

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Hace cinco años en el blog: El benefactor al rescate.
Hace tres años en el blog: Escépticos en el pub. El diseño inteligente ¡Vaya timo!
Y también: Antes de leer "El Capital en el Siglo 21".
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miércoles, 10 de mayo de 2017

Un experimento sobre el sesgo de confirmación (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de abril en Mapping Ignorance.


Esta entrada resume el artículo “Confirmation bias with motivated beliefs”, de Charness y Dave, publicado en Games and Economic Behavior en 2017 [1].

El sesgo de confirmación puede definirse como la tendencia a buscar, interpretar y usar las evidencias de una manera sesgada hacia la confirmación de creencias o hipótesis preexistentes. Esto constituye un error de juicio que limita la capacidad de aprender que tiene el individuo (Rabin y Schrag, 1999 [2]), induce un cambio en las creencias para justificar acciones pasadas (Yariv, 2005 [3]), y puede conducir a un incremento de la polarización de las creencias dentro de una población (Wilson, 2014 [4]). Las implicaciones para situaciones de la vida real son abundantes: un exceso de volatilidad y de inercia a la hora de comprar y vender en la bolsa de valores, la perpetuación de los estereotipos y la falta de acierto en los diagnósticos médicos, entre muchas otras.

Una cuestión importante es, por tanto, qué clase de entornos hace que los individuos integren la nueva información sin caer en el sesgo de confirmación. Para este fin, Charness y Dave llevan a cabo un experimento en el que el aprendizaje racional debería seguir una actualización bayesiana, miden el sesgo de confirmación como la distancia a la actualización bayesiana y comparan las diferentes medidas en distintos escenarios para poder sacar conclusiones.

El experimento es como se indica a continuación:
  • Hay dos urnas, la “más negra” (MN) contiene 7 bolas negras y 3 blancas, mientras que la “más blanca” (MB) tiene 3 negras y 7 blancas.
  • Se elige una urna de manera aleatoria. Si resulta ser la urna MN, los jugadores experimentales juegan el juego MN. Si se elige la urna MB, juegan el juego MB. Ambos son juegos simples. Si los jugadores juegan correctamente, el jugador Impar gana 20 puntos, mientras que el jugador Par gana 25 en el juego MN y 30 en el juego MB. Si un sujeto es Impar o Par se determinará por adelantado, y se comunicará al jugador.
  • Antes de conocer la información sobre qué urna ha sido elegida, se extrae de ella una bola, que se enseña a los jugadores y se vuelve a introducir en la urna. Este proceso se repite seis veces antes de mostrar el contenido de la urna. Después de cada extracción se pide a los jugadores que estimen la probabilidad de que la urna sea MN o MB. Las mejores estimaciones se recompensan con más puntos.
  • Los sujetos experimentales juegan este juego, cada vez con un oponente distinto y anónimo, diez veces.

En este experimento hay unas probabilidades repartidas al 50% cada una de que la urna sea de un tipo o de otro, y hay una única manera correcta de actualizar estas probabilidades tras cada extracción de una bola, siguiendo la fórmula de Bayes. Las desviaciones con respecto a estas actualizaciones ofrecen una medida de un posible sesgo de confirmación. Finalmente, los autores presentan la hipótesis de que, en comparación con los jugadores Par, los jugadores Impar deberían mostrar un sesgo de confirmación mayor, en el sentido de que no usarán la información ofrecida por el color de las bolas extraídas de manera eficiente para corregir su estimación sobre si la urna es MN o MB, y en cambio realizarán actualizaciones más cercanas a las predicciones a priori que las que deberían hacerse. De acuerdo con esta hipótesis, los jugadores Impar no están interesados en el tipo de urna, puesto que sus pagos no dependen de ello. Por el contrario, los pagos de los jugadores Par sí dependen del tipo de urna y tiene un mayor interés en prestar atención a las actualizaciones de las probabilidades.

(Continúa aquí).

Referencias

1. Charness, G, y Chetan, D. 2017. Confirmation bias with motivated beliefs. Games and Economic Behavior 104, 1-23.

2. Rabin, M., y Schrag, J.L. 1999. First impressions matter: a model of confirmatory bias. Quarterly Journal of Economics 114, 37–82.


4. Wilson, A., 2014. Bounded memory and biases in information processing. Econometrica 82:6, 2257–2294.

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Hace tres años en el blog: El modelo de Cournot. Una historia de éxito (1).
Y también: El modelo de Cournot. Una historia de éxito (2).
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viernes, 28 de abril de 2017

Índices de democracia

En una sesión del Seminario Interdisciplinar que llevamos entre tres profesores (de Filosofía, CC Políticas y Economía) se pidió a los alumnos que opinaran sobre dos índices de democracia, el de la revista The Economist y el de Freedom House. A los alumnos se les había puesto como tarea documentarse sobre ellos y preparar comentarios a las preguntas que se les planteó. Básicamente se les pedía que opinaran sobre lo que mide y cómo lo hace cada uno de los dos índices, que se resume a continuación.

Freedom House:

El índice se confecciona entre 100 analistas externos y externos y casi 30 asesores de la academia, think tanks y comunidades de defensa de los derechos humanos. La puntuación se discute y defiende con documentación sobre la situación en cada país.

Derechos políticos: Proceso electoral, pluralismo político y participación, funcionamiento del gobierno.

Libertades civiles: Libertad de expresión y de conciencia, derechos de asociación, imperio de la ley y autonomía personal y derechos individuales.


The Economist:

Se presentan respuestas a 60 preguntas realizadas por expertos y por encuestas en los países. Las preguntas se dividen en cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política. Entre las preguntas hay cuatro preguntas especialmente importantes:

Si las elecciones nacionales son (realmente) libres y justas.
La seguridad (personal) de los votantes.
La influencia de potencias extranjeras en el gobierno.
La capacidad (potencial) de un funcionario civil de implementar políticas.



Siguió un interesante debate, en el que se señalaba, por ejemplo, que el tipo de cuestiones que medía el índice de The Economist indicaba un sesgo ideológico más de derechas que el de Freedom House. A nadie pareció llamarle la atención que, en la práctica ambos índices clasificaran a los países entre más o menos democráticos casi de la misma manera, como se ve en los dos mapas de las figuras. Me he tomado la molestia de mirar los ránkings completos y calcular el índice de correlación entre ellos, que es de 0,95, un valor elevado que indica cómo ambos índices están midiendo más o menos lo mismo.

Otra manera de verlo es que, a falta de examinar la causalidad, la alta correlación sugiere que si uno prefiere las cosas que mide uno de los índices, automáticamente también estará prefiriendo en la práctica las que mide el otro, y viceversa. Y es que a menudo la empiria permite aligerar las discusiones apriorísticas que tanto nos gustan a los seres humanos.

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Hace cinco años en el blog: ¿Existe el problema de la inducción?
Y también: El tercer paso alemán.
Hace tres años en el blog: El ser egoísta.
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viernes, 21 de abril de 2017

Escépticos en el pub: Los límites de la educación

Este mes de abril nuestro Escépticos en el Pub tendrá lugar el sábado 22, pasados los días festivos. En esta recta final de la temporada traemos un tema tan interesante como preocupante: la pseudociencia que se cuela en la educación de niños y jóvenes. Con el título de Los límites de la educación, Sergio Gil Abán, educador social, nos explica que hablará: “de todas las pseudociencias y aseveraciones pseudocientíficas que me he ido encontrando a lo largo de mi desempeño profesional, desde que entré a estudiar Magisterio en el año 2000 hasta la actualidad. Es una visión cronológica de cómo un escéptico va viendo las modas que surgen, se desarrollan y desaparecen a lo largo de los años, mientras uno se sigue preguntando cómo es posible que, entre tanta basura intelectual, seamos capaces de distinguir lo que tiene sentido de lo que no lo tiene y seguir adelante. Y lo más importante: ¿se puede hacer algo para arreglar esto?”


Sergio Gil Abán (@SergioGilAban), nacido en Zaragoza hace 42 años, estudió la diplomatura de Maestro de Educación Primaria en la Universidad de Zaragoza y el grado de Educación Social en la UNED. Lleva 15 años trabajando con jóvenes en riesgo de exclusión social, 13 de ellos en el reformatorio de Zaragoza, como educador. Además, organiza charlas, cursos y ponencias sobre temas educativos y sociales, y organiza y gestiona Escuelas de Familia para las Asociaciones de Padres de Alumnos en colegios de Primaria e institutos de Secundaria en la misma ciudad. Es miembro del Consejo Asesor de ARP-SAPC.

Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor. Os esperamos en el Moe Club, en Alberto Alcocer 32 el sábado 22 de abril a las 19:00.

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Hace cinco años en el blog: La legalización de las drogas.
Y también: Suicidio de parados en Italia.
Y también: Argumentos circulares.
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jueves, 13 de abril de 2017

Las mujeres aceptan realizar más tareas no valoradas para promocionar. ¿Por qué? (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de marzo en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta.


En el tercer experimento, los autores extienden su diseño para incluir un solicitante que, tras ver las fotografías de los tres miembros del grupo, debe pedir a uno de ellos que realice la inversión, y que recibirá 1$ si nadie invierte y 2$ si algún miembro del grupo invierte. Para este propósito, los sujetos fueron asignados en grupos de cuatro, y se les dijo que uno de ellos sería designado como solicitante, mientras que los otros tres participarían como en el experimento primero, tras escuchar la solicitud. Para recoger el mayor número de datos posibles, a los miembros del grupo se les pidió que escribieran a quién de los otros tres le pedirían que hiciera la inversión en caso de ser elegido como solicitante. Los miembros del grupo podían seguir o no la sugerencia del solicitante, y el sistema de pagos se estableció como en el experimento primero.

En esta ocasión los grupos consiguieron que hubiera una inversión el 93,3% de las veces, sustancialmente más que más que en ausencia de un solicitante. Más aún, las inversiones se realizaron con más rapidez en cada sesión. Recuérdese que los sujetos jugaban en 10 rondas, de manera que la media de solicitudes por participante es también 10. Sin embargo, la media y la mediana del número de solicitudes recibidas por los hombres fue de 8,7 y 9, respectivamente, mientras que para las mujeres fue de 11,1 y 12. La diferencia es estadísticamente significativa y consistente con la hipótesis de que los participantes tienen la creencia de que las mujeres elegirán invertir con una probabilidad más alta que los hombres. En términos de probabilidades, los números se traducen en un 39% de probabilidad de que se solicite invertir a una mujer y un 27% de probabilidad de solicitárselo a un hombre. Las diferencias se confirman cuando los autores controlan por otras características observables. Además, los números no cambian demasiado cuando quien solicita es un hombre o una mujer. Finalmente, los participantes a quienes se les pide invertir, lo hacen el 65,5% de las veces, mientras que aquellos a quienes no se les pide, invierten solo un 14% de las veces. La respuesta a la solicitud varía con el sexo, con una proporción del 51% para los hombres y un 76% para las mujeres.

El cuarto experimento explora el papel de las creencias. Los sujetos experimentales participaron en una versión del experimento uno, pero con solo cinco rondas, en la cual se les pedía que predijeran los resultados del experimento primero. Los resultados de esta versión más corta fueron similares a los del experimento primero. Antes de preguntar por la predicción del comportamiento del otro grupo, se dio la información de las características de sus miembros, incluyendo edad, sexo, años de escolarización, si eran naturales de los EE.UU. o extranjeros, y también su tipo de estudios. Se les pidió que hicieran las predicciones en términos probabilísticos y, dependiendo de lo acertado de la predicción, los participantes ganaban entre 1$ y 2$. El resultado del experimento mostró que, si bien los participantes anticiparon correctamente la dirección de la diferencia por sexos en las inversiones, infraestimaron la magnitud de la diferencia, dando una media de 2,3 puntos porcentuales de diferencia en lugar de la real de 11,2 puntos.

La creencia de que las mujeres invierten más es consistente con el experimento primero, pero no con el segundo. Se realizó un quinto experimento para ver si los individuos son más altruistas hacia alguno de los dos sexos. Los detalles de este último experimento son más complicados, pero los resultados son claros y simples: no hay tales diferencias.

La principal conclusión de esta serie de experimentos es que la brecha entre sexos no se debe a las preferencias particulares, sino a la creencia de que las mujeres se ofrecen voluntarias en mayor medida que los hombres. En particular, estas creencias hacen que las mujeres terminen invirtiendo más, los hombres menos, y ambos sean más propensos a pedir a las mujeres que se presten voluntarias.

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Hace cinco años en el blog: Cosas de Savater.
Hace tres años en el blog:  Fue del endecasílabo su día.
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lunes, 10 de abril de 2017

Las mujeres aceptan realizar más tareas no valoradas para promocionar. ¿Por qué? (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de marzo en Mapping Ignorance.


Este artículo resume el trabajo de Babcock et al. (2017) [1], publicado recientemente en la American Economic Review.

Entre las diversas razones que intentan explicar la brecha salarial en el mercado de trabajo está el proceso por el cual hombres y mujeres escalan en sus trabajos. Entra las variables que afectan a este avance está el tiempo que las mujeres, en comparación con los hombres, dedican a tareas que benefician a la organización, pero que muy probablemente no afectarán a su evaluación y promoción profesional.

Los estudios de campo sistemáticamente muestran que las mujeres gastan más tiempo en estas tareas. Además, estos estudios también muestran que las mujeres se ofrecen voluntarias más a menudo para realizar estas tareas y se les solicita ser voluntarias con mayor frecuencia que a sus compañeros de trabajo masculinos. Por ejemplo, Porter (2007) [2] encuentra en el National Survey of Postsecondary Faculty (MSOPF) que las mujeres pasan un 15% más de horas en trabajos de comité que los hombres y Polachek (1981) [3], Goldin y Rouse (2000) [4], y Black y Strahan (2001) [5] encuentran que las mujeres mantienen una agenda de tareas en su puesto de trabajo distinta a la de los hombres.

Para entender las razones por las que se trabaja en tareas con poco valor para la promición, Balcock et al. (2017) [1] estudian las diferencias en las respuestas a solicitudes para realizar estas tareas y en la manera en que se ofrecen, así como las posibles causas tras esas diferencias. En la literatura ya existen evidencias de campo en torno a esta cuestión. Por ejemplo, usando los datos de Tannenbaun et al. (2013) [6], Babcock et al. (2017) encuentran que el 7% del profesorado femenino se ofrece voluntario para estar en un comité tras recibir una petición en ese sentido, comparado con un 2,6% del profesorado masculino. La novedad del estudio en Babcock et al. (2017) reside en el enfoque experimental para aislar las variables y obtener una perspectiva más precisa de las relaciones causales. Para ello realizan una serie de cinco experimentos que son variaciones del diseño base que se explica a continuación.

Los sujetos experimentales se asignan aleatoriamente en grupos de tres. Los miembros de un grupo tienen dos minutos para decidir si prestarse voluntarios para realizar una inversión. Si uno de los miembros del grupo realiza la inversión, la ronda termina y la persona que ha realizado la inversión recibe un pago de 1,25$, mientras que los otros dos miembros del grupo reciben 2$. Los sujetos experimentales participan en diez rondas como la descrita y saben que la composición del grupo cambia en cada ronda.

El primer experimento sigue el diseño base. Los resultados muestran que los grupos consiguen que alguno de sus miembros invierta en el 84,2% de los casos, porcentaje que decrece desde el 88,4% en las primeras cinco rondas al 80% en las últimas cinco. El resultado más importante para la hipótesis de trabajo es que los hombres invertían un 23% de las veces, mientras que las mujeres lo hacían un 34,1%.

En el segundo experimento se diseñan las sesiones con grupos de solo hombres o solo mujeres. Si las diferencias por sexo del experimento anterior se debieran a que las mujeres son más conformistas, más altruistas o más aversas al riesgo, esperaríamos encontrar unas tasas de inversión más altas en los grupos donde solo hay mujeres que en los que solo hay hombres. Los resultados de este segundo experimento encuentran que la tasa de inversión es mejor respecto al primero (80,8% vs. 84,2%). Como antes, la tasa decrece con el tiempo. Esta vez, pasa de 90.3% en las primeras cinco rondas a 71,3% en las cinco últimas. Sin embargo, la diferencia más notable es que las mujeres no invierten más que los hombres. La tasa de éxito en los grupos de solo mujeres es del 81% y la de los grupos con solo hombres, del 80%, sin que la ligera diferencia sea estadísticamente significativa. Esto sugiere que son las creencias, y no las preferencias, las que causan la diferencia documentada en el primer experimento.

(Continúa aquí).

Referencias:

1. Babcock, L.; Recalde, M.P.; Vesterlund, L. y Weingart, L. 2017. “Gender Differences in Accepting and Receiving Requests for Tasks with Low Promotability.” American Economic Review 107:3, 714–747.

2. Porter, S.R. 2007. “A Closer Look at Faculty Service: What Affects Participation on Committees?” Journal of Higher Education 78:5, 523–41.

3. Polachek, S.W. 1981. “Occupational Self-Selection: A Human Capital Approach to Gender Differences in Occupational Structure.” Review of Economics and Statistics 63:1, 60–69.

4. Goldin, C., y Rouse C. 2000. “Orchestrating Impartiality: The Impact of ‘Blind’ Auditions on Female Musicians.” American Economic Review 90:4, 715–41.

5. Black, S.E., y Strahan P.E. 2001. “The Division of Spoils: Rent-Sharing and Discrimination in a Regulated Industry.” American Economic Review 91:4, 814–31.

6. Tannenbaum, D.; Fox, C.; Goldstein N., y Doctor, J. 2013. “Partitioning Option Menus to Nudge Single-Item Choice.” Paper presented at the Society for Judgement and Decision, Annual Conference, November.

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Hace cinco años en el blog: El don del Nilo.
Hace tres años en el blog: Los mitos de la razón: El Barco de Teseo.
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miércoles, 5 de abril de 2017

Gibraltar y el Brexit

He aquí reunidos unos tuits sobre Gibraltar y el Brexit.

Primero, 10 tuits de mi cosecha:

2/10 Esto coloca a España en buena posición para negociar. Puede aprovecharla o no.

3/10 Según Tratado Utrecht, si GIB deja de ser del RU será de ESP. Ante estas dos opciones, GIB elegirá, Brexit o no, ser británico

4/10 La baza de España es introducir una tercera opción: permitir la independencia de Gibraltar.

5/10 El Brexit y la no necesidad de ser español, permitirá que Gibraltar acepte la independencia.

6/10 Gibraltar será para España lo que Mónaco y San Marino son para Francia e Italia.

7/10 España, junto con el Reino Unido garantizarán la independencia de Gibraltar y España estará más que simbólicamente en Gibraltar,

8/10 A partir d ahí Gibraltar y España estarán cada vez + cerca y será nuestra segunda Andorra. Que se integre o no en España importará poco

9/10 ¿Verán nuestros gobernantes esta ocasión o seguirán con el Gibraltar español que no lleva a ninguna parte?

10/10 Quisiera lo primero. Me temo lo segundo, les podrá aquello del "España y yo somos así, señora".


A continuación hubo un pequeño intercambio de tuits:

Gibraltar Español  🇪🇸‏ @UN_2353: What Spain offers to Gibraltar
Video illustrating what the Kingdom of Spain can offer to the British colony of Gibraltar.
youtube.com

Yo: A ti te parecerá bien, pero lo que importa es que a los llanitos, no.

Daoiz Velarde‏ @velardedaoiz: El razonamiento es interesante. Pero este punto, el 5/10, no lo veo yo tan claro. Y toda la lógica de la idea depende de él

Yo: Con eso tienes una probabilidad de mejorar sustancialmente desde el punto de vista de España. Sin eso, no.

Daoiz Velarde‏ @velardedaoiz: Sí. Lo que no veo, que pareces dar por hecho, es que Gibraltar quisiera la independencia

Yo: No doy por hecho nada. Hablo de abrir posibilidades que solo pueden mejorar. Con el tiempo y buenas relaciones sí creo que la querrían.

Nikator‏ @_Nikator_ : Interesante hilo. Pero para mi, todo este asunto sobre el veto de ESP sobre GIB es para quitar GIB de las tablas de negociaciones.

Yo: Eso valdrá, si acaso, para obligar a RU a que acepte cosas que los de GIB no quieran, pero ninguna será la cesión de soberanía.

Nikator‏ @_Nikator_ : En esto estamos de acuerdo.

mtegui‏ @lemmyhazard: En qué soluciona esto los problemas de contrabando,paraiso fiscal,contaminación.. Gibraltar será español,britanico o ambas cosas

Yo: GIB independiente será más presionable en ese sentido que como parte del RU, que le permite hacer lo que quiera.

RobertNeville‏ @Robert__Neville: ¿Qué tiene de positivo para España que Gibraltar sea una especie de Andorra?

Yo: Que nos voten en Eurovisión.
Bromas aparte, mientras GIB sea reivindicación española, eso acerca posturas.
X qué ESP quiere GIB es otra cosa

Gonzalo Fragua‏ @gonchi92: Ese argumento no se sostiene por ningún lado: ¿Que garantías tiene Gib que una vez sea independiente España será "buena"?

Yo: Si España reconoce la independencia de Gibraltar qué crees que hará? Invadir un país reconocido internacionalmente?

Gonzalo Fragua‏ @gonchi92: Estás MUY equivocado, pregunta a algún llanito si quiere la independencia, o mantener relación con UK, aún con Brexit.

Yo: No he dicho nada que contradiga esa afirmación. Mi argumento es dejar que el tiempo juegue a favor. Luego he dicho que creo que podrá ser.

Gonzalo Fragua‏ @gonchi92: Si ahora aprovechamos bien podemos fastidiar la fiscalidad, y el dumping, o es que una vez indepes ¿les ofrecemos entrar en UE? ¿acuerdos?

Yo: Si eso es lo q te importa, podrías intentar. A España le interesan + los temas de soberanía. (No digo q tenga razón al interesarle más eso).

Entrada relacionada: Gibraltar independiente.

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Hace cinco años en el blog: ¿Es la ideología un método de análisis?
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jueves, 23 de marzo de 2017

Odiosa comparación (10)

Las Islas Hawaianas tienen su origen en un punto caliente en el manto superior que atraviesa la litosfera y por el cual sube el magma que finalmente se abre paso a través de la corteza terrestre. Al desplazarse esta, el magma se va acumulando en distintos lugares con el paso de los millones de años, y estas acumulaciones son una cadena de islas. En un principio se pensó que las Islas Canarias tenían un origen semejante, pero la hipótesis más reciente es que se deben a la existencia de varias zonas calientes asociadas a un punto caliente residual.

De los tres volcanes más altos del planeta, medidos desde su base en el suelo oceánico, los dos primeros son el Mauna Kea (10.000 m) y el Mauna Loa (9.000 m), ambos en Hawaii, y el tercero, el Teide (7.500 m) en las Canarias.

El archipiélago hawaiano están un poco al sur de la línea tropical, el canario está un poco al norte.

Ambos territorios fueron de los últimos en ser anexionados a sus respectivos países y ambos despiertan sentimientos de dolce vita y fortuna.

En ambos lugares hay mar, tierra, cielo y ventanas al universo.

Vayan, vean y comparen.

Pero antes adivinen cuál es cuál.







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martes, 14 de marzo de 2017

Temas modernos para la Jura de Santa Gadea


Según la leyenda, el Cid obligó al rey Alfonso VI a jurar que no había tenido nada que ver en la muerte de su hermano, el rey Sancho II. El juramento que le hizo tomar se conoce como la Jura de Santa Gadea y reza así:
- Villanos te maten, rey,
villanos que no hidalgos,
de las Asturias de Oviedo,
que no sean castellanos;
mátente con aguijadas,
no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
con camisones de estopa,
no de Holanda ni labrados;
montados vengan en burras,
que no en mulas ni caballos;
traigan las riendas de cuerda,
no de cueros fogueados;
mátente por las aradas,
que no en villas ni en poblado,
y sáquente el corazón
por el siniestro costado
si no dices la verdad
de lo que te es preguntado:
si tú fuiste o consentiste
en la muerte de tu hermano.
Esta jura me recuerda a ciertas peticiones de inocencia por parte de quien en el fondo está acusando y, sin pruebas, aprovecha la ocasión para reclamar su propia jura de Santa Gadea.

La cosa puede empezar así: en una parte del proceso para aclarar un delito un testimonio incluye alguna frase ambigua que puede entenderse de manera maliciosa y, aunque en el resto del proceso haya quedado aclarada, podrá servir para que el acusador suelte sus propias aguijadas por las aradas, amparándose en el condicional: de ser cierto que se rompió la cadena de custodia de la mochila de Vallecas estamos ante la aceptación de pruebas falsas y de un encubrimiento de los verdaderos culpables que implica a las fuerzas de seguridad y a los gobiernos anterior y posterior a las elecciones. Todos serán unos canallas y merecerán que les saquen el corazón por el siniestro costado a no ser que me aclaren todo esto a mí, que les impongo estas juras.

O puede empezar con una entrevista en una radio escandalosa donde quien sea hace correr un rumor. Una cadena de televisión recoge la noticia sin dar el rumor por cierto, pero otorgándole más importancia de la que se merece. Acaba con el presidente de un país poderoso queriendo imponer sus propias juras al presidente anterior porque en caso de que fuera verdad que le hubiera pinchado el teléfono se merecería los cuchillos cachicuernos y quién sabe qué más.

Y así andan los malos políticos y periodistas, delatándose cada día y entre otras muchas cosas, también por esta falacia ad Sanctam Gadeam.

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Hace tres años en el blog: Lo confieso: me gustan los mapas.
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viernes, 10 de marzo de 2017

Escépticos en el pub: Experimentación con animales.

Mañana sábado 11 marzo, Escépticos en el Pub aborda una cuestión polémica: La experimentación con animales, necesaria en biomedicina, pero con responsabilidad ética. Nuestro ponente será Lluis Montoliu (@LluisMontoliu), biotecnólogo y genetista, que lleva muchos años trabajando con animales de laboratorio y a la vez defendiendo un uso ético, regulado y transparente para esos fines. Él mismo nos cuenta cómo va a plantear su charla:
“La experimentación con animales es esencial en investigación biomédica y, por el momento, insustituible en la mayoría de los casos. El uso de seres vivos parecidos a nosotros nos ha permitido entender cómo funcionamos y estudiar las causas, el desarrollo y las posibles terapias frente a las enfermedades que nos afectan. Ahora bien, la utilización de animales con fines de investigación está extraordinariamente regulada, mediante normativas europeas, estatales y autonómicas, que protegen a los animales y persiguen mantener, en todo momento, su bienestar, a través de la aplicación del principio de las 3Rs: reemplazo, reducción y refinamiento, que obligatoriamente debe tenerse en cuenta antes de plantear cualquier uso de animales en investigación. Los investigadores somos los primeros interesados en apostar por el bienestar animal y por su eventual substitución por métodos alternativos, cuando esto sea posible. Mientras tanto, seguiremos avanzando en investigación biomédica con ayuda de los animales y con el estricto cumplimiento de la legislación vigente. Para ello, varios países europeos, como el nuestro, han apostado por iniciativas de transparencia en experimentación animal que pretenden abrir a la sociedad todo lo que ocurre en los centros de investigación en relación al uso de animales, para que sea posible constatar su uso exquisitamente regulado y el máximo respeto a los principios de salvaguardar en todo momento el bienestar animal.”

Lluis Montoliu es biólogo de formación, biotecnólogo y genetista de profesión. Ha trabajado con animales de experimentación desde 1986 y con animales modificados genéticamente desde 1989, principalmente ratones, como modelos para investigar sobre enfermedades raras como el albinismo. Miembro de varios comités de ética en experimentación animal, fue firmante de la declaración de Basilea y promotor de la iniciativa por la transparencia en experimentación animal lanzada en nuestro país en septiembre de 2016.

Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor. Os esperamos en el Moe Club, en Alberto Alcocer 32 el sábado 11 de marzo a las 19:00.

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Hace cinco años en el blog: Narrativas de ayer y hoy.
Hace tres años en el blog: Los mitos de la razón. Los Prisioneros del Dilema.
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martes, 7 de marzo de 2017

La justicia por su mano

Un asesino te mata a un ser querido, ¿no querrías para él la pena capital? Así preguntan algunos que defienden la pena de muerte y, en general, quienes quieren penas duras contra los delincuentes. A veces, en debates con candidatos a favor y en contra de la pena de muerte, o en entrevistas a políticos que están en contra de ella, sale también esta pregunta a colación. Esto lo he visto muchas veces en EE.UU. y es una escena que sale irremediablemente en toda película que trate el tema. Siempre me ha parecido que las respuestas son totalmente inadecuadas. Un balbuceo, una salida por la tangente, una apelación a la no venganza y cosas así. Y eso que la respuesta adecuada es bien simple. Aquí va.

Todo el Estado de Derecho se basa en ofrecer unas garantías de justicia, tanto a la hora de dotar a la ciudadanía de un nivel de seguridad, como de evitar castigos al margen de la ley. Una de las primeras cosas que se intentan eliminar en un estado mínimamente civilizado son los linchamientos, las vendettas, el tomarse la justicia por la mano y el legislar en caliente. Todo el Estado de Derecho funciona para que mi decisión sobre qué hacer con un criminal que ha delinquido contra mí o mi familia sea bastante irrelevante. En caliente puedo contestar que mataría al asesino del comienzo de este texto. Eso no dice nada acerca de lo que considero que debe ser un código penal cuando no me veo en esa tesitura. Y es en frío cuando decidimos qué hacer con los criminales atendiendo a todos los criterios que queramos: disuasión, proporcionalidad, restitución, reinserción, etc.

Si yo fuera uno de esos políticos y me hicieran la pregunta, diría cualquier barbaridad, que sí que lo querría ver muerto y alguna cosa más que me saliera en ese momento. A continuación defendería que mis conciudadanos harían bien en no hacerme caso en lo que pensara en ese momento.

Cada vez que he contado esto, he tenido reacciones positivas. Rara vez alguien insiste en deducir de mi estado de ánimo como agraviado, cuál debe ser mi postura a la hora de redactar las leyes o a la hora de aplicarla también a quien ha cedido a la sed de venganza.

Y ahora, mis lectores, que espero concordéis conmigo en eso de no tomarse la justicia por la mano y que sepáis responder a la pregunta que ha circulado las últimas semanas por todo el mundo: "¿Está bien darle un puñetazo a un nazi?".

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Hace cinco años en el blog: Pregunta #5. Los criterios mínimos.
Hace tres años en el blog: Causas de la desigualdad salarial: ¿el comercio o las nuevas tecnologías? (2).
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sábado, 4 de marzo de 2017

¿Es China un país socialista? (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de febrero en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera para entender esta.


Redistribución

Entre 1978 y 2014 el PIB per cápita chino se ha multiplicado por 20, el crecimiento más rápido y sostenido de cualquier economía en la historia, pasando de un nivel de desarrollo humano bajo a un nivel alto de acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano. Por el contrario, la redistribución de la renta y la oferta de bienes públicos han tenido un éxito limitado. Antes del milagro económico, China era pobre e igualitaria, con un índice de Gini de 0,28. Ahora se ha convertido en una economía mucho más rica, pero con grandes desigualdades. El índice de Gini alcanzó su nivel más alto (0,49) en los años 2008-2009, y desde entonces ha bajado levemente. Aunque que la desigualdad es mayor en las áreas rurales, la mayor fuente de diferencias se da entre la población rural y la urbana, y esta diferencia se ha incrementado. Ahora la renta media urbana es 3,3 veces la rural, mientras que a principios de los 80 era menos del doble.

La reducción de la pobreza desde el comienzo de las reformas ha sido excelente. Las estimaciones más conservadoras daban 260 millones de personas en áreas rurales por debajo de la línea de pobreza absoluta (1,9 dólares al día según la capacidad de compra en 2011) a finales de los 80 y principios de los 90, número que se ha reducido hasta 56 millones en 2015 (Wei, 2016 [3]). Es difícil decir si esta reducción se debe a las políticas gubernamentales. China tiene desde 1986 una política activa cuyo objetivo son las comarcas pobres. Cerca de un cuarto de las comarcas chinas están designadas como pobres, lo que supone transferencias fiscales para el desarrollo de la economía local, infraestructuras, comida por trabajo y préstamos subsidiados. El problema es que los objetivos geográficos se olvidan de los pobres fuera de las áreas objetivo y benefician a los ricos de esas regiones. Además, una proporción de las transferencias presupuestales inflan los gastos administrativos en lugar de ayudar a los pobres (Montalvo y Ravallion, 2010 [4]). Por lo memos esos programas aseguran que los burócratas locales tienen recursos en sus carreras por el crecimiento.

La contribución directa del estado a las prestaciones sociales es todavía sorprendentemente pequeña. En 2014, las provisiones presupuestarias del gobierno para la educación eran el 3,6% del PIB; para la sanidad, el 1,6%, y para las viviendas públicas, el 0,8%. Como el impuesto sobre la renta de las personas físicas es muy bajo, la redistribución vía imposición progresiva es muy pequeña.

La provisión de bienes públicos se ve mejor en la manera en que China está conectada con una red completa de autopistas y carreteras, y con una red a punto de completarse de tren de alta velocidad. Sin embargo, el deterioro medioambiental nunca ha sido una prioridad. Hasta el presente, China ha sufrido un deterioro sustancial en este sentido que muestra señales de haber tocado fondo, pero con solo unos pocos indicadores que muestren una mejora significativa.

Sensibilidad

China es un gobierno autocrático, donde todos los procesos políticos están controlados por el Partido Comunista, una de cuyas características peculiares es su elitismo no disimulado. En 2002, el partido redefinió sus reclamaciones de legitimidad para centrarse en las élites y en los trabajadores educados, en lugar de en la totalidad de la clase trabajadora, como era lo tradicional. De hecho, la etiqueta alternativa más apropiada para China es la de “capitalismo de estado” (Naughton y Tsai 2015 [5]). Con el poder tan concentrado, con poca transparencia, y con pocos controles y rendición de cuentas es inevitable que el control de los que tienen el poder perdure y que la corrupción sea un problema mayor.

En opinión de Naughton China no puede ser considerada un país socialista hasta que haga un mayor progreso en cumplir los objetivos políticos declarados por ella misma en temas de seguridad social, redistribución de la renta y la solución de los problemas medioambientales.

Referencias

3. Wei, W. 2016. Rural Poverty Declined by 14.42 million in 2015 [in Chinese]. From State Council Poverty Alleviation and Development Leadership Group, February 29, 2016, accessed May 24, 2016 at http://www.cpad.gov.cn/ art/2016/2/29/art_50_45702.html.

4. Montalvo, J.G., y Ravallion, M. 2010. The Pattern of Growth and Poverty Reduction in China. Journal of Comparative Economics 38:1, 2–16.

5. Naughton, Barry, y Tsai, K- S., eds. 2015. State Capitalism, Institutional Adaptation, and the Chinese Miracle. New York: Cambridge University Press.

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Hace cinco años en el blog: Por culpa de dios.
Hace tres años en el blog: Causas de la desigualdad salarial: ¿el comercio o las nuevas tecnologías? (1).
Y también: Guía para opinar sobre Ucrania.
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jueves, 2 de marzo de 2017

¿Es China un país socialista? (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de febrero en Mapping Ignorance.


El último número del Journal of Economic Perspectives publica el artículo “Is China Socialist?” De Marry Naughton [1], que resumo aquí.

Para examinar la cuestión, lo primero que hace Naughton es tomar una definición operativa de socialismo. En una acepción amplia, un sistema socialista plausible debería ser juzgado por cuatro criterios:

Capacidad: la habilidad para controlar activos y flujos de renta.
Intención: el fin de moldear la economía para lograr resultados deseados.
Redistribución: el éxito de las políticas económicas para ayudar a los pobres.
Sensibilidad: el sistema tiene un mecanismo para redirigir sus políticas si las preferencias de la población cambian.

Capacidad

Hasta 1978 china era una economía centralizada, pero en los años 80 y 90 fue perdiendo gradualmente el control de gran parte del producto nacional. Esta tendencia ha cambiado de nuevo en los últimos 20 años, periodo en el que los ingresos públicos han subido del 14% al 38% del PIB. Los ingresos incluyen impuestos y cuotas de seguridad social, así como rentas de la tierra y beneficios de las empresas de titularidad estatal. Los ingresos fiscales en China del año 2015 fueron el 21,8% del PIB, y se situaron en la media de los países de la OCDE, pero por encima de lo que ocurre en países con renta per cápita similar. En contraste con otros países, el impuesto sobre la renta supone solo un 1,3% del PIB, mientras que el IVA y el impuesto de sociedades son mayores. Las contribuciones a la seguridad social fueron el 6,8% del PIB en 2015, una cifra menor que en los países de la OCDE, pero alta para un país de renta media. Las otras dos categorías, rentas de la tierra y beneficios de empresas públicas son únicos en China, y representan un 6,1% adicional en relación al PIB. Con un control del 38% del PIB, el gobierno chino es grande, está bien dotado de ingresos y es potencialmente altamente intrusivo.

El control directo de los medios de producción en China ha cambiado drásticamente. Hasta 1978 prácticamente todos los activos productivos eran propiedad del estado o de colectivos agrícolas. De acuerdo con el censo económico chino de 2013, los trabajadores de las empresas controladas por el estado eran solamente el 12% del total de la fuerza de trabajo industrial, menos que lo que tenían Francia o Italia antes de la ola de privatizaciones de los años 80. Con todo, este número puede ser engañoso, puesto que la titularidad pública está concentrada en sectores intensivos en capital. En el total de la economía, la propiedad estatal de los activos industriales en 2014 era el 38% del total. La propiedad pública es todavía más prevalente en el sector servicios, donde el gobierno controla el 85% de los activos del sector bancario y la totalidad de las redes de telecomunicaciones y transporte, así como prácticamente toda la educación y los servicios culturales, de salud, científicos y tecnológicos, además de los medios de comunicación.

Intención

El sistema chino tiene dos mecanismos para promover el desarrollo: incentivos burocráticos que recompensan a los directivos públicos según el crecimiento, y la planificación central.

Tras el éxito de las empresas locales en pueblos y ciudades a principios de los 80, los planificadores chinos han vinculado las carreras profesionales de los directivos locales con los resultados económicos de su localidad. Comenzando en 1980, las autoridades establecieron formalmente objetivos para los burócratas en todos los niveles, y dieron un peso explícito a su cumplimiento en la función de evaluación. La literatura de incentivos dice que un sistema de incentivos de este tipo solo puede funcionar cuando hay un único objetivo prioritario, lo cual era el caso de los líderes chinos de las últimas décadas, concentrados en el crecimiento económico.

La planificación central se usó hasta finales de los años 70 y fue abandonada en los 20 años siguientes. Sin embargo, desde comienzos del siglo 21, los planes a largo plazo han vuelto con fuerza (Chen y Naughton, 2016 [2]). Hoy día, China opera con cientos de planes nacionales y locales elaborados a partir de un plan quinquenal central. En China los objetivos se realizan a través de la acción administrativa en lugar de a través de legislación y regulación, pero los agentes descentralizados son libres de elegir los pasos específicos. Aún así, hay poca evidencia de que estos planes tengan algún efecto en moldear la economía China. Por ejemplo, la red de ferrocarriles de alta velocidad no aparecía en los planes quinquenales hasta 2016, cuando la red tenía ya 19.000 kilómetros.

(Continúa aquí).

Referencias

1. Naughton, B. 2017. Is China Socialist? Journal of Economic Perspectives 31:1, 3–24.

2. Chen, L., y Naughton, B. 2016. An Institutionalized Policy-making Mechanism: China’s Return to Techno-Industrial Policy. Research Policy 45:10, 2138–52.

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Hace cinco años en el blog: Pregunta #1: El objeto de la Economía.
Y también: Preguntas #2 y #3: Sobre las regularidades económicas.
Y también: Pregunta #4: Las teorías económicas.
Hace tres años en el blog: Economía con Hombres de maíz.
Y también: Los mitos de la razón: La Batalla entre la Gravedad y la Termodinámica.
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martes, 21 de febrero de 2017

Los efectos de la incertidumbre en la economía (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de enero en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta

Para relacionar el índice de incertidumbre construido (EPU) con el comportamiento económico, los autores siguen un enfoque micro y otro macro. El enfoque micro aprovecha las diferencias en las empresas en su exposición a ciertos aspectos de las políticas públicas, principalmente compras de bienes y servicios, y usa datos del Registro Federal de Contratos y del gasto gubernamental. El estudio muestra que las empresas más dependientes del gasto del gobierno experimentaron mayor volatilidad en sus cotizaciones en bolsa cuando la incertidumbre política era alta y reducían sus tasas de inversión y las contrataciones cuando esta incertidumbre aumentaba. También se mostraba que las volatilidades más altas de las cotizaciones y las mayores caídas de inversión y empleo estaban correlacionadas con los picos de incertidumbre política, sirviendo como prueba de que la incertidumbre política (y no la incertidumbre en general) era la variable causal. Finalmente, también encuentran que las empresas en los sectores de defensa, salud y finanzas son especialmente vulnerables a la incertidumbre medida por su índice específico, lo que confirma el valor de estos índices.

Un ejemplo de la magnitud de la relación entre el índice de incertidumbre y las políticas es el siguiente. El índice EPU subió 85,6 puntos (lo que supone un crecimiento grande) entre 2006 y 2012. Para una empresa que vende el 25% de su producción al gobierno federal las estimaciones implican un descenso de la inversión de 0,68 puntos porcentuales, que es cerca de una sexta parte de la tasa de inversión mediana de estas empresas (el 4,2%). También implica una caída de la tasa de crecimiento del empleo anual de 4,6 puntos, también un efecto grande comparado con la tasa media de crecimiento anual de 3,4% para las empresas en la muestra.

El enfoque macro usa modelos econométricos estándar que explotan la variaciones en las series temporales del índice para cada uno de los 12 países en los que se calcula. Los resultados en EE.UU. indican que un cambio en el índice equivalente al crecimiento del índice desde 2006-06 a 2011-12 es el preludio de una disminución del 6% en la inversión bruta, 1,1% de la producción industrial y un 0,35% del empleo. El análisis de panel econométrico de los 12 países arroja resultados similares. Los resultados macroeconómicos están en consonancia con trabajos anteriores que se centraban en fuentes más específicas de incertidumbre, como la electoral.

Los autores consideran tres posibles interpretaciones de los resultados: (i) un cambio al alza en el índice se corresponde con un shock no previsto de incertidumbre política que causa un deterioro de los resultados macroeconómicos. (ii) Un cambio al alza en el índice está captando malas noticias en el panorama económico que no están bien reflejadas en otras variables de los modelos econométricos, y esas malas noticias causan un incremento en el índice, lo que provoca efectos perniciosos en la economía. Según esta interpretación, el EPU amplifica y propaga un impulso causal que se origina en otra parte. (iii) El índice EPU no desempeña ningún papel como impulso o como mecanismo de propagación; en lugar de ello simplemente actúa como un resumen estadístico útil para recoger información que no se encuentra en otras variables del modelo. Puesto que la tercera interpretación es difícil de reconciliar con los resultados del enfoque micro los autores proponen que la incertidumbre política tiene efectos causales negativos según una de las dos primeras interpretaciones. Es también interesante anotar que los resultados econométricos pueden infravalorar la importancia de los shocks de la incertidumbre de las políticas, incluso en la primera interpretación, puesto que otras variables del modelo pueden responder a las noticias sobre la incertidumbre futura antes de que se recojan en el índice EPU.

En un nivel más profundo el papel causal de la incertidumbre en las decisiones políticas es potencialmente sutil. Instituciones y regímenes de decisión política sólidos generan respuestas predecibles, incluso frente a grandes shocks negativos. De esta manera, buenas instituciones y mecanismos de decisión reducen el alcance de las distintas políticas para ser fuente de incertidumbre o, a través de decisiones inciertas, amplificar y propagar los efectos de otros shocks.

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sábado, 18 de febrero de 2017

Los efectos de la incertidumbre en la economía (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de enero en Mapping Ignorance.

Este artículo resume el trabajo de Baker, Bloom y Davis (2016) [1] publicado en el último número del Quarterly Journal of Economics.


A la economía no le gusta la incertidumbre. O así dice una frase repetida a menudo por los agentes económicos. El análisis económico ha formalizado esta idea al menos desde los trabajos teóricos de Friedman (1968) [2] y Bernake (1983) [3]. Estos y otros autores encuentran efectos dañinos en el crecimiento y la inversión de la incertidumbre en las políticas monetarias, fiscales y regulatorias. Las fuentes de incertidumbre no se limitan a las políticas gubernamentales; el precio del petróleo, la amenaza de guerra o la inestabilidad política también generan incentivos para que las empresas retrasen sus decisiones de inversión y contratación, y también para que los hogares recorten el gasto como medida de precaución. Cuando la incertidumbre desaparece también lo hacen estas decisiones cautelares. Sin embargo los modelos económicos, incluyendo los más modernos, encuentran efectos negativos y relaciones entre la incertidumbre política y la volatilidad de los mercados de valores, entre otros efectos, de manera que la reversión de las decisiones no contrarresta por completo el primer efecto negativo. La literatura empírica sobre este tema es bastante reciente. Por ejemplo, Julio y Yook (2012) [4] encuentran que la inversión cae cuando hay elecciones generales, Durney (2010) [5] encuentra que las inversiones empresariales responden menos a las cotizaciones bursátiles en años electorales, Brogaard y Detzel (2015) [6], que la incertidumbre política reduce los rendimientos de los activos, y Handley y Limao (2015) [7] muestran que la incertidumbre en la política comercial retrasa la entrada de empresas.

Baker et al. (2016) [1] presentan un trabajo más ambicioso. Primero desarrollan un índice de incertidumbre económica que no es específico para una forma de incertidumbre, y a continuación muestran evidencias de que cómo los resultados a nivel de empresa y agregados evolucionan en los picos de incertidumbre política.

Los autores construyen el índice de incertidumbre política (EPU, según sus siglas en inglés) para los años 1985 y posteriores en los EE.UU. Para ello miden la frecuencia con la que grupos de palabras clave aparecen en los periódicos (por ejemplo, buscan artículos que contienen la palabra “economía”, “incertidumbre” y alguna de las palabras “Congreso”, “déficit” y alguna otra). El índice se extiende hacia atrás en el tiempo usando los archivos de los seis mayores periódicos y con él destacan el Gold Standard Act de 1900, los comienzos de las guerras más importantes, la conferencia de Versalles, la introducción de las nuevas y más importantes medidas de los presidentes Hoover y Roosevelt, las elecciones presidenciales más reñidas, los ataques terroristas del 11/9 y los debates sobre el techo de deuda, entre otros acontecimientos. El índice también muestra una tendencia al alza desde los años 60. Con una metodología similar también construyen índices para otros 11 países. Finalmente, los autores desarrollan índices para categorías de políticas específicas en los EE.UU. usando criterios más restrictivos de búsqueda, como seleccionando “salud”, “cuidados sanitarios” y “hospital” como palabras clave adicionales para centrarse en la incertidumbre en el sector sanitario.

Para comprobar la robustez de los índices, primero se contrastan con los índices ya existentes cuando estos se aplican y también con otras medidas de incertidumbre política. También comprueban que si índice está sesgado hacia periódicos de izquierda o derecha las diferencias serían, en todo caso, pequeñas. Una última prueba compara el índice desarrollado automáticamente con un índice generado por inspección humana de 12.000 artículos seleccionados aleatoriamente entre los periódicos más importantes. Se encuentra una gran correlación entre los dos índices y las pequeñas discrepancias no están correlacionadas con el crecimiento del PIB ni con los niveles del EPU.

(Continúa aquí).

Referencias

1. Baker, S.; Bloom, N., y Davis, S. 2016. Measuring economic policy uncertainty. Quarterly Journal of Economics 131:4, 1593-1636.

2. Friedman, M. 1968. The Role of Monetary Policy. American Economic Review 58, 1–17.

3. Bernanke, B.S. 1983. Irreversibility, Uncertainty and Cyclical Investment. Quarterly Journal of Economics 97, 85–106.

4. Julio, B., y Yook, Y. 2012. Political Uncertainty and Corporate Investment Cycles. Journal of Finance 67, 45–83.

5. Durnev, A. 2010. The Real Effects of Political Uncertainty: Elections and Investment Sensitivity to Stock Prices. Working paper, McGill University.

6. Brogaard, J., and Detzel, A. 2015. The Asset Pricing Implications of Government Economic Policy Uncertainty. Management Science 61, 3–18.

7. Handley, K., and Limao, N. 2015. Trade and Investment under Policy Uncertainty: Theory and Firm Evidence. American Economic Journal: Policy 7, 189–222.

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